Financista: Dinero privado para invertir en ‘economía verde’ espera ser desbloqueado

Existe más que suficiente capital privado para iniciativas de crecimiento verde, incluyendo proyectos forestales, pero la falta de voluntad política ha impedido que los inversionistas liberen fondos muy necesarios.
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YAKARTA, Indonesia — Existe más que suficiente capital privado para iniciativas de crecimiento verde, incluyendo proyectos forestales, pero la falta de voluntad política ha impedido que los inversionistas liberen fondos muy necesarios, dijo Mark Burrows, director gerente y vicepresidente de Credit Suisse, en una conferencia internacional el pasado martes.

La falta de financiamiento ha sido calificada como un gran revés en el plan de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD+), dirigido a conservar los bosques y prevenir que vastas cantidades de carbono ingresen a la atmósfera.

Pero según Burrows, no hay falta de financiamiento para los bosques y, en un ámbito más amplio, para el crecimiento verde. Lo que falta es acción de los gobiernos, estándares y la seguridad necesaria para dar luz verde a las inversiones.

“Hay indicios de que una de las más grandes innovaciones sociales,  el mercado financiero, puede realinearse para canalizar capital a la economía verde”, dijo Burrows en la Cumbre de los Bosques de Asia, organizada por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) y el Ministerio de Forestería de Indonesia.

“La buena noticia es que este capital ya existe en una escala asombrosa. Un estimado de $225 billones de capital privado está asignado actualmente en los mercados financieros del mundo”, dijo describiendo a un sector privado deseoso de saltar a la inversión verde.

Señaló que la política pública debe preparar el camino con un marco financiero que permita que el capital entre en la economía verde.

“Necesitamos inversión política para desbloquear la inversión privada”, precisó.

En la actualidad, una gran variedad de oportunidades de inversión verde tienen altos rendimientos ambientales y sociales, pero todavía carecen de rendimientos financieros concretos. Para poner en marcha una economía verde vibrante, los gobiernos deben hacer cambios en la economía real: por ejemplo, introducir precios del carbono, impuestos a la contaminación y definir los salarios mínimos.

“Tales cambios podrían apalancar entre tres y ocho dólares del sector privado por cada dólar gastado por el sector público”, dijo Burrows.

Con una experiencia de más de 40 años en la banca, Burrows ve los bonos verdes —instrumentos financieros de renta fija vinculados de alguna manera a las soluciones al cambio climático— como un elemento central de la movilización de fondos para el crecimiento verde.

Muchos de los más grandes fondos soberanos, bancos e inversionistas billonarios del mundo están mostrando entusiasmo por los bonos verdes, dijo Burrows, en gran parte porque los bonos son un producto “simple y estandarizado” con el que los inversionistas están familiarizados y con el que pueden reducir el riesgo y la complejidad de la inversión verde.

Los bonos son cruciales porque representan el más grande fondo común individual de capital en el mundo y pueden ser fácilmente canalizados a iniciativas de conservación forestal viables, incluidas las definidas como proyectos REDD+, dijo Burrows.

“Necesitamos un modelo de crecimiento verde. Una vez que tengamos un modelo, podemos utilizar los bonos verdes como el mecanismo para dar preferencia a la inversión sostenible por sobre estrategias de crecimiento alternativas en las comunidades forestales”, dijo.

Pero el sector financiero no tiene que esperar la acción del gobierno en todas las áreas para ampliar las oportunidades.

“Podríamos examinar las regulaciones bancarias y las calificaciones de crédito para asegurar que las implicaciones de solvencia de los recursos naturales se integren debidamente en los precios de los activos”, indicó Burrows.

“Aunque los sistemas financieros deben de parecer a veces muy lejanos de los bosques… y de los sistemas agrícolas de los que estamos hablando aquí, en realidad están intrínsecamente vinculados”.

 

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