Necesario tomar decisiones sobre agricultura en las negociaciones durante la COP18

BOGOR, Indonesia (28 de noviembre de 2012)_Es urgente apoyar la creación de un programa de trabajo sobre agricultura en Doha a fin de incorporar este creciente sector a los esfuerzos internacionales por adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático, así como abordar las inminentes cuestiones de seguridad alimentaria, señalaron expertos.
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Necesitamos acción global para garantizar la seguridad alimentaria ante el cambio climático. Fotografía de Neil Palmer (CIAT).

BOGOR, Indonesia (28 de noviembre de 2012)_Es urgente apoyar la creación de un programa de trabajo sobre agricultura en Doha a fin de incorporar este creciente sector a los esfuerzos internacionales por adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático, así como abordar las inminentes cuestiones de seguridad alimentaria, señalaron expertos.

“La agricultura todavía tiene un papel de menor importancia en las discusiones sobre el cambio climático y a lo largo de los años no se ha logrado tomar una decisión respecto de este sector en las negociaciones de las Naciones Unidas sobre el clima. La agricultura se verá seriamente afectada por el cambio climático, tanto por el aumento de las condiciones extremas como el incremento de la temperatura. Necesitamos acción global para garantizar la seguridad alimentaria ante el cambio climático”, dijo Bruce Campbell, Director del Programa de Investigación ‘Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria’ (CCAFS, por sus siglas en inglés) del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por sus siglas en inglés).

Si bien los desafíos de la adaptación son inmensos, la agricultura es también una fuente importante de gases de efecto invernadero. Una investigación reciente del CGIAR que tenía como objetivo analizar la huella de carbono global de la industria alimentaria demostró que los sistemas alimentarios aportan entre el 19 y 29 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero; es decir, entre un quinto y un tercio de las emisiones a nivel mundial. La agricultura es responsable de alrededor del 80% de dichas emisiones.

Durante las conversaciones sobre el clima el año pasado en Durban, se incluyó, por primera vez en la historia, a la agricultura en uno de los resultados cuando el Grupo de Trabajo Especial sobre la cooperación a largo plazo (GTE-CLP) solicitó al Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (OSACT) considerar temas relacionados con la agricultura en su reunión del pasado junio.

“Recibimos más de 30 contribuciones sobre el sector agricultura antes de la reunión del OSACT, de modo que el debate en junio abordó varios temas aunque sin llegar a acuerdo alguno. El debate de este órgano continuará en Doha”, aseguró Campbell. “A pesar de que existen muchos temas de interés mutuo, todavía no se ha logrado llegar a un acuerdo en relación al equilibrio entre la adaptación y la mitigación, así como la inclusión o exclusión del principio de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) sobre las responsabilidades comunes pero diferenciadas”.

Los proponentes esperan que la cumbre climática a realizarse la próxima semana consolide algún tipo de progreso en torno al sector de la agricultura. A diferencia del sector forestal, que cuenta con una línea negociadora especifica en el marco de REDD+, el debate sobre agricultura está esparcido en varios foros (véase la Hoja de Ruta de la FAO sobre agricultura aquí).

Esto representa un problema porque la adaptación y mitigación agrícola están estrechamente vinculadas. Campbell dijo que la agricultura necesita un programa de trabajo específico donde se aborden una serie de temas, incluyendo las necesidades de adaptación de diferentes cultivos y sistemas agrícolas; las compensaciones y sinergias de la adaptación y la mitigación; las opciones de adaptación que tienen beneficios colaterales de mitigación; y los incentivos que se necesitan para poder llevar estas opciones a la práctica.

La agricultura todavía tiene un papel de menor importancia en las discusiones sobre el cambio climático y a lo largo de los años no se ha logrado tomar una decisión respecto de este sector en las negociaciones de las Naciones Unidas sobre el clima.

Sin embargo, según el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, existen algunos puntos de discordia que deben ser negociados antes de pasar a la siguiente etapa. Entre ellos figuran la definición del programa de trabajo, si enfocarlo en la mitigación, la adaptación o ambos; los efectos sobre el comercio al abordar la agricultura en un acuerdo de cambio climático y el papel de los mercados de carbono y las compensaciones agrícolas.

Investigación llevada a cabo por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR, por sus siglas en inglés) ha demostrado que el sector agrícola representa uno de los principales motores de la deforestación en regiones como África y Asia.

A medida que los negociadores ingresan a una fase ‘post-Kyoto’ en Doha será vital integrar la agricultura a los acuerdos referidos al programa REDD+ (Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y Degradación de los Bosques) para garantizar el éxito del programa, según investigación realizada por CCAFS.

Innovaciones como los enfoques de paisaje para el manejo de la tierra demuestran que la agricultura y los bosques ya están conectados y que hay grandes posibilidades de que ambos coexistan.

“Lo que sucede con los bosques tiene un efecto sobre la calidad y cantidad del agua. Lo que pasa con el agua tiene un impacto sobre la productividad agrícola. Lo que sucede con la productividad agrícola tiene un efecto sobre cuántos bosques se retiran de ese paisaje”, explicó Louis Verchot, Director del Programa de Investigación sobre Medio Ambiente de CIFOR.

Está creciendo el impulso para que los negociadores reconozcan los nexos entre los bosques y la agricultura. En marzo, un grupo de investigación internacional dirigido por Sir John Beddington, el principal asesor científico del Reino Unido, publicó un listado de recomendaciones en la revista Science en el que pide un acuerdo en Doha para ampliar el conocimiento acerca de las prácticas de agricultura sostenible y la relación entre agricultura y silvicultura.

Este pedido también fue reiterado en el informe final de la Comisión sobre Agricultura Sostenible y el Cambio Climático, creada por el CCAFS, con el objetivo de identificar los cambios que se necesitan efectuar en las políticas para ayudar a que el mundo alcance la sostenibilidad en el sector agrícola.

“Necesitamos desarrollar la agricultura ‘con una visión inteligente respecto al clima’, generando más resultados sin las consiguientes emisiones de gases de efecto invernadero, ya sea a través de técnicas básicas de agricultura, roturando pastizales o talando los bosques tropicales,” dijo Sir John a la BBC.

En las vísperas de la cumbre de Doha, el gobierno de Qatar organizó una conferencia internacional sobre seguridad alimentaria en las zonas áridas, un movimiento que según Campbell podría indicar un mayor énfasis en las cuestiones alimentarias cuando las partes se reúnan.

El tema de la agricultura será también discutido en una serie de eventos paralelos en Doha, incluyendo un foro de debate sobre los bosques en un planeta donde predominan los cultivos, durante la sexta edición del Día de los Bosques (Forest Day 6) el próximo 2 de diciembre y el Día de la Agricultura, Paisajes y Medios de Vida (Agriculture, Landscapes and Livelihoods Day), el próximo 3 de diciembre.

Sin embargo, Campbell aún duda de que se puedan lograr grandes avances en el sector de la agricultura hasta que se hayan tomado decisiones sobre las cuestiones más amplias en el marco de la CMNUCC, especialmente los temas clave como el financiamiento para el cambio climático y los compromisos legalmente vinculantes relativos a las emisiones.

“Para lograr progresos en el campo de la agricultura sostenible necesitamos resolver estos grandes temas primero”.

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