Investigación

En Brasil, la gobernanza es fundamental enfrentar la deforestación en Mato Grosso – estudio

Un estado de Brasil que es fundamental para el sector agrícola de cultivos comerciales experimentó una reducción drástica en la deforestación entre los años 2005 y 2010, mediante gobernanza y monitoreo mejorados, pero otros países con bosques tropicales pueden tener dificultades para replicar su éxito, afirma un estudio científico.
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Muchos países con bosques experimentan presiones similares a las que se enfrentó la región de Mato Grosso, pero simplemente no cuentan con sistemas de gobernanza para lograr el mismo éxito”, dijo Ruth DeFries, científica del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Fotografía de Filipe Fonseca

Muchos países con bosques experimentan presiones similares a las que se enfrentó la región de Mato Grosso, pero simplemente no cuentan con sistemas de gobernanza para lograr el mismo éxito”, dijo Ruth DeFries, científica del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Fotografía de Filipe Fonseca

Brazil - BOGOR, Indonesia (30 de enero de 2014)_Un estado de Brasil que es fundamental para el sector agrícola de cultivos comerciales experimentó una reducción drástica en la deforestación entre los años 2005 y 2010, mediante gobernanza y monitoreo mejorados, pero otros países con bosques tropicales pueden tener dificultades para replicar su éxito, afirma un estudio científico.

El estado de Mato Grosso es el más grande productor de soya y ganado del país, fue tan exitoso en revertir el rápido aumento de la deforestación causada por la agricultura y la ganadería, que los investigadores analizaron si otros países tropicales podrían seguir el ejemplo de Mato Grosso para preservar sus propios bosques.

El estudio realizado por científicos del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) fue publicado en una edición especial de Philosophical Transactions of the Royal Society B.

“Muchos países con bosques experimentan presiones similares a las que se enfrentó la región de Mato Grosso, pero simplemente no cuentan con sistemas de gobernanza para lograr el mismo éxito”, dijo Ruth DeFries, científica de la Universidad de Columbia en Nueva York y autora principal del trabajo. “Solamente Malasia y Costa Rica cuentan con estructuras lo suficientemente sólidas como para enfrentar las causas de la deforestación”.

Deforestación inducida por la exportación

Las semillas para el surgimiento de Mato Grosso como el productor más grande de soya y ganado en Brasil –causas de la deforestación– se plantaron hace cuatro décadas.

Al inicio de los setenta, las nuevas variedades de cultivo, la gestión mejorada de los suelos, las políticas de gobierno y las inversiones en infraestructura, dieron paso al crecimiento agrícola en la sabana de Mato Grosso y el bosque amazónico, de acuerdo con investigaciones anteriores.

Otros estudios también muestran cómo más de la mitad de la sabana brasileña –zona boscosa y de pastizales de la que 19 por ciento está en Mato Grosso– había sido transformada en pastos para agricultura comercial a mediados de la década del 2000.

En efecto, el despeje del bosque para el cultivo de la soya contribuyó con alrededor del 12 por ciento de la deforestación en zonas de más de 25 hectáreas (60 acres) del 2000 al 2005.

La mayor parte de esta demanda de soya fue inducida por los mercados internacionales para piensos. Citando estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los investigadores observaron que el volumen de producción de soya dedicada a exportaciones se había casi cuadruplicado, subiendo de 10 por ciento a casi 38 por ciento entre 1980 y 2010.

Para ese entonces, un estudio de CIFOR señaló que la región también estaba exportando carne. Desde 1980 hasta 2010, por ejemplo, las cabezas de ganado en Brasil aumentaron de 120 millones a 210 millones, menciona el estudio.

“Las causas más grandes de la deforestación con frecuencia se encuentran fuera de las zonas donde se siente su impacto”, dijo Martin Herold, coautor, científico de la Universidad Wageningen en los Países Bajos. “Gran parte de la deforestación en el sur ocurre para satisfacer las necesidades de consumo en el norte”.

Inducidas por esta demanda doble de carne de res y soya brasilera en los mercados nacionales e internacionales, las tasas de deforestación en Mato Grosso alcanzaron su punto máximo a inicios de la década del 2000, indica el estudio.

Sin embargo, después del 2005 la deforestación se redujo a lo largo de la Amazonía, y particularmente en Mato Grosso. Los científicos informaron en 201º que la zona deforestada representaba solamente 11 por ciento del promedio histórico entre 1996-2005.

Según el estudio, esta disminución radical coincidió con una reducción en la demanda de carne y soya debido a la recesión mundial, pero también con los esfuerzos de los gobiernos nacionales, estatales y locales para controlar la deforestación. La industria de soya también declaró una moratoria de producción en zonas deforestadas en 2006.

También se observaron otros factores que contribuyeron a controlar la deforestación, tales como la capacidad fortalecida de Mato Grosso en el monitoreo en tiempo real, así como arrestos de alto nivel. Por ejemplo, en 2005, la policía brasileña arrestó a 89 personas por su participación en la tala ilegal  de más de 83 millones de pies cúbicos (2.4 millones de metros cúbicos) de madera en la Amazonía durante 14 años. Los cultivos dobles, junto al incremento de reses por hectárea, intensificaron la producción en las tierras de cultivo y pastoreo, en tanto que la deforestación se redujo.

Exportando el éxito de Brasil

Para determinar si otros países tropicales podrían aplicar las lecciones aprendidas de Brasil, los investigadores agruparon a los países en una de cuatro categorías, identificando la penetración de las causas de la deforestación similares a las encontradas en Brasil y las medidas para controlar la deforestación.

Entre los hallazgos del estudio, 36 de 80 países con bosques tropicales en Africa, Asia y Latinoamérica, incluyendo Brasil, cuentan con más de la mitad de su superficie dentro del bioma forestal. Un bioma o eco-región, tiene una combinación de especies variadas, geografía y condiciones ambientales. Estos 36 países, mencionados en el estudio como “países con bosques tropicales”, cuentan en conjunto con 91 por ciento de toda el área en el bioma del bosque tropical.

Los investigadores encontraron que las presiones que ejercen las fuerzas del mercado sobre los bosques para la exportación internacional y el consumo urbano están presentes en los 35 países con bosques tropicales, además de Brasil, y que en 10 de ellos existen factores similares a los de Brasil relacionados con la deforestación. Junto con Brasil, estos 10 países representaban 74 por ciento de la pérdida de bosques entre el 2000 y 2005.

A la luz de las proyecciones actuales  para una mayor demanda de alimentos proveniente de las poblaciones urbanas y la continua competencia por la tierra para biocombustibles, el estudio menciona que la presión para talar los bosques con el fin de ampliar la agricultura orientada a la exportación aumentará, aun en Brasil.

“Las tasas de deforestación en Mato Grosso son bajas, pero las principales causas realmente no han cambiado; la necesidad básica de soya y ganado todavía es alta, y de hecho ha aumentado”, dijo Herold.

De los países con bosques tropicales, dice el estudio, solamente Costa Rica y Malasia tienen una gobernanza y capacidad de monitoreo similar a la de Brasil. La gobernanza fue definida por las percepciones de los ciudadanos acerca del respeto al estado de derecho en su país, en tanto que la capacidad de monitoreo se midió por factores como el compromiso con el proceso de Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación Forestal (REDD+) respaldado por las Naciones Unidas, y la capacidad de usar percepción remota.

El estudio señaló que estos dos países cuentan solamente con tres por ciento de bosques remanentes y nueve por ciento de bosques perdidos entre el 2000 y 2005 en países con bosques tropicales, excluyendo a Brasil. En consecuencia, los ocho países restantes con causas de la deforestación similares a las de Brasil pueden no tener la capacidad de hacerle frente a la deforestación, pero también tienen la mayoría de bosques que perder.

“La repuesta es una mejor gobernanza”, dijo Herold. “Los países pueden no ser capaces de controlar las fuerzas del mercado, pero las políticas, el monitoreo y la aplicación de la ley en Brasil muestran que es posible limitar la deforestación”.

“No es fácil para los países en desarrollo lidiar con las causas de la deforestación, que con frecuencia son impuestas desde fuera”, agregó. “En la próxima Conferencia de las Partes, presionaremos para que los países desarrollados consideren estas causas con más seriedad. La deforestación afecta a todos, y las soluciones deben ser de carácter mundial”.

Para obtener mayor información sobre los temas tratados en este artículo, puede escribir un correo electrónico a Ruth DeFries rd2402@columbia.edu o Louis Verchot l.verchot@cgiar.org

Este trabajo fue financiado por la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo (Norad) y la Agencia Australiana para el Desarrollo Internacional (AusAID) para el Estudio Global Comparativo de REDD+, coordinado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR). 

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