Opinan los expertos

5 Actores, 5 Tendencias, un Continente Complejo

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Por Christine Padoch

¿Cómo diseñamos un proyecto REDD+ en la tropical Latinoamérica para garantizar que sea efectivo y equitativo al mismo tiempo? ¿Cómo suministramos alimentos, ropa, vivienda e ingresos a una población de 109 millones que sigue creciendo, mientras protegemos los bosques tropicales que son vitales para la salud del planeta? No podemos hacerlo a menos que entendamos las diferencias existentes entre los actores clave responsables de los cambios en el uso del suelo, diseñemos una combinación apropiada de incentivos y tomemos decisiones bastante difíciles, señalan el investigador de CIFOR Pablo Pacheco y sus colegas en un artículo recientemente publicado en la revista científica Forests.

Los actores que están transformando los bosques y los paisajes tropicales en América Latina abarcan desde las familias migrantes sin tierra que desmontan con una parcela de maíz en América Central hasta el magnate multinacional que envía maderas nobles amazónicas a una fábrica de muebles en China. Estos actores, sus motivaciones y las consecuencias de sus acciones son tan diversos y dinámicos que tratar de entender lo que está ocurriendo puede parecer casi imposible. Para ayudarnos en esta tarea, pero también para ayudar a aquellos que implementan los proyectos REDD+, Pacheco y sus colegas –sin negar la complejidad y las dinámicas de lo que está ocurriendo – nos ayudan a entender a los actores así como las tendencias que ellos representan y los paisajes que están configurando. En el artículo, los autores clasifican a los principales actores en cinco grupos diferentes, que con frecuencia compiten pero que también se superponen: pueblos indígenas, agricultores tradicionales que producen bienes específicos para los mercados, pequeños agricultores con más experiencia en el mercado, agricultores y ganaderos de gran escala y, finalmente, madereros y empresas madereras.

Cada uno de los grupos de actores está vinculado con alguna de las tendencias que están transformando la configuración de los paisajes tropicales de América: (1) el rápido crecimiento de los agronegocios, (2) la expansión y modernización de la ganadería tradicional, (3) el lento crecimiento de la agricultura de pequeña escala, (4) la extracción maderera en fronteras de bosques de producción y (5) el resurgimiento de las economías tradicionales agroextractivas, es decir, el aprovechamiento de productos no maderables con frecuencia en reservas reconocidas por el gobierno. A su vez, cada una de estas tendencias es influenciada por mercados globales y políticas nacionales y tiene impactos importantes en los bosques de América Latina.

Clasificar estas cinco tendencias, no significa simplificarlas: cada una afecta los medios de vida de las personas de manera diferente y cada una resulta en diversas ventajas y desventajas para el desarrollo y la conservación forestal. La evaluación de Pacheco y sus colegas argumenta que ninguna de estas tendencias es siempre negativa o completamente benigna. Por ejemplo, la expansión de las agroempresas lleva a mayores tasas de deforestación pero contribuye a generar crecimiento económico, aunque también tiende a concentrar ingresos entre medianos y grandes propietarios. La agricultura tradicional, por otro lado, tiende a generar empleos y aumentar los ingresos locales pero también puede ocasionar una deforestación generalizada si las poblaciones crecen rápidamente o si la demanda para ciertos cultivos comerciales aumenta. Los territorios indígenas protegen los medios de vida locales pero generan pocos beneficios económicos y por lo general están localizados lejos de los mercados y la infraestructura social, etc. Para complicar las cosas aún más, las tendencias y los actores pueden variar con el tiempo.

¿Qué es lo que Pacheco y sus colegas recomiendan frente a estas dinámicas y su complejidad? Ciertamente, no nos ofrecen respuestas simples. Lo que sí nos ofrecen es una serie de recomendaciones para cada uno de los grupos de actores, recomendaciones que van al corazón mismo de su naturaleza compleja, a fin de poder manejar mejor las transformaciones en el uso del suelo y minimizar así los riesgos que cada uno presenta al bienestar de los pobres y al futuro de los bosques, al tiempo que se incentiva el empleo y se mejoran los servicios ambientales. Sus recomendaciones abarcan desde “cerrar la frontera” para reducir la especulación de tierras y la invasión de tierras públicas, hasta “estimular la modernización de la ganadería” como una forma de optimizar el uso de los suelos ya ocupados.

Y específicamente, ¿qué necesita aprender una persona que implementa proyectos REDD+ de este análisis? El artículo sugiere que en primer lugar es necesario que los proyectos REDD+ reconozcan la diversidad de tendencias y que identifiquen los actores y paisajes relevantes. Sólo entonces estarán en capacidad de diseñar una combinación adecuada de incentivos que tenga como objetivo cambiar el comportamiento y reducir las emisiones. Hecho de manera correcta, los potenciales beneficios sociales y ambientales pueden ir más allá de la mitigación del cambio climático. ¿Se trata de una tarea simple? No, pero el costo de la ignorancia es mucho más alto y Pacheco y sus colegas ya han hecho gran parte del trabajo para usted.

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Lecturas adicionales

Para obtener una copia del artículo de Pacheco et al titulado Landscape Transformation in Tropical Latin America: Assessing Trends and Policy Implications for REDD+, visite http://www.mdpi.com/1999-4907/2/1/1/