Investigación

Recolectores de castaña bolivianos deben participar en el control del aprovechamiento de madera

Recolectores de castaña de Bolivia deben asumir un rol más prominente en la supervisión del aprovechamiento de madera realizado en sus bosques.
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Bolivia - LIMA, Perú. Los recolectores de castaña del norte de Bolivia deben asumir un rol más prominente en la supervisión del aprovechamiento comercial de madera realizado en sus bosques, advierte un estudio, de lo contrario corren el riesgo de perder el control de sus actividades e ingresos a medida que las operaciones de aprovechamiento forestal aumentan en la región.

“Aunque la legislación boliviana permite que las comunidades gestionen sus bosques para la producción de castaña y madera, la mayoría deja el aprovechamiento de madera en manos de empresas comerciales que se están trasladando a la región”, dijo Peter Cronkleton, Investigador del Centro para la Investigación Forestal Internacional y uno de los autores principales de un estudio de diez comunidades en el departamento de Pando, donde se produce prácticamente el 80 % de la castaña boliviana.

“Debido a que la intensidad del aprovechamiento de madera es relativamente baja, es posible que no afecte la producción de castaña. Pero esto podría cambiar si este aprovechamiento aumenta o tiene lugar con poco o ningún respeto del bosque circundante”.

Si bien hay evidencia que indica que la tala informal en Bolivia ha tenido poco impacto en la regeneración de los árboles de castaña, los investigadores no saben aún a ciencia cierta cómo el aprovechamiento selectivo afecta la producción anual de los frutos del árbol –una relación que viene siendo investigada por CIFOR en el vecino país del Perú.

Hasta principios de 1990, grandes empresas en Bolivia tenían contratos sobre gran parte de los bosques del país que les permitían talar selectivamente y exportar especies valiosas de madera, como el cedro y la caoba.

Para ayudar a las comunidades a obtener mayores beneficios de sus recursos naturales, se aprobó una nueva ley forestal en 1996 que permitía que los pequeños propietarios y las comunidades con títulos de sus tierras practicaran el aprovechamiento forestal sostenible.

Aunque la tierra de las comunidades agro-extractivas de Pando es de propiedad comunitaria, las familias también tienen derechos informales a los castañales dentro de las tierras comunitarias donde han trabajado tradicionalmente. La castaña es una fuente importante de ingresos para los pequeños propietarios en Bolivia donde la cantidad de dinero recibida por los productores se ha cuadruplicado (desde seis dólares por bolsa a más de 25 dólares por bolsa) durante la última década.

Descubrimos que cuando las comunidades no participan en el desarrollo de estos planes, tienen muy poco control sobre las actividades desarrolladas por los madereros

Se suponía que el aprovechamiento de madera abriría otra fuente de ingreso para estas comunidades.

Pero la ley forestal exige la elaboración de planes de manejo forestal, y obtener la aprobación de dichos planes puede representar todo un obstáculo para las comunidades que carecen de capacidad y capital para desarrollarlos.

“Por eso las empresas madereras están ingresando al bosque y desarrollando planes para las comunidades” dijo Cronkleton, “por lo general con muy poca participación de las mismas”.

El estudio determinó que los planes de manejo de seis de las comunidades estudiadas habían sido desarrollados por empresas madereras. Las comunidades prácticamente no estuvieron involucradas, fueron desarrollados por ingenieros forestales de la empresa que no pertenecían a la comunidad.

“Descubrimos que cuando las comunidades no participan en el desarrollo de estos planes, tienen muy poco control sobre las actividades desarrolladas por los madereros”, sotuvo Cronkleton.

A menos que las comunidades estén involucradas en el diseño de los planes de manejo y control de las operaciones forestales, corren el riesgo de que los madereros no las compensen adecuadamente por la madera que aprovechan o que dañen los árboles de castaña cuando cortan otras especies maderables, añadió.

“Las operaciones de madera en los castañales deberían de documentar la ubicación de los castañales, la distribución de los árboles y los pasos que serán tomados para evitar cualquier daño a los árboles de castaña, y reconocer quién tiene los derechos sobre esos árboles, para asegurar que ellos han aprobado la operación”, manifestó.

Debido a que el aprovechamiento forestal tiene lugar en tierra comunales, “también debería existir un requisito que exija que la institución comunitaria administre y apruebe las actividades de aprovechamiento forestal”, dijo.

Es posible que al principio algunas comunidades no estén los suficientemente organizadas para controlar a los madereros en sus bosques, dijo Cronkleton.

“Pero con el tiempo, es probable que aprendan con la experiencia, mejorando su capacidad de negociación con las empresas madereras y entendiendo mejor cómo funciona el aprovechamiento forestal”.

“En tanto los precios de castaña permanezcan relativamente altos, las personas tendrán gran interés en mantener sus bosques, y de hecho están muy preocupados en tener un bosque saludable. Esto los incentivará encontrar maneras para mitigar los problemas que podrían surgir como resultado del aprovechamiento forestal”.

Para mayor información acerca de los temas abordados en este artículo, sírvase contactar a Peter Cronkleton: p.cronkleton@cgiar.org
Esta investigación ha sido llevada a cabo como parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.

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Tópicos :   Bosques y medios de vida