Brasil debe ir “más allá de la aplicación de la ley” para proteger la Amazonía para una economía Verde

BRASIL, Río de Janeiro (2 de julio de 2012)_La estricta aplicación de la ley en la Amazonía brasileña ha logrado que caigan las tasas de deforestación. Sin embargo el gobierno “debe ir más allá de la aplicación de la ley” y reformar las políticas sobre el uso de la tierra para restaurar millones de hectáreas de tierras degradadas que son vitales para la gestión sostenible de sus bosques, dijo un experto en un evento paralelo de CIFOR en la cumbre Río+20.
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Amazonía, Brasil, 2011. Foto de Neil Palmer/CIAT

BRASIL, Río de Janeiro (2 de julio de 2012)_La estricta aplicación de la ley en la Amazonía brasileña ha logrado que caigan las tasas de deforestación. Sin embargo el gobierno “debe ir más allá de la aplicación de la ley” y reformar las políticas sobre el uso de la tierra para restaurar millones de hectáreas de tierras degradadas que son vitales para la gestión sostenible de sus bosques, dijo un experto en un evento paralelo de CIFOR en la cumbre Río+20.

“Después de todos los esfuerzos del gobierno y del sector privado para reducir la deforestación a través de un mejor monitoreo, ¿porqué todavía se pierden 700 mil hectáreas cada año? El desmonte de los bosques para dar paso a la agricultura todavía está sucediendo mientras 11 millones de hectáreas de tierra se están desperdiciando”, dijo Paulo Barreto de Imazon.

“Para un uso eficiente de la tierra, uno tiene que ir más allá de la aplicación de la ley y abordar temas que fomentan el mal uso de la tierra, tales como la débil tenencia de la tierra e impuestos ineficaces sobre la misma, así como también garantizar leyes ambientales estables y la mejora de la infraestructura en áreas densamente pobladas, y capacitando a las personas para gestionar sus tierras eficazmente”.

En la región Amazónica la productividad agrícola permanece baja ya que la mayoría de los pequeños agricultores produce para su subsistencia y para los mercados locales. La reforma de las políticas sobre el uso de la tierra para aumentar la producción agrícola y reducir la deforestación podría proteger a los últimos bosques que quedan en Brasil y mejorar los medios de subsistencia.

Añadió que en particular, el gobierno debería enfocarse en el uso de tierras degradadas para intensificar la agricultura: aumentando el rendimiento de los cultivos de soya, maíz y aceite de palma, a través del uso de nuevas tecnologías y fertilizantes, o mediante el crianza de ganado intensiva. También se debería restablecer algunas de las áreas deforestadas porque muchas de ellas no son adecuadas para fines agrícolas; por ejemplo si los suelos tienden a erosionar o si hay lluvias excesivas.

“Se trata de capacidad de la tierra y de usarla tan eficazmente como sea posible”, añadió.

Las recomendaciones hacen eco de una investigación previa de CIFOR en Indonesia que sugiere que la expansión del aceite de palma en 30 millones de hectáreas de tierra degradada, aumentando la productividad agrícola y mejorando la gobernanza del bosque, podría reducir la deforestación, ayudando al mismo tiempo a que Indonesia logre su objetivo de siete por ciento para el crecimiento económico.

Sin embargo, a diferencia de Indonesia, Brasil tiene una trayectoria probada de ser capaz de hacer frente a los desafíos de reducir la deforestación fomentando al mismo tiempo el crecimiento sostenible.

De acuerdo con la FAO, entre el 2000 y 2005, la deforestación como resultado de la producción agrícola contribuyó al 42% de la pérdida forestal global. Sin embargo el mejor monitoreo y aplicación de la ley, el aumento de multas por actividades ilegales, la confiscación de bienes asociados con la tala ilegal y la deforestación, así como el aumento en el número de áreas protegidas, han contribuido a la caída de la deforestación en un 70%.

También ha tenido éxito la mejora en las técnicas de producción agrícola.

Un informe reciente de EDR  afirma que los rendimientos agrícolas por hectárea en Cerrado y en la Cuenca Amazónica han aumentado en 157% en los últimos 30 años. El aumento se debió a las inversiones en cultivos que fueron adaptados al clima y suelos en la región, y al uso de tramos extensos de tierras no utilizadas pero adecuadas para agricultura mecanizada.

Barreto hizo estos comentarios durante la conferencia sobre desarrollo sostenible en Río+20, donde se reunieron 120 jefes de estado para debatir cómo se podrán satisfacer las crecientes demandas de alimentos y combustibles, y al mismo tiempo gestionar los recursos de manera sostenible y adoptar alternativas más verdes y de bajo carbono.

“Una economía verde se trata del uso de recursos de manera sostenible, sin embargo en la Amazonía se está desperdiciando demasiado”, indicó.

Dijo que se tiene que superar una serie de desafíos, para garantizar que el gobierno reforme las políticas sobre el uso de la tierra que permitan a las personas “obtener y mantener la tierra a un bajo costo”.

Por ejemplo, en la Amazonía hay un acceso a la tierra “cuasi-abierto”, donde las personas deforestan tierras públicas para reclamar su propiedad, esperando que en el futuro el gobierno otorgará títulos de tenencia de la tierra; las débiles leyes tributarias permiten que las personas paguen menos impuesto a la renta cuando invierten en áreas rurales, y una deficiente cobranza de las multas a aquellos que no pagan, como lo requiere el estado, aumenta la productividad en sus tierras.

El gobierno también debe contar con la legislación necesaria para asegurar que las personas puedan invertir y crecer en oportunidades futuras de medios de subsistencia.

“El conocimiento es un gran tema: hay una tasa de analfabetismo de 80%, lo que indica que es difícil que los pequeños agricultores tengan acceso a nuevas tecnologías. Igualmente, al haber 300 mil personas que no tienen acceso a una tenencia clara de la tierra, es menos probable que estas asuman riesgos cuando se trata de expandir la producción”.

“Brasil ha avanzado pero todavía hay un largo camino por delante. Este es un muy buen momento para que el gobierno incluya las lecciones aprendidas en la planificación del uso de la tierra”, concluyó.

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