Investigación

A pesar de algunos tropiezos, Colombia está a la vanguardia en el campo de la restauración ecológica

Estudio presenta los resultados de un análisis retrospectivo de las iniciativas de restauración en Colombia.
Compartir
0

Más leídos

Colombia - LIMA, Perú – En retrospectiva, los proyectos de restauración ecológica llevados a cabo en los últimos años se han caracterizado por adolecer de un enfoque limitado, una planificación deficiente y reportes inadecuados, según un nuevo informe.

Pero, de cara al futuro, existen razones para mantenernos optimistas sobre los proyectos que se desarrollen más adelante en este país latinoamericano, dicen los autores.

Durante las dos últimas décadas, Colombia ha experimentado un aumento en los esfuerzos de restauración ecológica como parte de una tendencia internacional a largo plazo. Una exploración sistemática de estos proyectos nos ofrece perspectivas acerca de esta disciplina, según una nueva publicación lanzada por el Centro para la Investigación Forestal Internacional.

La restauración ecológica en Colombia: tendencias, necesidades y oportunidades presenta los resultados de un análisis retrospectivo de las iniciativas de restauración llevadas a cabo en este país latinoamericano y ofrece recomendaciones para que la disciplina supere desafíos a fin de tener un mayor impacto.

Los autores, Carolina Murcia, Director del área científica de la Organización para Estudios Tropicales y Manuel Guariguata, científico principal de CIFOR y Coordinador Regional para América Latina, analizaron 119 proyectos de restauración en ecosistemas terrestres en Colombia llevados a cabo desde 1951. La mayor parte de los proyectos se inició después del año 2002.

La restauración ecológica —definida por la Sociedad de Restauración Ecológica como “el proceso de ayudar el restablecimiento de un ecosistema que se ha degradado, dañado o destruido”, — puede ayudar a impulsar la conservación de la biodiversidad, la oferta de servicios ambientales y la mitigación del cambio climático.

“El impacto de los proyectos de restauración ecológica va más allá de la recuperación ambiental. La restauración ecológica tiene efectos positivos en el bienestar y desarrollo humano en un sentido amplio”, dijo Carolina Murcia.

Los proyectos de restauración incluidos en el informe cubren alrededor de 87 000 hectáreas, ubicados principalmente en la región andina, por encima de los 2400 metros a nivel del mar. Este sesgo geográfico es el resultado de un fuerte énfasis en la recuperación de las funciones y servicios hidrológicos y en el tipo de tenencia de tierra (en su mayor parte en tierras públicas por encima del cinturón de producción agrícola), dicen los autores. La mayor parte de los proyectos (87 %) cubren áreas pequeñas; solo el 3 % de ellos sobrepasa las 10 000 hectáreas.

Gran parte de los proyectos tenían múltiples objetivos, entre ellos, la recuperación de procesos ecológicos, específicamente las funciones hidrológicas; el control de la erosión o recuperación de la biodiversidad y la erradicación de especies exóticas, así como un aumento en las áreas de los ecosistemas restaurados y mejorar su conectividad en el paisaje. Los objetivos de desarrollo socio-económico (como el alivio a la pobreza) y la captura de carbono fueron mencionados con menos frecuencia, según el informe.

Las comunidades locales desempeñaron un rol marginal durante el diseño, ejecución y monitoreo de los resultados de estos proyectos, aunque se las reportó como participantes “muy relevantes” en 59 % de los mismos.

Los informantes consideraron que estos proyectos habían sido exitosos: el 88% de los proyectos dijo haber cumplido por lo menos tres cuartos de sus objetivos. Sin embargo, es difícil evaluar estas afirmaciones, según los autores. Salvo algunas excepciones, la mayoría de los programas no incluyó esfuerzos para monitorear el impacto. En consecuencia, los informes que dan cuenta de los éxitos se basan mayormente en el cumplimiento de los objetivos de implementación a corto plazo en lugar de medir el grado de recuperación a largo plazo de los ecosistemas.

El rol desempeñado por el Estado es marcado. Las entidades gubernamentales han sido el principal agente responsable de la financiación, ejecución y el monitoreo de más de dos tercios de los proyectos, según Murcia y Guariguata. Estos esfuerzos involucraron todos los niveles de gobierno, desde instituciones nacionales y regionales hasta entidades municipales; más de la mitad de las tierras donde se ejecutaron los proyectos son propiedad del Estado.

“Este fue un resultado inesperado”, dijo Guariguata“. “Esperamos que diferentes niveles de gobierno puedan reflexionar sobre este particular ya que el informe destaca que hay espacio para mejoras, tanto en términos de diseño, planificación financiera, selección de indicadores apropiados para medir el éxito, así como desarrollo de capacidades”

A pesar del optimismo de los implementadores de proyectos, existe también espacio para una evaluación más crítica. Además de la falta de monitoreo, el estudio sugiere que la mayor parte de proyectos ha sido llevada a cabo con objetivos de corto plazo, tanto a nivel operativo como financiero, y ha adolecido de poca planificación e insuficientes recursos financieros. Y, lo más importante, los proyectos por lo general carecieron de un enfoque multidisciplinario y una perspectiva de paisajes explícita.

Y lo que es más relevante, el informe encuentra que la información de estos proyectos no fue diseminada en forma amplia. Si bien las ONG y las instituciones académicas tuvieron a su cargo menos proyectos, lograron diseminar resultados con más éxito que las entidades de gobierno.

Sin embargo, Murcia y Guariguata destacan que no ha habido una diseminación apropiada y que se debería mejorar la evaluación sistemática de los resultados de estos proyectos. La recolección sistemática de datos es un primer paso bastante necesario.

“El valor de la recolección de datos a largo plazo no debería de ser subestimada”, dijo Murcia. “Ofrece la línea de base necesaria para el monitoreo y acciones correctivas en caso de ser necesario”. Murcia destacó el caso de Brasil donde los esfuerzos de restauración a gran escala llevados a cabo en el bosque atlántico se han beneficiado de la recolección sistemática de datos a largo plazo.

En general, el estudio ofrece lecciones importantes y razones para no perder el optimismo. Los esfuerzos de restauración han sido exitosos tanto a nivel político como académico, habiendo permitido acumular una gran cantidad de experiencias y conocimientos especializados que ubican a Colombia a la vanguardia de la restauración ecológica en América Latina. Estas experiencias pueden proporcionar también el conocimiento técnico necesario que apoyará la incorporación de la restauración ecológica en los planes de gobierno, así como una base de conocimiento para el emergente cuadro de jóvenes profesionales.

“Necesitamos reflexionar acerca de nuestro pasado para poder avanzar”, dijo Guariguata. “Necesitamos una cultura de reflexión en torno a la gestión forestal en América Latina a medida que evolucionan las preferencias de la sociedad, mientras los bosques necesitan cumplir múltiples funciones; este tipo de evaluaciones contribuyen a estos fines”.

(Visited 257 times, 1 visits today)