Ciencia del Paisaje: Una manera de ayudar a los formuladores de políticas presentes en la COP18 a gestionar mejor los recursos del mundo

PUNTA DEL ESTE, Uruguay (28 de noviembre de 2012)_Los investigadores están empleando un enfoque innovador para estudiar los paisajes de la Tierra y los recursos naturales con el fin de averiguar cómo alimentar al mundo, reducir la pobreza y proteger el medio ambiente – todo al mismo tiempo.
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Algunos de los requerimientos de la agricultura – dependiendo del tipo de cultivos – pueden entrar en conflicto con los beneficios ambientales de largo plazo. Neil Palmer (CIAT).

PUNTA DEL ESTE, Uruguay (28 de noviembre de 2012)_Los investigadores están empleando un enfoque innovador para estudiar los paisajes de la Tierra y los recursos naturales con el fin de averiguar cómo alimentar al mundo, reducir la pobreza y proteger el medio ambiente – todo al mismo tiempo.

Los gobiernos, los formuladores de políticas y los científicos a nivel mundial han estado experimentando durante años con diferentes enfoques de paisaje – desde el manejo de las cuencas y corredores biológicos hasta la restauración del hábitat – pero estos esfuerzos se han centrado principalmente en la dimensión local de corto plazo.

La idea detrás de la “ciencia de gestión del paisaje” consiste en extender la visión, examinando los problemas ambientales y económicos en dimensiones espaciales más amplias. De esta manera, los investigadores pueden intentar explicar cómo gestionar, conservar o restaurar recursos naturales valiosos, especialmente aquellos que ofrecen importantes bienes y servicios económicos.

El nuevo enfoque podría ayudar a los negociadores que se dirigen a la cumbre de las Naciones Unidas sobre cambio climático en Doha, en diciembre, a entender cómo gestionar mejor los recursos del mundo frente a la amenaza de un clima cambiante.

Una parte importante del proceso de paisajes es determinar los beneficios y las desventajas, dijo Robert Nasi, Director del Programa de Investigación sobre Bosques, Arboles y Agroforestería de GIAR, en la Segunda Conferencia Mundial sobre Investigación Agrícola para el Desarrollo (GCARD2), que se llevó a cabo en Uruguay a finales del mes pasado.

El evento, contó con la asistencia de investigadores que trabajan en los campos de agricultura y silvicultura.

Por ejemplo, algunos de los requerimientos de la agricultura – dependiendo del tipo de cultivos – pueden estar en conflicto con los beneficios ambientales de largo plazo, ocasionando la tala de bosques, o convirtiéndose en amenazas para la biodiversidad y el abastecimiento de agua.

“Tenemos un problema serio”, dijo Nasi. “Tenemos que alimentar al mundo, reducir la pobreza y proteger al medio ambiente, todo al mismo tiempo”.

“Entonces surge la pregunta ‘¿a qué estás dispuestos a renunciar?’. Algunas de las cosas en el paisaje son irremplazables, las personas no pueden usar otra cosa”.

No será una tarea fácil.

El primer paso es simplemente lograr que la comunidad científica considere a las granjas, al ganado, a los manchones de árboles y arbustos, a los bosques, los ríos y caminos que enlazan los poblados, como parte de un mosaico más grande, dijo Ravi Prabhu, del Centro Mundial de Agroforestería.

Dijo que esto es crucial “porque esta es la forma en que las personas viven realmente. No viven debajo de un árbol – viven en un paisaje integrado”.

Luego, necesitamos examinar qué recursos están disponibles.

Con una población mundial que está por alcanzar los nueve mil millones de personas, una de las interrogantes más apremiantes seguirá siendo cómo alimentar a todos, mencionaron otros asistentes a la conferencia.

Producir más alimentos no solucionará el problema de desnutrición, dijo Rachel Kyte, Vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial.

“Si tenemos recursos limitados y queremos…garantizar la seguridad nutricional… ¿donde colocaríamos esos recursos?”, preguntó.

“¿Colocamos algunos recursos en investigación agrícola, colocamos algunos en servicios de extensión, colocamos algunos en otras formas de investigación?”, preguntó, enfatizando que esta agenda necesita trabajarse en todos los sectores, incluyendo no solamente investigación para la agricultura sino también el sector agrícola, así como una investigación ambiental más amplia.

Nasi estuvo de acuerdo y agregó que deberíamos empezar a hacer un mejor trabajo gestionando lo que ya tenemos. En otras palabras: encontrar maneras de ser menos derrochadores.

Luego debemos también considerar y analizar la composición compleja de los paisajes – y la forma en que los seres humanos interactúan con ellos.

Los árboles, por ejemplo, tienen valor más allá de los bosques. Son importantes en muchos otros sistemas, incluyendo paisajes agrícolas o pastizales. Con la tremenda diversidad ecológica mundial, junto a la diversidad cultural y socioeconómica de las personas que dependen de los bosques y la agrosilvicultura, se entiende que la solución solamente se logrará mediante una gestión compleja y una variedad de estrategias de investigación.

La ciencia para la gestión de paisajes requiere del uso de metodologías complicadas y llevará tiempo determinar los impactos de la investigación, dijo Jeffrey Sayer, miembro del Consejo Independiente de Ciencia y Asociación de CGIAR.

“Esta investigación es muy nueva e innovadora”, dijo. “Necesitamos alguna demostración de cómo estas iniciativas de paisaje a gran escala pueden funcionar realmente… necesitamos redes de profesionales, documentos sobre mejores prácticas”.

Para iniciar el proceso, CIFOR presentó recientemente un conjunto de 10 principios de orientación para ‘enfoques a nivel de paisaje para la sostenibilidad’ que fueron reconocidos por la Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD) de las Naciones Unidas, en Hyderabad, el mes pasado.

Los principios enfatizan las necesidades de fortalecer las conexiones e integrar de mejor manera la investigación en los sectores de agricultura, silvicultura, energía y pesca.

Los paisajes ofrecen a los científicos una situación muy real por lo que “no podemos lograr impactos sin asociaciones”, dijo Sayer.

La investigación del paisaje forma parte del Programa de Investigación sobre Bosques, Arboles y Agroforestería de CGIAR, en el que cuatro de los principales centros de investigación del mundo – ICRAF, CIFOR, CIAT and Bioversity— trabajan juntos para promover la gestión y uso de los bosques, la agrosilvicultura y los recursos genéticos de los árboles.

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