México muestra lo mejor de su experiencia en manejo comunitario de bosques

Compartir
0

Más leídos

By Pablo Fonseca Q.

Carlos Pérez, de los Servicios Ambientales de Oaxaca. Photo: Pablo Fonseca Q.

México presentó este domingo, en el marco del Forest Day, lo mejor de su experiencia en el campo del manejo comunitario de los bosques. En este país americano, cerca del 80% de los bosques se encuentra bajo manos de comunidades y no del gobierno.

Una de las formas más tradicionales y propias de México para la administración de la tierra es el ejido. El ejido es la administración comunitaria – colectiva – de un terreno que sirve tanto para vivir como para sembrar y tener acceso a recursos naturales como el agua o la madera.

En estos ejidos viven cerca de 12 millones de personas, muchos de ellos en condición de pobreza o de recursos muy limitados.

Sin embargo, distintos proyectos que se desarrollan en estados como Quintana Roo han logrado darle una giro positivo a los ejidos y potenciarlos como un motor de desarrollo.

Con un apoyo inicial de oficinas estatales y conciencia de que tienen en sus manos una gran riqueza que deben proteger, los habitantes de distintos ejidos se han puesto de acuerdo para definir cuáles zonas utilizarán para agricultura, cuáles para vivienda, cuáles para silvicultura y cuáles como una reserva de protección permanente, por ejemplo.

Al ser un recurso muy cercano a su vida cotidiana y bien controlado, este plan normalmente se cumple con éxito y aprovecha el conocimiento tradicional que sobre el desarrollo de los temas agroforestales tienen estas comunidades con legado indígena.

Para Leticia Merino, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, este sistema debe ser analizado por otros países como “una opción viable para la conservación de la cobertura forestal”. Además, los ejidos manejados de esta manera se convierten en una fuente de un mejor empleo para sus mismos pobladores.

Como si esto fuera poco, las ganancias que genera el manejo sostenible de las tierras ejidales produce recursos que, según una investigación de Carlos Pérez (de los Servicios Ambientales de Oaxaca, otro estado mexicano), se utilizan en un 62% para seguir cuidando la tierra, en un 27% para invertir en escuelas, bibliotecas y centros de salud de la misma comunidad y tan solo en un 10% para gastos administrativos.

“El manejo colectivo de las tierras busca un beneficio colectivo y social y no un beneficio individual y económico”, comentó este especialista en el tema.

También se ha constatado que un ejido bien manejado ayuda a proteger la biodiversidad de una zona y a generar capacidades adaptativas de los pobladores frente al cambio climático, como por ejemplo, crear brigadas contra los incendios forestales.

A pesar de esto, no todo es color de rosa en el manejo de las tierras comunales de México. Cambios en la legislación los han afectado seriamente durante la última década, según se explicó en la exposición.

Entre esos cambios se señalaron el hecho de que antes del 2000 la producción maderera de las tierras ejidales no pagaban impuestos mientras que ahora deben competir de tú a tú contra empresas que explotan los bosques de una manera menos sostenible.

Además, anteriormente los expertos que asesoraban a las comunidades en estos procesos eran pagados por el gobiernos, mientras que ahora son los mismos ejidos los que deben asumir esos costos.

Por último, la eliminación de los aranceles a la importación de madera explotada en otros países bajo otro tipo de condiciones menos amigables con el ambiente, también hace a la producción de los ejidos un poco menos atractiva, se señaló.

(Visited 22 times, 1 visits today)