Indígenas piden inclusión y respeto de sus derechos a la hora de implementar REDD

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María Clara Valencia, CCMP Fellow

“Juntemos nuestras mentes, juntemos nuestras voces”, dice el Popol Vuh, uno de los libros insignias de la cultura maya. . . . Con esta frase Myna Conningham, cabeza del Centro para la Autonomía y el Desarrollo de los Pueblos Indígenas hizo un llamado para que se unan los negociadores de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, reunidos en Cancún (COP16) y se logre incluir a los bosques en el acuerdo sobre cambio climático.

Proteger las selvas y bosques resulta fundamental para la lucha contra el calentamiento global, pues la tala genera 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero entre los árboles viven también centenares de comunidades indígenas cuya vida, cultura y subsistencia dependen del bosque. El bosque, a su vez, depende de ellas, que históricamente han sido las encargadas de garantizar su conservación a través del conocimiento y la sabiduría ancestral transmitida oralmente por generaciones.

Por eso, durante la sesión inaugural del Día del Bosque que se celebra en el Cancún Center, paralelo a las negociaciones, Myna Conningham insistió en la necesidad de que se tengan en cuenta los derechos de estos pueblos a la hora de tomar cualquier decisión relativa a la deforestación.

Una de las principales expectativas que existen sobre la cumbre del clima de Cancún es justamente que se incluya dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas (UNFCCC) la iniciativa de reducción de emisiones producto de la deforestación y degradación de los bosques (conocida como REDD), que pretende que se compense económicamente a las comunidades que decidan proteger y darle un manejo sostenible a estos espacios.

Por eso, al llamado de Myna Conningham se unieron las voces del presidente mexicano Felipe Calderón y la de Daniel Nepstad, director del Programa Internacional del Instituto de Investigación Ambiental.

Durante su intervención, el presidente habló de la importancia de que se garantice un ingreso digno para los indígenas que ayudan a conservar la selva. “Hay que incorporar a las comunidades indígenas y campesinas para que ellos exploten racionalmente los bosques”, insistió.

Por su parte, Daniel Nepstad habló de una nueva conquista hecha a la inversa; la de los países del sur que deberían conquistar a los del norte con su conocimiento y sus enseñanzas acerca de cómo cuidar las selvas.

Los retos que se avecinan para la implementación de estrategias de reducción de emisiones por medio del control a la deforestación son muchos y los indígenas reúnen buena parte de ellos, pues de no ser tenidos en cuenta tanto sus culturas como el bosque mismo aumentarían el riesgo de desaparecer.

Por eso, las comunidades piden que se reconozca la autonomía de sus pueblos y que antes de incluir REDD dentro de la Convención Macro de Naciones Unidas para el Cambio Climático y de tomar decisiones que los afecten a ellos, se tenga en cuenta su consenso previo, libre e informado.

Además, piden salvaguardas para la protección de los derechos indígenas y una participación justa y equitativa en los beneficios que se obtengan por el pago de los servicios ambientales.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que hasta ahora los temas de los indígenas han sido relegados de las negociaciones. Pero al ser México un país con fuertes vínculos con estas comunidades, este año se espera que este tema cobre mayor relevancia. Los desafíos están sobre la mesa.

“Es momento de actuar”, dice el lema del Día de los Bosques. “De juntar nuestras mentes, de juntar nuestras voces”, dice el Popol Vuh.

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