La pregunta del millón: ¿Está funcionando la certificación forestal?

BOGOR, Indonesia (23 de octubre de 2013)_La certificación forestal es considerada como una herramienta prometedora para mejorar la gestión de los bosques, pero se necesita una sólida evaluación de una gama compleja de factores con el fin de establecer su verdadero valor para las partes interesadas, asegura un nuevo análisis. La certificación es un esquema basado en el mercado, bajo el cual las empresas o comunidades que gestionan bosques, se presentan voluntariamente a auditorías hechas por inspectores independientes. Si cumplen con los criterios de gestión responsable de los bosques, sus productos de madera pueden portar una marca reconocida, tal como la del principal esquema de certificación, el Forest Stewardship Council (FSC).
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La evaluación científica de la certificación forestal es importante para informar a todos los que brindan apoyo si es que están obteniendo valor por su dinero. Fotografía de Agung Prasetyo/CIFOR

La evaluación científica de la certificación forestal es importante para informar a todos los que brindan apoyo si es que están obteniendo valor por su dinero. Fotografía de Agung Prasetyo/CIFOR

BOGOR, Indonesia (23 de octubre de 2013)_La certificación forestal es considerada como una herramienta prometedora para mejorar la gestión de los bosques, pero se necesita una sólida evaluación de una gama compleja de factores con el fin de establecer su verdadero valor para las partes interesadas, asegura un nuevo análisis.

La certificación es un esquema basado en el mercado, bajo el cual las empresas o comunidades que gestionan bosques, se presentan voluntariamente a auditorías hechas por inspectores independientes. Si cumplen con los criterios de gestión responsable de los bosques, sus productos de madera pueden portar una marca reconocida, tal como la del principal esquema de certificación, el Forest Stewardship Council (FSC).

“Sin embargo, los frecuentemente alegados beneficios ambientales y sociales de la certificación continúan siendo evaluados empíricamente”, dijeron científicos del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) en un trabajo que propone un marco de trabajo para dicha evaluación.

Los investigadores analizaron la literatura disponible sobre certificación forestal. Si bien ya se ha recopilado mucha información, encontraron que ninguno de los enfoques que revisaron se parecía a lo que podría considerarse como una evaluación independiente, bien diseñada.

“Sólo 14 enfoques emplearon diseños que consideraban apropiadamente el efecto de confusión del sesgo de selección, y solamente uno examinaba la gestión forestal”, dijo Claudia Romero bióloga de la Universidad de Florida, una de las autoras del trabajo, refiriéndose a un estudio anterior  de 134 publicaciones sobre la certificación de varios productos agrícolas y forestales.

Esto significa que casi todo el conocimiento existente sobre la certificación está potencialmente sesgado por una serie de factores que tienen influencia en porqué y cuando deciden los gestores forestales ingresar al esquema, y donde deciden los científicos realizar su investigación.

Ponderando los beneficios

La evaluación científica de la certificación forestal es importante para informar a todos los que brindan apoyo si es que están obteniendo valor por su dinero, menciona el trabajo de CIFOR.

Todas las partes interesadas en los bosques tropicales, desde las comunidades locales hasta los formuladores de políticas y mercados internacionales, se beneficiarían al saber si los bosques certificados producen mayores beneficios socio ambientales, económicos y de política que otras opciones, como concesiones madereras o áreas de conservación no certificadas.

Las fundaciones benéficas y los gobiernos que han estado apoyando la certificación, también necesitan saber si el financiamiento que otorgan está teniendo los impactos deseados.

“Necesitamos determinar si el estar o no estar certificado tiene algún efecto”, dijo Manuel Guariguata, científico principal de CIFOR y coautor del trabajo”. “Desde la perspectiva del donante, estamos hablando de muchos millones si no es que de docenas de millones de dólares que han sido invertidos en la certificación, y hasta el momento no existe evidencia de que hayan sido invertidos eficientemente”.

Para evaluar los impactos de la certificación, la investigación sugiere una hoja de ruta de evaluación doble, considerando los impactos sociales, económicos y de política esperados de la certificación, así como la forma en que se conduce el proceso.

La dificultad en la evaluación de impactos es que los bosques están sometidos a muchas influencias, y la certificación es solamente una de ellas. Por lo tanto, la medición de indicadores no es suficiente para determinar si el éxito o fracaso en el logro de ciertas metas es atribuible a la certificación.

“Alguien necesita decir: Bien, has logrado esos objetivos, pero ¿cómo lo hiciste?”, dijo Romero.

Un marco de trabajo para el medir el impacto

Como ejemplo, el trabajo explica que el que haya menos lesiones relacionadas con el trabajo entre los trabajadores forestales – un resultado deseable de la certificación – bien puede ser el resultado de mejores regulaciones de seguridad en vez de la certificación en sí.

“Necesitamos una teoría sobre cómo se pueden alcanzar las metas de la certificación. Así es como vamos a separar el efecto de la certificación de otros factores como la política del gobierno”, dijo Romero.

Los investigadores han denominado a esta trayectoria destinada a una mejor gestión forestal una “teoría de cambio”.

“Es un modelo mental que ayuda al evaluador a ver donde se supone que las actividades específicas van a generar los resultados deseados y la forma en que la certificación interactúa con otros factores,” dijo Guariguata.

Si bien el trabajo proporciona los elementos esenciales necesarios para construir una teoría de cambio en cualquier lugar del mundo, advierte a los investigadores que necesitarán seguir un enfoque participativo con las partes interesadas locales, antes que puedan diseñar un modelo con claridad, con el que puedan verificar el impacto de la certificación en el terreno.

“Esencialmente se trata de reunir a las personas para conversar sobre qué es lo que hace que un bosque certificado se vuelva más deseable en términos sociales, económicos y ambientales”, dijo Guariguata.

Además de esta evaluación de los impactos de la certificación frente a una teoría de cambio esperada, los investigadores también necesitan analizar la calidad del proceso mismo de certificación.

“Existen aspectos administrativos: hay que presentar los informes, etc. Podemos estar en una situación donde no logremos una gestión responsable del bosque no porque la teoría haya estado equivocada, sino porque fue implementada deficientemente”, dice Romero.

Apuntando a la imparcialidad

Otro reto en la evaluación de la certificación es detectar y evitar los sesgos cuando se eligen zonas de muestra para estudio. Debido a que la certificación es un proceso voluntario, los bosques certificados y no certificados no son asignados aleatoriamente a cada tratamiento, advierte el documento. Las preferencias detrás de la decisión de una empresa para entrar o salir de un esquema de certificación provienen de una gama de factores que también pueden influenciar sus resultados.

“El principal riesgo sería ir a un país y comparar un bosque certificado con el bosque no certificado más cercano. A pesar de que pueden estar muy cerca en términos ecológicos, pueden ser muy diferentes en otros sentidos”, dijo Guariguata, añadiendo que también pueden surgir discrepancias sobre durante cuánto tiempo se ha certificado los bosques.

Encontrar los puntos de comparación correctos para los científicos que estudian el impacto de la certificación – los denominados contra fácticos – parece ser uno de los principales desafíos para seguir adelante.

Romero menciona que una mayor investigación ayudará a afinar el modelo de evaluación, incluyendo estudios en curso sobre variación en tamaño, experiencia y otras características entre las unidades de gestión forestal, así como también sobre la dinámica que las lleva a unirse o abandonar la certificación y cambios en factores de contexto que afectan la toma de decisiones sobre la gestión forestal.

“Estamos en las etapas iniciales”, dijo Guariguata. “Tenemos un marco de trabajo que pensamos se puede aplicar a nivel mundial, pero es genérico y necesita ser adaptado a las circunstancias de los países. No se lo puede llamar protocolo o algo que está grabado en piedra, pero pensamos que es un buen paso hacia adelante”.

Para mayor información sobre los temas tratados en este artículo, por favor escriba a Manuel Guariguata al correo electrónico  m.guariguata@cgiar.org

Este trabajo forma parte del Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Arboles y Agroforestería, apoyado por USAID. 

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