Opinan los expertos

Nivelando el campo de juego

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En 1978, Jack Westoby, una figura legendaria en el campo de la foresteria internacional, que se había retirado de la FAO después de haber trabajado 25 años para dicho organismo, desafió a los participantes del Congreso Mundial de Dasonomia realizado en Jakarta, Indonesia a que el manejo forestal respondiera a las necesidades de las poblaciones locales. Esto sucedió hace treinta años. ¿Cómo nos ha ido desde entonces?

En realidad, no muy bien, como lo señala un nuevo artículo publicado por Anne Larson y Jesse Ribot. En La pobreza de las políticas forestales: Doble Moral en un campo de juego desigual los autores detallan cómo las políticas forestales continúan privilegiando los intereses extractivos de las elites urbanas más adineradas y poderosas. Este prejuicio perpetúa la pobreza y exclusión en comunidades rurales que de otra forma podrían beneficiarse de una participación real en manejo el forestal.

Con frecuencia, la legislación y las políticas forestales tienen una doble moral, imponiendo cargas adicionales a las comunidades locales o dando privilegios especiales a actores comerciales. Por ejemplo, antes de que la nueva ley forestal fuera aprobada en Honduras, la legislación prohibía que se otorgaran títulos para la mayor parte de tierras forestales. Las regulaciones limitaban los derechos comunitarios a “usos tradicionales” pero, al mismo tiempo, permitían a las autoridades forestales otorgar derechos de aprovechamiento para esos mismos bosques a terceras partes.

En otros países, la legislación es democrática en teoría pero no en la práctica. En Senegal, la descentralización progresiva de las leyes a finales de los noventa les dio a los gobiernos locales el derecho de manejar los bosques ubicados dentro de sus jurisdicciones. Sin embargo, prácticamente diez años después, el antiguo sistema de otorgamiento de permisos para la explotación de carbón mediante un sistema de cuotas, administrado por el gobierno central, permanece inalterado. La nueva legislación de Honduras, aprobada luego de que este articulo fuera publicado, enfrenta problemas similares en cuanto a su implementación.

En ambos países, los esfuerzos por hacer que las reglas de juego beneficien a las comunidades locales han tenido consecuencias perversas. El sistema forestal social, creado en Honduras para incentivar y asegurar el acceso a los bosques de las cooperativas campesinas e indígenas, ha sido promovido por poderosos intereses madereros en complicidad con las autoridades forestales. En Senegal, los proyectos financiados por organismos donantes para demostrar la aplicación progresiva de las leyes le han dado una excusa al servicio forestal para que éste demore su implementación de forma más generalizada.

El análisis de Larson y Ribot nos recuerda oportunamente que una mejora en la gobernanza forestal no se limita simplemente a la reforma de leyes y regulaciones formales que supuestamente determinan las reglas de juego. Se trata también de reformar las numerosas instituciones, tanto formales como informales, que determinan lo que sucede en la interpretación e implementación diaria de esas normas.

Los autores señalan que si bien puede ser necesario fortalecer los derechos de las poblaciones locales, estos derechos por sí solos no garantizan cambios en el acceso de las comunidades. Factores como las estructuras de poder local, los mercados e información conspiran para reforzar las desventajas existentes a nivel local. De hecho, “las reglas sólo son aplicadas a aquellas personas que son muy débiles como para sortearlas: la mayoría de la poblacion rural pobre”. Por lo tanto, se necesitan cambios más radicales para inclinar la balanza a su favor.

Algunas palabra acerca de CIFOR…

Larson y Ribot sugieren que un “buen análisis” puede ayudar a las comunidades rurales y sus defensores a lograr dicho balance y, en ese sentido, CIFOR espera poder convertirse en uno de los principales organismos que lleve a cabo este tipo de análisis. La estrategia de CIFOR 2008-2018: Marcando la diferencia para los bosques y las personas, resultado de una serie de consultas externas y debates internos durante los últimos 18 meses, fue aprobada por la Junta Directiva de CIFOR en mayo pasado. Si desea, pude consultarla en formato electrónico en la siguiente pagina web: http://www.cifor.cgiar.org/publications/pdf_files/Books/CIFORStrategy0801.pdf y hacernos llegar sus ideas y comentarios acerca de cómo podemos trabajar mejor para lograr estos objetivos comunes.

 

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Lecturas adicionales

Anne M. Larson and Jesse C. Ribot. 2007. The poverty of forestry policy: double standards on an uneven playing field. Sustainability Science, Volume 2, Number 2 / October, 2007. The article is available at http://pdf.wri.org/sustainability_science_poverty_of_forestry_policy.pdf