Investigación

¿La mayoría olvidada? Los pequeños agricultores peruanos en la interfaz agricultura–bosque

Revisión bibliográfica sobre manejo forestal comunitario en la Amazonía peruana revela carencia de análisis sistemático.
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Midiendo árboles de bolaina en la Amazonia peruana. Ernesto Benavides/CIFOR

Midiendo árboles de bolaina en la Amazonia peruana. Foto: Ernesto Benavides-CIFOR

Peru - Nota del editor: este artículo fue publicado originalmente en el blog de Ecoagriculture Partners (Landscapes Blog for People, Food and Nature) [Socios en Ecoagricultura (Blog de Paisajes para Personas, Alimentos y Naturaleza)].

En décadas recientes, el Perú ha experimentado reformas de políticas para promover una gestión forestal más sostenible. Al mismo tiempo, donantes y organizaciones no gubernamentales (ONG) han introducido iniciativas de forestería comunitaria para tratar de alentar la participación legal de la población rural en el sector forestal.

Sin embargo, no está claro si tales esfuerzos han tenido un efecto positivo generalizado sobre el uso forestal. En una reciente revisión del manejo forestal comunitario en la Amazonia peruana realizada por CIFOR, se halló que aunque se han realizado gran cantidad de investigaciones para documentar el uso forestal por parte de la población rural en la Amazonia peruana, aún existe una carencia general de análisis sistemático. No fue posible encontrar evaluaciones integrales de la eficacia de los programas existentes para promover la forestería comunitaria o beneficiar a la población local.

Aproximadamente el 60 por ciento del territorio del Perú está cubierto de bosques, principalmente en la Amazonia. Los grupos indígenas, los ribereños, los recolectores de castaña y los agricultores colonos, todos ellos dependen en distinto grado de estos bosques y se relacionan de diversa manera con las cadenas de valor y los mercados forestales.

La revisión determinó que los esfuerzos para promover el manejo forestal sostenible entre la población rural han sido más reducidos de lo que esta variabilidad podría implicar, centrados por lo general en las comunidades y la gobernanza comunal, incluyendo desde estudios sobre el manejo de recursos de uso comunitario por parte de los pueblos indígenas hasta proyectos de manejo forestal comunitario (MFC), apoyados por organizaciones no gubernamentales (ONG) para la comercialización de madera y productos forestales no maderables (PFNM). Si bien todas estas iniciativas son muy importantes para mejorar los medios de subsistencia locales y para comprender la dinámica de uso y manejo de los recursos por parte de la población local, surge una brecha significativa: la mayoría olvidada de familias de pequeños agricultores que trabajan de manera independiente y fuera de las estructuras comunales/cooperativas.

En esta línea, CIFOR viene trabajando en una serie de iniciativas de investigación para mejorar la comprensión de estos sistemas dinámicos. La revisión dejó en claro que la población rural, que representa aproximadamente la mitad de la población amazónica del Perú, vive actualmente en asentamientos rurales que quedan fuera de la definición legal peruana de comunidad. Según datos del censo de 2007 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), esto significa unos 1,86 millones de peruanos, de una población regional total de 3,7 millones. Por ello, a menudo son excluidos de las investigaciones e iniciativas de MFC. Esta población recibe escasa atención a pesar de que maneja activamente la interfaz agricultura-bosque (para bien o para mal) y a pesar de que sus medios de subsistencia dependen en gran medida de los recursos forestales. Así, el informe de CIFOR destaca la necesidad de considerar estos sistemas de pequeños agricultores dentro del marco más amplio del MFC y ampliar la definición para incluir tanto proyectos con apoyo externo, como prácticas endógenas de uso y manejo forestal.

En un trabajo previo realizado por CIFOR y sus socios, en el que se comparan proyectos de MFC dirigidos por organizaciones no gubernamentales y la tala informal negociada entre miembros individuales de la comunidad y empresas madereras en Brasil, Bolivia y Perú, Medina y sus colegas encontraron que el 96% eran familias que habían trabajado de forma independiente e informal con empresas mientras que menos de un 2% había trabajado de manera colectiva en “proyectos de MFC” que trataban de cumplir con los marcos legales. En la mayoría de los casos, las reservas de madera “comercial” (es decir, maderas duras de crecimiento lento) se agotaban rápidamente luego de unos pocos años, y los pequeños agricultores que negociaban con empresas madereras recibían un retorno económico relativamente bajo. Sin embargo, el manejo de maderas duras no abarca todo el espectro de uso de los bosques por parte de los pequeños agricultores.

A menudo, los pequeños agricultores trabajan también con especies alternativas que se encuentran fuera de los mercados tradicionales y no reciben prioridad alguna de parte de los responsables del diseño de políticas ni de los planificadores del desarrollo. Por ejemplo, una investigación actual (financiada por USAID) con pequeños agricultores en Ucayali, Perú, ha descubierto que las tablillas de la especie pionera de rápido crecimiento conocida como bolaina blanca (Guazuma crinita) no solo constituyen una importante fuente de materiales de construcción, sino que además su sistema de producción y procesamiento sostiene a miles de familias de la región. Del mismo modo, en la Amazonia ecuatoriana, especies de bajo valor como el pigüe (Piptocoma discolor) —usado para fabricar cajas de frutas y verduras— pueden cumplir un papel muy importante llenando los vacíos que se producen en el flujo de ingresos de los hogares. Dado que con frecuencia los agricultores se encargan de la regeneración natural de estas especies en bosques secundarios (conocidos como purmas) asociados a su producción agrícola, son probablemente más sostenibles que la extracción de maderas duras de crecimiento lento descrita líneas arriba.

Estos estudios indican que los pequeños agricultores pueden ser participantes activos en los mercados locales de productos forestales. Aunque las actividades productivas de estas familias puedan parecer relativamente menos significativas, en conjunto los pequeños agricultores contribuyen de manera valiosa al sector forestal. Dada su importancia, junto con su relativa marginación en el acceso al crédito y la actual falta de iniciativas políticas para apoyar su inclusión, los sistemas de manejo de los pequeños agricultores ameritan mayor estudio.

Para obtener más información sobre los temas tratados en este artículo, por favor póngase en contacto con Peter Cronkleton en p.cronkleton@cgiar.org

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Tópicos :   Bosques y medios de vida