Opinan los expertos

No olvidemos la segunda “d”

Compartir
0

Más leídos

Desde el año en que la Décimo Tercera Conferencia de las Partes (COP 13) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) incorporara la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD por sus siglas en inglés) en la reunión de Bali, este tema ha dominado los debates sobre el futuro de los bosques tropicales. Pero es justo reconocer que la mayor parte de la atención ha estado orientada hacia la primera “d”, es decir, la deforestación, con la consiguiente falta de atención a la degradación del bosque.

No prestar atención a la segunda “d” es un gran error, según un reciente artículo publicado en PLoS Biology. Utilizando datos de un estudio de largo plazo de manejo forestal en Malasia, Francis, “Jack” Putz y sus colegas demuestran que el uso de técnicas de extracción de impacto reducido (RIL según sus siglas en inglés) puede disminuir las emisiones de carbono en un 30 por ciento en comparación con el aprovechamiento convencional. Las prácticas mejoradas de aprovechamiento como la planificación de caminos de corte y el corte direccional pueden reducir significativamente el daño colateral a árboles no seleccionados para el aprovechamiento y por lo tanto aumentar la retención de carbono al tiempo que se extrae el mismo volumen de madera.

La inclusión de la degradación forestal reducida en un acuerdo climático global podría significar una disminución importante de las emisiones en el trópico. Utilizando datos en el área designada para la producción forestal y supuestos algo conservadores acerca de los intervalos de aprovechamiento, intensidad y el impacto potencial de la extracción de impacto reducido, los autores estiman que un manejo mejorado podría representar una reducción de emisiones equivalentes a por lo menos 10 por ciento de aquellas disponibles de la deforestación evitada. La mayor parte de estas reducciones tendrían lugar en Asia debido a las características de la menor intensidad de aprovechamiento de la producción maderera en América Latina y África.

Putz y sus colegas abordan muchas de las preocupaciones que impidieron que la degradación forestal evitada fuera incluida en el Protocolo de Kyoto:

  • La “permanencia” de las emisiones evitadas estarían garantizadas mediante intervalos largos entre aprovechamientos madereros;
  • El “escape” de presiones de aprovechamiento a otras áreas serian menos probables si las prácticas mejoradas son reconocidas con mayores ganancias financieras; y
  • Las nuevas tecnologías que disminuyeron el costo y aumentaron la posibilidad de monitorear los cambios en las cantidades de carbono que los bosques emiten.

Además de una reducción en las emisiones de carbono, las prácticas mejoradas de aprovechamiento pueden proteger la biodiversidad, controlar la erosión y mejorar la seguridad de los trabajadores. Sin embargo, estas prácticas se dan en menos del cinco por ciento de los bosques tropicales. ¿Deberían usarse los fondos REDD para premiar a los madereros que adoptan prácticas que algunos consideran deberían ser obligatorias sin tener que otorgar incentivos especiales? Putz y sus colegas no abordan en forma explícita las críticas de aquellos que responderían “no” a esta pregunta pero su respuesta implícita es “sí”. Nadie dijo nunca que la segunda “d” representaba “digno de recibir reconocimiento”.

Frances Seymour
Director General

(Visited 17 times, 1 visits today)

Lecturas adicionales

Improved Tropical Forest Management for Carbon Retention,Francis E. Putz, Pieter A. Zuidema, Michelle A. Pinard, Rene G. A. Boot, Jeffrey A. Sayer, Douglas Sheil, Plinio Sist, Elias, Jerome K. Vanclay.Perspective, PLoS Biology, preprint, doi:10.1371/journal.pbio.0060166. PDF: Inglés