Columna del Director General

¿Habrá suficientes alimentos en el futuro? Reflexiones en torno al informe del Grupo de Trabajo II del IPCC

El informe del Grupo de Trabajo II del IPCC (GTII) Impactos, adaptación y vulnerabilidad del cambio climático fue publicado a inicios de esta semana. Fruto del esfuerzo de un grupo de más de 300 científicos, se trata de uno de los estudios más importantes para todos los que estamos preocupados con el futuro de la humanidad.
Compartir
0

Más leídos

Frutos de asaí en los bosques de Brasil. Foto: Kate Evans/CIFOR

Frutos de asaí en los bosques de Brasil. Foto: Kate Evans/CIFOR

El informe del Grupo de Trabajo II del IPCC (GTII) Impactos, adaptación y vulnerabilidad del cambio climático fue publicado a inicios de esta semana. Fruto del esfuerzo de un grupo de más de 300 científicos, se trata de uno de los estudios más importantes para todos los que estamos preocupados con el futuro de la humanidad. El informe es relevante por varias razones:

  • Confirma que el cambio climático causado por los seres humanos está afectándonos cada vez más, y que las pruebas son mucho más sólidas que antes.
  • Crea una plataforma para que las finanzas y la acción se adapten a los cambios.
  • Sugiere que la adaptación al cambio climático es una cuestión de gestión de riesgos y cambios en los desafíos asociados con la variabilidad del clima y los cambios climáticos en el largo plazo.

Este último punto es importante. Todas las actividades humanas conllevan algún elemento de riesgo y el informe aborda cómo el cambio climático crea riesgos y cambios específicos en otras fuentes de riesgo en distintos servicios ambientales y sectores económicos, tales como los ecosistemas terrestres y de agua dulce, la seguridad alimentaria, el crecimiento económico y la toma de decisiones a nivel local.

Leo el informe del IPCC teniendo en cuenta los dos procesos de las Naciones Unidas que están trabajando en el desarrollo de la agenda para nuestro futuro común durante los próximos 12 meses.  En diciembre de 2015, los países deberán adoptar un acuerdo global sobre el clima que reemplace al Protocolo de Kioto. En paralelo, se está elaborando la agenda de desarrollo post-2015 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Como he mencionado anteriormente, tenemos una gran oportunidad para integrar las acciones creadas dentro de estos dos procesos. El informe del GTII proporciona la base científica que puede ayudarnos a avanzar hacia dicho enfoque integrado.

En este blog me enfoco en los temas alimentarios planteados por el informe GTII. Después de la publicación, se ha prestado considerable atención a los mayores riesgos existentes en los sistemas alimentarios debido al cambio climático (por ej.  aquí, aquí, aquí, aquí). Esto finalmente ha permitido colocar de manera firme los temas de agricultura y alimentos en el debate sobre el clima, lo cual es bueno. Será importante contar con ciencia sólida que informe al debate matizado en el futuro.

En uno de mis próximos blog analizaré cómo el informe integra (o no) los temas de bosques y silvicultura.

El Capítulo 7 del informe “Seguridad alimentaria y sistemas de producción de alimentos” señala correctamente los crecientes riesgos en la producción agrícola debido al cambio climático – especificamente que las tendencias climáticas han afectado negativamente la producción de trigo y maíz en muchas regiones y, en menor grado, los rendimientos de arroz y soja.  Los resultados de los análisis señalan un impacto muy variado, con un descenso de 2% en el rendimiento por década, que ha sido ampliamente citado en los medios.

Al mismo tiempo, es importante contextualizar los riesgos del cambio climático.  En los últimos 50 años, la productividad agrícola  se ha triplicado o crecido 1-2% anualmente. Parece no haber duda que esta tendencia va a continuar gracias a las nuevas tecnologías, mayores inversiones eficientes y a las demandas y mercados cambiantes.

Sin embargo, habrá muchos  retos – incluso encontrar maneras de reducir el impacto de los sistemas alimentarios sobre el clima y el medio ambiente.  No olvidemos que un tercio de nuestras emisiones se originan en los sectores basados en la tierra, principalmente relacionados con la producción de alimentos.  Por lo tanto, necesitamos innovación y mayores inversiones en investigación y desarrollo que nos permitan alcanzar una agricultura climáticamente inteligente y paisajes sostenibles.

En este contexto, me parece pertinente hacer algunas reflexiones en torno al tema de la escala. Las acciones dirigidas a la adaptación, resistencia y una menor vulnerabilidad son en gran medida locales por naturaleza y requerirán de ajustes especificos en el establecimiento de prioridades en lugares, sociedades y paisajes muy diversos. Esto es particularmente cierto en el caso de la agricultura y la silvicultura, donde factores económicos y ecológicos específicos, determinan las mejores maneras de seguir avanzando.

El informe de IPCC obviamente es global por naturaleza, pero hacer referencia a las prioridades locales en el Volumen II, donde la información se presenta por región, aunque sea de manera muy general.

La toma de decisiones a nivel local y nacional necesita información de mejor calidad y más específica al lugar sobre los aspectos físicos del cambio climático y los riesgos relacionados con el clima.  Es necesario integrar estos elementos con evaluaciones de impacto, estudios de gestión de adaptación y riesgos, y evaluaciones de vulnerabilidad. Más aun, estas decisiones necesitan incluir una amplia gama de prioridades y aspiraciones. Las consideraciones del cambio climático se pueden ver como un ingrediente esencial en todas las decisiones referidas al desarrollo sostenible en todos los niveles.

Por esta razón, la evaluación de la vulnerabilidad, los impactos y de las necesidades de adaptación es oportuna, y todos nos beneficiaríamos si la intregramos correctamente en los debates emergentes alrededor de los ODS.

El próximo año será crucial para lograr la convergencia entre las agendas sobre cambio climático y desarrollo sostenible. El informe del GTII respalda firmemente la necesidad de armonizar estos dos procesos y ofrece una base sólida de pruebas para integrar las acciones relacionadas con el clima a un nivel más alto con otras prioridades políticas.

Ciertamente no estoy de acuerdo con algunas de las especulaciones acerca de la hambruna y que Malthus había estado en lo correcto como se alude en el New York TimesAdemás, presentar el cambio climático como un problema alimentario como lo ha hecho The Guardian puede ser oportuno, pero también podría llevar la atención política al lugar equivocado.

Si identificamos correctamente las prioridades generales, invertimos en innovación e investigación, e incluimos al cambio climático en la ecuación, entonces estoy convencido de que habrá suficientes alimentos para todos.

(Visited 96 times, 1 visits today)
Tópicos :   Bosques y dietas