Investigación

La certificación forestal combinada mejora el negocio de los productores de castaña

La certificación de la castaña puede traer beneficios a los bosques de la Amazonia y a quienes viven en ellos, señala un nuevo estudio.
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Latin America - BOGOR, Indonesia. La certificación de la castaña, un producto forestal no maderable (PFNM) de gran importancia regional, puede traer múltiples beneficios a los bosques tropicales de la Amazonia occidental y a los medios de subsistencia de quienes viven en ellos, señala un nuevo estudio.

Sea que se les considere productos de comercio justo, orgánicos, o que se encuentren acreditados en el marco de las directrices del Consejo de Administración Forestal (FSC, por sus siglas en inglés), los sistemas de certificación pueden tener mejores oportunidades de éxito si se emplean de manera combinada, pues el estudio demuestra que existen resultados sociales y ambientales complementarios asociados a los diferentes tipos de sistema.

Los autores del estudio, dirigido por la científica Amy Duchelle del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), entrevistaron a más de 230 productores de castaña amazónica en Perú, Bolivia y Brasil, comparando a quienes contaban con una certificación de comercio justo, de producto orgánico o del FSC para sus castañas, con aquellos que no se habían certificado.

Los enormes frutos que contienen las castañas caen al suelo del bosque durante la estación de lluvias, de donde son recogidos por pequeños productores que viven en el bosque o cerca de él. Estos productores pueden lograr acceso a mercados certificados si adoptan ciertas prácticas de gestión.

Para calificar para la certificación de comercio justo, los recolectores de castañas deben estar organizados en cooperativas. Para calificar para la certificación de producto orgánico, deben asegurarse de que las castañas sean rápidamente transportadas y secadas cuidadosamente para garantizar que estén libres de un hongo nativo capaz de producir aflatoxinas cancerígenas.

Para obtener la certificación FSC, los productores deben adoptar estándares de gestión sostenible que incluyen el cumplimiento de las leyes forestales nacionales, seguir un plan de gestión detallado, limitar la caza e implementar prácticas de seguridad para sus trabajadores.

Beneficios de la certificación

En Bolivia, en comunidades que tenían tanto la certificación de comercio justo como la de productos orgánicos, la opinión frente a la certificación era particularmente favorable, dice Duchelle.

“El éxito de las certificaciones de productos orgánicos y de comercio justo que vimos en Pando, Bolivia, les hacía valer a los productores locales que su esfuerzo había valido la pena”, señala.

Los productores bolivianos certificados tenían casi cuatro veces más probabilidades de secar las castañas y mantenerlas alejadas de contaminantes que los productores no certificados.

También les generaba un beneficio financiero. Los productores que vendían castañas crudas sin cáscara directamente a las cooperativas certificadas, en vez de hacerlo a través de intermediarios, recibían casi el doble del precio —y sus probabilidades de tener deudas eran 2,5 veces menores.

Algo de crucial importancia es que una parte de los ingresos adicionales se pagaba en el momento de la venta y otra parte se recibía luego del procesamiento de las castañas; es decir, antes del inicio de la zafra del año siguiente, dice Duchelle.

“El segundo pago era claramente un bono que los productores recibían por estar afiliados a los sistemas de certificación. Este se entregaba en un momento muy oportuno del año, cuando los intermediarios llegaban a las comunidades a cerrar acuerdos para la próxima zafra, lo que les daba a los productores un mayor poder de negociación”, afirma.

Desventaja de precios

Pero las cosas sucedieron de manera diferente en Acre, Brasil. La cooperativa de castañas amazónicas que los investigadores estudiaron se fue a la quiebra, los productores no recibieron ningún beneficio financiero adicional, y veían la certificación de manera mucho menos positiva.

Con todo, debido a que habían participado en el proceso de certificación orgánica, eran dos veces más conscientes del problema de las aflatoxinas, y tenían quince veces más probabilidades de secar sus castañas que los productores no certificados.

Duchelle dice que esto pone de relieve la importancia de contar con cooperativas locales sólidas.

“Hubo algunas cooperativas con muy buen funcionamiento en Pando, Bolivia, en esa época, y debido a ello había productores que realmente cosechaban los beneficios de la certificación”, señala.

“Pero cuando una cooperativa falla, como ocurrió en Acre, esto en verdad tiene grandes repercusiones, incluso sobre la probabilidad de que los productores adopten [o no] planes de certificación en el futuro”.

Solo una de las comunidades estudiadas, ubicada en Madre de Dios, Perú, contaba con la certificación FSC en ese momento. Los científicos descubrieron que estos productores tenían dos veces más probabilidades de haber mapeado sus plantaciones de castaña amazónica y de contar con un plan de gestión, y que no “sangraban” los árboles —una técnica que se utiliza para estimular el crecimiento de los frutos pero que tiene efectos negativos sobre el árbol en el largo plazo.

Sin embargo, los productores de Perú no tenían una opinión tan favorable del FSC, quejándose de que requería más trabajo y no producía ningún beneficio adicional.

Una forma de evitar este problema podría ser la creación vínculos más claros entre los tres sistemas de certificación, señala Duchelle.

“Cuanto más se puedan integrar estos sistemas unos con otros, mejor”, afirma.

“Lo que no queremos es un productor enfrentado a múltiples sistemas diseñados para promover la sostenibilidad, todos con diferentes conjuntos de normas e indicadores donde los productores ni siquiera saben por dónde empezar”.

Esto no siempre es sencillo. Cumplir con los estándares de certificación puede ser todo un reto para los pequeños productores, pero Duchelle dice que la simplificación y vinculación de los estándares puede ser un factor clave para su éxito.

“Mientras más puedan vincularse los estándares de diversos tipos de certificación para que las normas sean más sencillas para los productores, es más probable que puedan funcionar en la práctica”, añade.

Pero los productores no necesariamente pueden lograrlo por sí solos.

“Los pequeños agricultores a menudo tienen problemas para acceder a estos mercados especializados si no cuentan con una red de socios importante”, dice Duchelle.

“Los productores requieren de gran cantidad de información para tener la voluntad de animarse a participar en estas iniciativas, y varias agrupaciones de diverso tipo (empresas, organizaciones no gubernamentales, agencias del gobierno, cooperativas) deben asumir un papel importante en el apoyo y la simplificación del proceso de certificación”, señala.

Para obtener más información sobre esta investigación, por favor póngase en contacto con Amy Duchelle en: a.duchelle@cgiar.org

Esta investigación forma parte del Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.

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Tópicos :   Bosques y medios de vida