Investigación

Los ODS deberían abordar el acceso a la energía para impulsar la igualdad de género

La igualdad de género debe ser parte integral de las conversaciones sobre el desarrollo a nivel internacional, según investigadora.
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BOGOR, Indonesia.  Los objetivos para atacar la pobreza, establecidos por las Naciones Unidas en el 2000, han hecho mucho para promover y empoderar a las mujeres rurales al lograr que la igualdad de género sea una parte integral de las conversaciones sobre el desarrollo a nivel internacional.

Sin embargo, los Objetivos de Desarrollo del Milenio  (ODM) se quedaron cortos al abordar la difícil situación de las mujeres rurales en un área que con frecuencia es subestimada: el acceso a la energía.

La dependencia de la quema de biomasa como madera, excrementos de animales y residuos de cultivos para obtener energía en el hogar, crea riesgos y dificultades que recaen desmesuradamente en las mujeres, desde la recolección de biomasa hasta su uso en el hogar.

A medida que estas dificultades se hacen cada vez más evidentes, un investigador está instando a que este problema se trate en las negociaciones en curso sobre el próximo esquema de desarrollo mundial, los Objetivos de Desarrollo Sostenible  (ODS) de las Naciones Unidas. Los ODS sucederán a los ODM, que expiran en el 2015.

“Las mujeres en el mundo en desarrollo enfrentan una gran cantidad de retos”, dijo Caroline Ochieng, investigadora del Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo,  quien estudia el acceso a la energía en hogares en países en desarrollo. “El Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) ofrece una oportunidad para recordarle a los formuladores de políticas que la comunidad internacional debe ayudar a plantear estos retos”.

Los ODM ayudaron a que las mujeres obtuvieran beneficios palpables en los últimos 14 años. El tercer objetivo tiene como meta promover la equidad de género mediante el fomento del empoderamiento de niñas y mujeres, a través de un mejor acceso a la educación, al trabajo y de una mayor participación en la toma de decisiones. Un Informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2013  indicó que en el 2011, 40 de cada 100 trabajos remunerados en el sector no agrícola fueron realizados por mujeres, una mejora desde 1990, cuando desempeñaban solamente 35 de cada 100 trabajos.

Otros ODM de corte transversal también han beneficiado el bienestar de las mujeres. El segundo objetivo estipula que todos los niños deberían tener acceso a la educación; en el 2013 la ONU declaró que a nivel mundial habían 95 mujeres jóvenes alfabetizadas por cada 100 hombres jóvenes alfabetizados, comparado con 90 mujeres en 1990. Y bajo las directrices establecidas por el quinto objetivo, las tasas de mortalidad materna han disminuido casi a la mitad desde 1990.

Sin embargo, los ODM no toman en cuenta el hecho de que más de 2,6 mil millones de personas –casi 40 por ciento de la población mundial– dependen de los combustibles tradicionales de biomasa para cocinar sus alimentos, de acuerdo con el World Energy Outlook de 2013. Esto ha entorpecido el avance  de los ODM, incluyendo aquellos relacionados con el género, según la Organización Mundial de la Salud  (OMS).

Tarea peligrosa

Para muchas mujeres rurales, la tarea diaria de cocinar conlleva riesgos.

Las mujeres expuestas al humo pesado en cocinas en interiores, por ejemplo, tienen tres veces más posibilidades de padecer una enfermedad pulmonar obstructiva crónica y están en mayor riesgo de muerte por cáncer al pulmón, que las mujeres que usan combustibles más limpios, según la OMS.

El reciente informe mundial sobre carga de enfermedad muestra que la contaminación del aire en los hogares donde se queman combustibles sólidos se encuentra entre los tres principales factores de riesgo para enfermedades. Cerca de dos millones de personas fallecen prematuramente cada año debido a enfermedades ocasionadas por la contaminación del aire en interiores debido al uso de combustible sólidos, según la OMS.

En los hogares que dependen de la biomasa, la recolección del combustible es frecuentemente responsabilidad de las mujeres, una carga física que requiere un compromiso de tiempo importante que, en muchos lugares del mundo, limita su capacidad para progresar.

Un estudio en áreas rurales de la India mostró que las mujeres dedican hasta 50 horas semanales a recolectar combustible de madera, lo que les deja poco tiempo para dedicarse a actividades económicas remuneradas, al cuidado de los niños u otras actividades sociales. Las jóvenes que se dedican a recolectar combustible pierden oportunidades de educación, y son vulnerables a la violencia de género –particularmente en  áreas de conflicto— cuando están recolectando combustible.

En los países en desarrollo, se estima que se queman alrededor de 730 millones de toneladas de biomasa cada año, emitiendo hollín y dióxido de carbono que contribuyen al cambio climático e inducen a la deforestación y la pérdida de servicios del ecosistema que apoyan los bosques.

De cara al futuro

La importancia del acceso a la energía se está tratando en las conversaciones sobre los ODS, un paso positivo junto a iniciativas como la Alianza Mundial para Cocinas Limpias  liderada por las Naciones Unidas y Energía Sostenible para Todos  (SEFA, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas y el Banco Mundial.

“Los formuladores de políticas necesitan considerar a la energía como una meta de desarrollo de corte transversal, en vez de relegarla una vez más al estatus de ‘ODM faltante’,” dijo Ochieng. “No podemos darnos el lujo de pensar en sectores específicos. La introducción de soluciones como las cocinas mejoradas requiere la consideración de retos económicos, sociales y culturales complejos”.

Para mayor información sobre los temas tratados en el presente artículo, sírvase contactar a Esther Mwangi al correo electrónico e.mwangi@cgiar.org

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Tópicos :   Bosques y Desarrollo