Investigación

Experto defiende nueva estrategia para el estudio de la migración rural-urbana

Patrones de movilidad entre los pobladores rurales han cambiado significativamente.
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Nota del Editor: Las diapositivas de la presentación del profesor  Jonathan Rigg  sobre la migración urbana-rural cuentan con audio (arriba).

BOGOR, Indonesia. “Las poblaciones flotantes” dificultan la tarea de determinar la ubicación exacta de los migrantes que se trasladan de áreas rurales a las ciudades,  según una investigación; un hallazgo con implicancias para la forma en que se usan los bosques y la tierra.

Más aun, identificar la ubicación de los migrantes requiere  de un nuevo enfoque, dice el autor de un estudio sobre cruces fronterizos en el Sudeste Asiático.

En 2010, 16 millones de personas en Vietnam estaban viviendo en lugares no registrados, sostuvo Johathan Rigg,  profesor de la Universidad Nacional de Singapur, citando datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP). En China se estima que hay más de 100 millones de “agricultores fantasmas”, en tanto que en Indonesia, Tailandia y Filipinas, varios millones de migrantes se estaban desplazando de un lugar a otro.

“La disparidad entre el número de personas registradas por los funcionarios públicos y el número real puede ser enorme”, dijo Rigg durante una reciente presentación en el Centro para la Investigación Forestal Internacional  (CIFOR).

Los censos nacionales no siempre captan  los movimientos de corto plazo, y para entender completamente los patrones cambiantes  de los asentamientos humanos, los investigadores deben tomar en cuenta la forma en que los medios de vida rurales han cambiado en Asia en los últimos 50 años, dijo, agregando que la distorsión de datos puede conducir a intervenciones de política contraproducentes y de poca utilidad.

Aunque los migrantes se han movido de un lugar a otro, característicamente mantienen los vínculos emocionales y financieros con sus lugares de origen.

La  investigación conducida por Rigg en Laos, Tailandia y  Vietnam entre  1982 y 2010 muestra que los patrones de movilidad entre los pobladores rurales han cambiado significativamente.

Variables de las aldeas

“Estos cambios han ocurrido en parte debido a mejoras en el transporte”, dijo Rigg.  “Es cierto que hay menos personas  dedicadas a la agricultura, pero con frecuencia mantienen sus lazos con las zonas rurales de origen.  Pocos abandonan sus raíces rurales, y la gran mayoría retorna”. En el pasado los investigadores rurales empleaban  frecuentemente “la vivienda” como unidad básica de estudio de la vida en una aldea, pero esta definición ha cambiado con el tiempo.

Hoy en día, en muchos casos,  la vivienda ya no es co-residencial sino que tiene múltiples sitios, y sus  miembros  viven en varios espacios, generando sus ingresos y obteniendo sus medios de vida en varios lugares, sostuvo Rigg.

“Lo que vemos en espacios rurales –por ejemplo la forma en que se usan la tierra y los bosques– está íntimamente vinculado con los procesos en curso  en otros sitios.  El seguimiento de estas interrelaciones  es difícil desde el punto de vista del investigador, y los datos disponibles a menudo son problemáticos”.

Rigg manifestó que las aldeas se han vuelto asentamientos de poblaciones diversas con situaciones  diferentes de clase social.  Cada vez más, el ingreso del hogar se gana fuera de la aldea, y las personas son más propensas a hacer compras fuera de la misma.

“A veces el cambio es realmente drástico y se puede apreciar cómo estas aldeas se están rehaciendo”, dijo Rigg.  “Los pobladores de las aldeas en la mayoría de países del Sudeste Asiático no han perdido sus tierras, y eso está liberando a las personas para trabajar en otro lugar”.

El subsidio cruzado de ingresos puede permitir que las personas  conserven sus tierras, aunque ellos mismos no las cultiven.

Los agricultores están envejeciendo, dando lugar a una ”geriatrización” de la agricultura. Muchos de los cambios en las prácticas agrícolas, incluyendo la mecanización, disminución  y cambios en los cultivos, están vinculados de una u otra manera a la migración, dijo Rigg.

“La investigación establece la posibilidad de que lo urbano y lo rural no son categorías mutuamente excluyentes, sino que coexisten y son contemporáneas; la migración y la movilidad convierten los espacios rurales en urbanos y los urbanos en rurales, al llevar características urbanas a las aldeas rurales”, manifestó.  Agregó que es importante volver a trazar los límites para mantenerse al tanto de los cambios.

Las transformaciones migratorias tienen implicaciones numerosas para los bosques y las políticas forestales.

“Así como es necesario ver el cambio agrario en un contexto más amplio, colocando nuestro entendimiento de la agricultura frente a lo no agrícola, también es importante que tengamos en cuenta que los bosques reflejan parcialmente los procesos –sociales, económicos y ambientales– que se encuentran en curso en los paisajes no forestales, incluyendo los urbanos”, dijo Rigg.

Para mayor información sobre los temas tratados en el presente artículo, sírvase contactar a  Christine Padoch en c.padoch@cgiar.org

 

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Tópicos :   Bosques y medios de vida