Derecho a la información: Compartiendo los resultados de las investigaciones con las comunidades

En algunos casos, los científicos tienden a privilegiar la presentación de sus investigaciones en conferencias a otros científicos, a veces a responsables políticos o a los medios de comunicación. Pero en unos lejanos pueblos en la Amazonía ecuatoriana, un grupo de científicos del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) presenta su trabajo a un público diferente: Comparte con esas comunidades los resultados de un estudio que realizó sobre el mercado interno de madera de Ecuador.
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Fotografía de Tomas Munita/ CIFOR

Los investigadores están regresando a comunidades remotas en el Amazonas para compartir los resultados de sus estudios. Fotografía de Tomas Munita/ CIFOR

En algunos casos, los científicos tienden a privilegiar la presentación de sus investigaciones en conferencias a otros científicos, a veces a responsables políticos o a los medios de comunicación.

Pero en unos lejanos pueblos en la Amazonía ecuatoriana, un grupo de científicos del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) presenta su trabajo a un público diferente: Comparte con esas comunidades los resultados de un estudio que realizó sobre el mercado interno de madera de Ecuador.

“Es ético e importante devolver esta información a la población local”, dijo la investigadora de CIFOR Elena Mejía.

“Pero no es muy frecuente que los científicos lo hagan aquí, en la Amazonía”.

El año pasado, Mejía pasó varios meses visitando pueblos en las provincias de Orellana y Napo, en Ecuador. Llevó a cabo encuestas y entrevistas para el proyecto  Pro-Formal, que estudia la dinámica de los mercados madereros formales e informales de cinco países, entre ellos Ecuador.

“No siempre es posible devolver los resultados, pero tenemos que buscar las formas de hacerlo, ya sea a través de un taller, materiales de comunicación como videos, o incluso una simple reunión”, dice Mejía.

Eso se debe a que, por lo general, este tipo de investigación puede aportar ideas y conocimientos que son valiosos para las comunidades.

“La gente de estas comunidades carece de acceso a la información”, dice Ayme Muzo, otra investigadora de CIFOR que trabaja en el proyecto.

“Los pueblos están alejados, no hay señal de teléfono móvil, las carreteras son malas y las comunidades, en su mayoría, están lejos de las ciudades, especialmente las indígenas”.

Este artículo es parte de un paquete multimedia sobre la selva Amazónica. Más información en el siguiente link: blog.cifor.org/es/amazon

“Así que llevamos a cabo estos talleres para compartir los hallazgos de nuestra investigación, haciendo hincapié en la información que podría ser útil para ellos”.

En una comunidad quechua ribereña de la provincia de Napo, Muzo y Mejía dirigen un taller en una cancha de básquet cubierta. No ha ido toda la comunidad, pero los que están allí parecen considerar útil la sesión.

En cada sesión, los científicos describen algunas de las conclusiones generales del estudio, así como las correspondientes a la comunidad en particular.

Como es el caso en muchas comunidades, la información que más les interesa de este estudio se refiere a los precios obtenidos por la transformación de la madera.

“Aquí la gente no sabía cuánto cuesta la madera en el mercado exterior, cuánto cuesta en Tena y cuánto cuesta en las comunidades”, dijo Domingo Grefa, un anciano de la comunidad.

“Aquí las personas han sido engañadas por los de fuera. Esta información es buena”.

Si bien las comunidades se han organizado para vender sus productos agrícolas con el fin de obtener mejores precios, no se ha generado este tipo de organización comunitaria para la venta de madera, indicó Muzo.

“Por lo tanto, esta información podría ser muy importante, para que vean que necesitan trabajar juntos para obtener mejores precios”.

Otro hallazgo útil del estudio Pro-Formal e que las comunidades dependen significativamente del bosque: en el caso de las familias indígenas de Napo que extraen madera, esta representa, en promedio, el 17% de sus ingresos.

El 18% de las familias encuestadas en la provincia (incluidos colonos no indígenas) que enfrentaron algún tipo de crisis económica extrajeron productos madereros para ganar una suma de de dinero adicional, de acuerdo con el estudio.

“Cuando se le pregunta a la gente qué hace la comunidad, siempre dice que trabaja en la agricultura; sin embargo, una parte significativa de sus ingresos proviene de los productos forestales. Así que esta información ayuda a las personas a darse cuenta de eso y a analizar todas las diferentes estrategias que utilizan”, dice Mejía.

Todos ganan

Organizar estas sesiones también permite que los científicos reciban información sobre sus resultados, lo que genera nuevas ideas y conocimientos, y crea un proceso circular en lugar de lineal, reflexionó Mejía.

Y también es una parte importante de las relaciones entre los científicos y las comunidades.

“Puede ser difícil explicar a las poblaciones rurales por qué realizamos este tipo de investigación. Por eso, volver y compartir los resultados ayuda a las comunidades a comprender la importancia de las investigaciones científicas y de qué manera es útil la información que obtenemos de ellos, tanto para ellos como para nosotros”, agregó Mejía.

“Se trata de establecer confianza. Y sienta un precedente para otros estudios, otros investigadores, de modo que en el futuro será más fácil emprender trabajos científicos aquí”.

Y aunque algunas personas de las comunidades siguen siendo escépticas con respecto al valor de la información —a diferencia de cómo perciben los beneficios más concretos que brindan las ONG—, los científicos dicen que, por lo general, las comunidades responden bien a los talleres.

En el pueblo de Napo, Domingo Grefa manifestó que había aprendido mucho con este proceso.

“Esta información, te digo, es la primera vez que la escucho, y he estado aquí durante cuarenta años. La información sobre los precios y todo lo que hemos escuchado hoy simplemente no existía”.

Para obtener más información sobre los temas tratados en este artículo, póngase en contacto con Elena Mejía: k.mejia@cgiar.org.

El proyecto Pro-Formal (Políticas y opciones regulatorias para reconocer e integrar mejor el sector doméstico de la madera en los países tropicales) es financiado por la Unión Europea y forma parte del Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.

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