Investigación

Estudio global: Las iniciativas de REDD+ enfrentan retos y oportunidades

BOGOR, Indonesia — Se deben tomar medidas para clarificar la tenencia de la tierra en los países en desarrollo ricos en bosques, así como para mejorar la viabilidad económica de REDD+. De otra forma, se corre el riesgo de poner en peligro los esfuerzos orientados a reducir la deforestación y mitigar el cambio climático, sugiere un nuevo estudio basado en 23 iniciativas de carbono forestal. En los últimos años, se han puesto en marcha cientos de iniciativas piloto diseñadas a someter a prueba la factibilidad de REDD+, o la Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación de los Bosques. Pero debido a crecientes obstáculos y a que aún no se ha podido alcanzar un acuerdo sobre el clima, algunos proponentes de la iniciativa están perdiendo el entusiasmo por REDD+, según el estudio liderado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR). “Los proponentes de la iniciativa representan un grupo de personas entusiastas y determinadas, que creen en lo que están haciendo para proteger a los bosques”, dijo William Sunderlin, científico principal de CIFOR y autor principal de El reto para establecer REDD+ en el terreno: percepciones de 23 Iniciativas subnacionales en seis países.
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Aerial view of the Amazon forest, near Manaus, Brazil. Neil Palmer/CIFOR

La selva amazónica, en Brasil. Neil Palmer/CIFOR

Nota del Editor: REDD+ será un tema clave en la próxima cumbre Bosques de Asia, a realizarse el 5-6 de mayo en Yakarta, Indonesia. Durante el evento, los panelistas explorarán la forma en que las iniciativas de REDD+ pueden aportar lecciones para las estrategias de desarrollo con bajas emisiones y contribuir al desarrollo sostenible. Los participantes también analizarán cómo las actividades de REDD+ y las estrategias de desarrollo con bajas emisiones pueden apoyar a la adaptación del cambio climático. Lea más aquí.

BOGOR, Indonesia — Se deben tomar medidas para clarificar la tenencia de la tierra en los países en desarrollo ricos en bosques, así como para mejorar la viabilidad económica de REDD+. De otra forma, se corre el riesgo de poner en peligro los esfuerzos orientados a reducir la deforestación y mitigar el cambio climático, sugiere un nuevo estudio basado en 23 iniciativas de carbono forestal.

En los últimos años, se han puesto en marcha cientos de iniciativas piloto diseñadas a someter a prueba la factibilidad de REDD+, o la Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación de los Bosques. Pero debido a crecientes obstáculos y a que aún no se ha podido alcanzar un acuerdo sobre el clima, algunos proponentes de la iniciativa están perdiendo el entusiasmo por REDD+, según el estudio liderado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).

“Los proponentes de la iniciativa representan un grupo de personas entusiastas y determinadas, que creen en lo que están haciendo para proteger a los bosques”, dijo William Sunderlin, científico principal de CIFOR y autor principal de El reto para establecer REDD+ en el terreno: percepciones de 23 Iniciativas subnacionales en seis países.

“Pero están enfrentando serios retos, cuya causa principal está fuera de los límites de su proyecto, en especial la inseguridad de la tenencia y lo que llamamos la “economía desfavorable de REDD+”, dijo Sunderlin. “Estas iniciativas subnacionales necesitan un apoyo más comprometido de los procesos nacionales e internacionales que propicien entornos que permitan el funcionamiento de REDD+ en la forma prevista”.

REDD+ surgió en 2007 como un mecanismo prometedor orientado a detener el cambio climático antropogénico, proporcionando incentivos financieros para mantener los bosques en pie, debido a que los bosques pueden absorber carbono de la atmósfera y que la deforestación y la degradación de los bosques contribuyen hasta en un 15 por ciento a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, en Indonesia, el tercer país emisor de gases de efecto invernadero en el mundo, más del 75 por ciento de las emisiones proviene de la conversión de los bosques en áreas de cultivo, agricultura e incendios de turberas, lo que equivale aproximadamente a las emisiones de 400 millones de automóviles cada año.

Lo que diferencia a REDD+ de iniciativas anteriores para reducir la deforestación y que generalmente han sido infructuosas, es que se fundamenta en incentivos basados en resultados. Como se concibió originalmente, REDD+ debía generar una corriente de ingresos al darle un valor financiero al carbono, y los actores locales encargados de los bosques recibirían una parte de esos ingresos solamente si lograban reducir las emisiones o aumentar las reservas de carbono.

“Los incentivos condicionales le dan a REDD+ mayor influencia, pero para que este sistema funcione, debe haber un flujo transparente de ingresos y no debe haber duda alguna de quién tiene derecho al beneficio,” dijo Sunderlin.

“Nuestro estudio muestra que estos aspectos en particular son problemáticos, y es ahí donde es necesario enfocar nuestra atención”.

UN PAISAJE EN CONFLICTO

La inseguridad de la tenencia – el derecho a poseer, acceder o usar la tierra – sigue siendo el reto más grande para los proponentes, según el estudio.

“REDD+ se está estableciendo en lugares donde las reglas de tenencia frecuentemente no son claras y están en disputa”, dijo Sunderlin.

“Pero el sistema de recompensa de REDD+ requiere claridad sobre quién tiene el derecho a los bosques o al carbono, quién es responsable de reducir las emisiones y quién puede reclamar los beneficios”.

En una encuesta anterior realizada en comunidades de cinco países participando en proyectos REDD+, más de la mitad de los encuestados indicó que por lo menos parte de su tenencia no era segura, y más de una quinta parte no había podido expulsar a terceros. Más aun, como los problemas de tenencia generalmente son de alcance y origen nacional, su solución, con frecuencia, queda fuera del control de los proponentes.

Aunque enorme, el reto no es insuperable, indica Sunderlin, ya que están empezando a tener lugar algunas reformas innovadoras de la tenencia.

En Indonesia, por ejemplo, el gobierno ha lanzado la iniciativa de elaborar un solo mapa (One Map Initiative) para mejorar la planificación de la tenencia y el uso de la tierra, y el año pasado un fallo del Tribunal Constitucional otorgó derechos de propiedad de la tierra a poblaciones indígenas.

EL MEJOR POSTOR

Sin embargo, para que todos puedan beneficiarse, REDD+ debe en primer lugar generar ingresos, y el flujo de ingresos de REDD+ originalmente previsto a través del comercio de bonos de carbono en los mercados de carbono no ha estado a la altura de los objetivos.

Lo que socava los esfuerzos por generar ingresos es la falta de un acuerdo internacional vinculante sobre el clima para inducir cambios en la normativa, mercados débiles de carbono y el predominio constante de poderosos intereses empresariales, según el estudio.

“Si uno piensa en REDD+ como un proceso de subasta, donde los que hacen la mejor oferta pueden controlar el uso de las tierras forestales, la oferta de las empresas agrícolas, con frecuencia supera la oferta de REDD+”, dijo Sunderlin.

“Esto podría cambiar con el establecimiento de nuevas condiciones – una combinación de asistencia para el desarrollo, fondos internacionales o nacionales, o un mecanismo basado en el mercado – que puedan generar un flujo de ingresos a partir de REDD+ y cubrir los costos de oportunidad de la conversión de bosques”.

Se estima que la brecha de financiamiento se ubica entre los 15 mil millones y 48 mil millones de dólares para el 2020, superando la entrega de bonos de carbono la demanda en 13 a 39 veces, según el Proyecto Internacional de Financiamiento Forestal.  Iniciativas como el Programa de fijación de límites máximos e intercambio de derechos de emisión de California guardan promesas para la generación de ingresos a través de los mercados de carbono aunque, dijo Sunderlin, “todavía necesitamos con urgencia algo que aún no existe”.

Sin embargo, en conjunto, la investigación que destaca los retos y las posibles soluciones, los desarrollos positivos en ejecución y un mayor interés para actuar nos pueden llevar a “soluciones innovadoras”.

“Hay una creciente consciencia entre los gobiernos de que los problemas de tenencia y de la economía de REDD+ son fundamentales y necesitan resolverse pronto”, dijo Sunderlin.

“No podemos descartar la posibilidad de una mejora significativa en las políticas de mitigación del cambio climático en los próximos años simplemente porque los líderes mundiales ya no pueden darse el lujo de ignorar el cambio climático”.

Para mayor información sobre los temas tratados en esta investigación, sírvase contactar a  William Sunderlin en w.sunderlin@cgiar.org.

Esta investigación se llevó a cabo como parte del Estudio Comparativo Mundial sobre REDD+ y el  Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Arboles y Agroforestería , y contó con el apoyo de NORAD,  AusAID, DFID, la Comisión Europea, el Departamento de Cooperación del Internacional para el Desarrollo de Finlandia y la Fundación  David y Lucille Packard.  

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Tópicos :   REDD+