La “Ayudificación” de REDD+: Cómo ha cambiado y por qué importa

El esquema para reducir las emisiones globales de carbono disminuyendo la deforestación en países tropicales ha cambiado drásticamente y se ha convertido en “ayudificado” desde que entró en circulación en 2005, de acuerdo con una nueva publicación importante sobre el tema.
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La agricultora viuda Va Thi Chua recolecta forraje para su ganado en su granja cerca al pueblo norteño de Meo. Foto: ILRI/Stevie Mann

Este blog fue publicado inicialmente 2 julio 2012 para acompañar la publicación inglesa de “Análisis de REDD+: Retos y Opciones

El esquema para reducir las emisiones globales de carbono disminuyendo la deforestación en países tropicales ha cambiado drásticamente y se ha convertido en “ayudificado” desde que entró en circulación en 2005, de acuerdo con una nueva publicación importante sobre el tema.

Desde sus inicios, la Reducción de las Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación Forestal (REDD+) ha tenido un amplio atractivo, vista como un enfoque nuevo y fresco para la mitigación del cambio climático, al entregar un financiamiento de gran escala basado en el mercado para actores que podían demostrar la reducción de emisiones al evitar la deforestación.

Sin embargo, desde entonces el concepto ha evolucionado y hemos visto la “ayudificación” de REDD+ – donde el financiamiento ha venido principalmente del presupuesto de ayuda internacional, en vez de un mercado de carbono – de acuerdo con los autores de Analysing REDD+: Challenges and Choices (Analizando REDD+: Retos y Alternativas), libro publicado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR). “En primer lugar significa que uno introduce más objetivos”, dice Arild Angelsen, economista ambiental de CIFOR y profesor en la Universidad noruega de Ciencias de la Vida y editor principal del libro.

“El principal objetivo de la ayuda es el desarrollo económico y el alivio de la pobreza. Estos son por supuesto objetivos muy buenos, pero es parte de esta disolución o pulverización de los objetivos originales de REDD+ y de la idea de REDD+, que es reducir las emisiones de carbono”.

“La mayor parte de la ayuda para el desarrollo es bilateral, por lo que no es de interés de los donantes tener estándares universales para armonizarla – lo que caracteriza la ayuda para el desarrollo es que cada uno de los donantes tenga sus propios procedimientos, sus propias formas de lo que quieren crear”.

“Básicamente es un tema de no ser tan eficiente en la reducción de las emisiones”.

El libro sostiene que algunos de estos cambios se han producido a partir de un aprendizaje natural y un proceso de maduración, en tanto que otros se derivan de juegos políticos y tendencias internacionales durante la vida de REDD+.

En el periodo previo a Copenhague en 2009, era ampliamente esperado –y con optimismo- que se podría forjar un acuerdo internacional vinculante sobre el clima post-Kioto que incluiría a REDD+, y que estimularía fuentes principales de financiamiento a través de los mercados de carbono.

Tres años después, esas expectativas no se han alcanzado, no se ha llegado a un acuerdo y el panorama es bastante diferente.

Adicionalmente, el auge de precios de los productos básicos desde mediados del 2000 condujo a una competencia acrecentada por tierras forestales, haciendo más costoso a REDD+ –y la crisis financiera mundial del 2008 distrajo la atención sobre el cambio climático y puso presión en los presupuestos nacionales.

Esos factores en conjunto han significado que el financiamiento de REDD+ no haya llegado a la escala prevista originalmente – y dos tercios del financiamiento que se ha materializado no proceden de un mercado de carbono sino de los presupuestos de asistencia de países desarrollados, con sus propios objetivos y estrategias.

La inquietud es que estos cambios están socavando lo que había hecho de REDD+ algo tan novedoso, y lo están acercando a formas conocidas de asistencia para el desarrollo, combinada con gestión de los bosques que ha tenido éxito limitado en el pasado.

REDD+ también ha cambiado su enfoque.

Una premisa clave de REDD+ cuando fue lanzada era el enfoque nacional sólido, siendo la idea de que ayudaría a marcar el comienzo de un cambio significativo en la protección de los bosques, por medio del cual los gobiernos nacionales serían los actores liderando la conservación forestal.

Sin embargo hasta ahora, la mayor parte del financiamiento de REDD+ ha sido otorgada a iniciativas locales y subnacionales basadas en proyectos.

“Muchos de ellos pueden ser proyectos exitosos, pero si se convierten en islas de conservación en el medio de una jungla de deforestación – eso no hará mucha diferencia”, dijo Angelsen.

Dijo que las reformas amplias a nivel nacional – incluyendo el establecimiento de áreas protegidas, la reforma de políticas de concesión forestal, la integración de las preocupaciones ambientales en la planificación de carreteras e infraestructura, y la eliminación de incentivos perversos – son importantes para REDD+ pero han sido difíciles de lograr debido a una fuerte oposición de actores poderosos que pueden perder.

“REDD+ empezó como una idea para cambiar la forma en que gestionamos los bosques tropicales, cambiarla de una forma radical. Y en cierta forma era un poco idealista y atrevido que REDD+ fuera realmente una oportunidad que trajera un cambio transformados en la forma en que se gestionan los bosques”, dijo Angelsen.

“Por lo que se la ha modificado y se ha agregado un poco de realismo político, qué es factible hacer. También está lidiando con cómo crear estos pagos basados en resultados – y es increíblemente difícil establecer buenos sistemas para el pago basado en resultados, por lo que está enfrentando una realidad política y una realidad práctica”.

“En cierta forma en política se trata de encontrar compromisos que sean aceptables para coaliciones amplias. Y eso es necesario para obtener el apoyo, pero uno también encuentra que en muchas áreas esos compromisos pueden diluirse tanto que tienen un impacto limitado”.

Finalmente dijo que el dilema de REDD+ es que debe evolucionar para consolidar el apoyo político necesario – sin perder los elementos que la hicieron tan atractiva y diferente en primer lugar.

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