Columna del Director General

Algunas reflexiones en torno al Informe de Políticas Alimentarias Mundiales 2012

Tuve el placer de leer el excelente Informe de Políticas Alimentarias Mundiales 2012, publicado el 14 de marzo por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI por sus siglas en inglés), uno de los socios de CIFOR en el sistema del CGIAR.
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El Informe de Políticas Alimentarias Mundiales 2012 ilustra como deberíamos considerar al sistema alimentario como parte de toda la ecuación de la sostenibilidad. Fotografia de CIFOR/Gabriela Ramirez

El Informe de Políticas Alimentarias Mundiales 2012 explica por qué deberíamos considerar al sistema alimentario como parte de toda la ecuación de la sostenibilidad. Fotografía de CIFOR/Gabriela Ramirez

Tuve el placer de leer el excelente Informe de Políticas Alimentarias Mundiales 2012, publicado el 14 de marzo por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI por sus siglas en inglés), uno de los socios de CIFOR en el sistema del CGIAR.

El informe ilustra muy bien cómo deberíamos considerar al sistema alimentario como parte de toda la ecuación de la sostenibilidad y, de la misma forma, cómo la gestión forestal y el paisaje más amplio necesitan integrarse al sistema alimentario.

El artículo principal, Walk the Talk, del Director General de IFPRI, el Dr. Shenggen Fan, me llevó a tomar las siguientes notas para la reflexión:

  • En la actualidad no existe una falta de compromisos políticos en el campo de la alimentación y del espacio terrestre. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Rio+20) discutió la tasa cero de hambre y de degradación de los suelos. El Grupo de los 20 y el Grupo de los 8 han destacado la necesidad de contar con inversiones en las áreas de agricultura y nutrición. Entonces, ¿cómo ponemos en práctica estos compromisos y cómo evaluamos los avances?
  • Hay grandes expectativas en torno a lo que llamamos la “economía verde”. En el centro de esta aspiración está la “bioeconomía”, que integra los aportes de los sectores basados en la tierra hasta el crecimiento verde participativo como componente clave del desarrollo sostenible. Esto ofrece enormes oportunidades para las economías rurales, incluyendo la gestión del bosque y las poblaciones rurales pobres del mundo –siempre y cuando el acceso al capital y los mercados evolucionen, con condiciones establecidas para la sostenibilidad. Sin embargo, todo indica que carecemos de una hoja de ruta política. ¿Deberíamos entonces recurrir al proceso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para producir estos resultados?
  • El informe destaca la necesidad de pasar de las mediciones cuantitativas de la seguridad alimentaria, basadas en el consumo calórico, a mediciones que tomen en cuenta los aspectos cualitativos de la nutrición. La medición de calorías puede distorsionar importantes necesidades de nutrición y no representar adecuadamente las oportunidades que tiene el manejo forestal para contribuir a la misma. Asimismo, existe el riesgo de que las políticas agrícolas, centradas en calorías, no resulten necesariamente en un mejor manejo de los recursos naturales.
  • Los precios de los alimentos continúan representando un factor importante en las políticas de seguridad alimentaria, pero deberíamos mantenernos alertas frente a la posible aparición de medidas proteccionistas y la forma en que podrían afectar a los otros objetivos de la sostenibilidad. En el corto plazo, mantener los precios bajos podría ayudar a que los alimentos sean más asequibles, pero esto podría tener serias implicaciones para los medios de vida de los agricultores y la manera en que manejamos los recursos naturales.
  • Estamos empezando a ver un mayor énfasis en cuestiones de género, muy esperado por cierto, en los campos de la agricultura y la economía rural. Coincido plenamente con el Dr. Fan en que necesitamos más información y evidencia desagregadas por género para garantizar que estas políticas sean integradas.
  • Debemos prestar atención a las mega-tendencias y los motores de largo plazo. Uno de ellos es la urbanización y los efectos del aumento en los patrones de consumo, pero otro es el atractivo que la agricultura guarda como profesión. La agricultura y el manejo forestal deben ser rentables y dinámicos para captar el interés de la gente joven.
  • Otro mega-factor es la intersección de la agricultura y el manejo forestal con la producción y el consumo de energía. Teniendo en cuenta que la energía consumida por el sistema alimentario alcanza el 30% y que la biomasa renovable nos aporta el 10% de la energía total, las necesidades y expectativas en torno a la energía de los sectores basados en la tierra serán un tema clave en el futuro para la sostenibilidad y la seguridad alimentaria.

¡Recomiendo leer todo el informe!

 

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