Columna del Director General

Paisajes III: Definición de objetivos y evaluación de progreso

En busca de un lenguaje común para el enfoque de paisajes.
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Vea también parte 1 – Los paisajes. ¿Por qué son importantes?parte 2 – ¿Qué son los paisajes?

El objetivo final del enfoque de paisaje es apoyar a aquellos que marcan la diferencia en la práctica. Esto ocurre de muchas maneras, adaptándose a las necesidades específicas y ambiciones de cada paisaje. Sería errado e ineficiente tratar de imponer soluciones verticales o universales. También socavaría la definición que sugerí en mi blog anterior –un paisaje es “un lugar que cuenta con gobernanza”– lo que implica que un paisaje debería ser gestionado a nivel de paisaje por sus actores.

Al mismo tiempo, necesitamos un concepto ampliamente aceptado porque los paisajes no existen aisladamente. Es necesario que las lecciones de los enfoques de paisaje puedan ser compartidas, las ideas intercambiadas, el progreso comunicado, las inversiones llegar a los exitosos y que la aplicación de la ley recaiga sobre los inaceptables. Por último, ya que estamos abordando cuestiones clave de desarrollo sostenible a nivel nacional y global, es importante concientizar a los círculos de opinión pública y de políticas y mostrarles los progresos (así como los fracasos) a nivel agregado.

En otras palabras, necesitamos “un lenguaje común” para poder describir lo que queremos lograr en el ámbito de los paisajes y determinar si se están realizando progresos.

No se complique pero no simplifique en exceso las cosas

Con frecuencia, los procesos políticos han tratado de establecer estos lenguajes comunes a través del uso de sistemas elaborados de criterios e indicadores. Como lo mencioné aquí y aquí, estos esfuerzos pueden ser bastante complejos y difíciles de entender fuera de los círculos del sector específico, y no es fácil utilizar estos sistemas para evaluar el progreso. Lo que es más importante, cuando uno se encuentra ante cientos de indicadores elaborados por expertos – ¿cómo se formulan políticas que puedan ser comprendidas y respaldadas por un público más amplio?

Las simplificaciones resultan evidentes, especialmente cuando se utiliza el PIB como medida de desarrollo en la macroeconomía tradicional. Igualmente, la única medición aceptada en forma generalizada para los bosques es la variación en el área forestal (la deforestación es uno de sus componentes). Este es el indicador relacionado con los bosques aplicado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y la deforestación parece ser, sin lugar a dudas, la característica más visible del bosque en los medios. Otro es el factor de éxito implícito de la agricultura – es decir, la cantidad de alimentos producidos y preocupaciones relacionadas cuando existen amenazas como el cambio climático o las sequías.

Evidentemente, la economía, el manejo forestal y la agricultura necesitan indicadores relevantes de progreso: pero ha sido difícil establecer marcos aceptados en forma generalizada que oscilen entre complejidades innecesarias y simplificaciones extremas.

Definición de un marco y objetivos

Durante el último año, he defendido la existencia de un marco para los paisajes compuesto de cuatro objetivos genéricos que pueden funcionar en diferentes tipos de paisajes: grandes y pequeños, formales e informales. Considero que cuatro es un número razonable – es fácil de transmitir y cubre las diferentes aspiraciones que debemos incluir. Esta es mi lista de los objetivos de paisaje:

  1. Medios de vida mejorados
  2. Servicios ecosistémicos sostenibles o mejorados
  3. Oferta suficiente de productos alimenticios y no alimenticios
  4. Uso eficiente de recursos

Dependiendo del paisaje en cuestión, el peso relativo de cada uno de estos objetivos va a variar, pero todos los objetivos siempre van a estar presentes, por ejemplo, el peso siempre sería >0 para cada objetivo. Además, si bien reconocemos que existen varios medios necesarios, como los marcos legales e institucionales, los derechos a la tierra y a la tenencia de los recursos, los procesos democráticos y la equidad de género, que no figuran en la lista, estos cuatro objetivos parecen cumplir fines importantes relativamente bien.

Evaluación del progreso hacia los objetivos

Ahora, para evaluar el progreso, también necesitamos medidas. Aquí es donde el sistema de criterios e indicadores se topa con problemas porque diferentes grupos presionan a favor de sus propios parámetros e indicadores. El proceso actual de negociación sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible no es una excepción. Sin embargo, para asegurar un lenguaje común, necesitamos luchar por un conjunto reducido de medidas que podamos usar para monitorear, comunicar, comparar y apoyar un proceso de aprendizaje en todos los paisajes. También necesitamos medidas que sean escalables y fáciles de entender y aceptar.

Esto implica serios compromisos y mucha generosidad de las comunidades interesadas. Como punto de partida, quisiera compartir la siguiente propuesta donde presento una medida para cada objetivo (véase también figura 1); cabe destacar que estas medidas están bien definidas y son relativamente fáciles de evaluar o, por lo menos, estimar:

Objetivo Medida
Medios de vida Ingresos o retorno de capital (incluso distribución)
Servicios ecosistémicos Stock total de carbono en el paisaje
Alimentos y productos no alimenticios Cantidad, por producto
Eficiencia de los recursos Emisiones de gases de efecto invernadero del paisaje
Figura 1. Cuatro posibles objetivos genéricos de paisaje con sugerencias de medidas de progreso

Figura 1. Cuatro posibles objetivos genéricos de paisaje con sugerencias de medidas de progreso

Evidentemente, a nivel del paisaje individual, será necesario añadir medidas para describir situaciones y objetivos específicos. Sin embargo, podría resultar benefica la adopción de un conjunto común de medidas, como las presentadas arriba, que puedan ser utilizadas en todos los paisajes y formar parte de un lenguaje común.

Una consideración importante es si debemos lograr resultados absolutos (“queremos lograr las metas”) o evaluar el progreso en términos relativos (“estamos avanzando en la dirección correcta”). En lo personal, me inclino a evaluar el progreso de manera más relativa, principalmente por lo difícil –casi imposible– que resulta fijar objetivos unificados en todos los paisajes.

Después de haber conversado con muchos colegas, amigos y otras personas durante el último año acerca de estos temas, he llegado a la conclusión de que sería bueno omitir algunos temas evidentes dentro del conjunto genérico de medidas. Uno es la biodiversidad y el otro es la oferta de agua; ambos pueden ser considerados parte del objetivo de los servicios ecosistémicos. El tercero es la contaminación, más allá de los gases de efecto invernadero, que puede recaer bajo eficiencia de los recursos. La buena noticia es que estos pueden ser gestionados a nivel local, donde las circunstancias se conocen mejor y son más específicas. La mala, que yo sepa, es que no contamos (todavía) con medidas generales definidas para estos factores que puedan ser aplicadas a nivel global y en todas las escalas.

Para concluir, este tercer blog de mi serie sobre los paisajes intenta sugerir que es posible definir un lenguaje común para los objetivos, así como medidas de progreso para los paisajes. Las ventajas de un lenguaje común pueden ser significativas. Podremos compartir experiencias y aumentar los análisis y, con ello, el impacto de los enfoques de paisaje.

Un lenguaje común también nos permitirá beneficiarnos de las metodologías compartidas para identificar y comparar opciones, así como para los procesos de toma de decisión y monitoreo. Afortunadamente, existen varias experiencias en estas áreas. En mi próximo blog, desarrollo y comparto algunas ideas acerca de cómo el marco presentado arriba puede ser utilizado en los análisis, la toma de decisiones y el aprendizaje.

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Tópicos :   Enfoque de paisajes