Investigación

Expertos instan a integrar equidad como pilar de la economía verde

Para que el Sudeste de Asia tenga una “economía verde” debe fundarse en la equidad, dijeron expertos en una reciente conferencia dedicada a trazar un curso sostenible a esta región de rápido crecimiento. En un contexto de desarrollo, la equidad abarca cómo se comparten las asignaciones de costos, riesgos y beneficios, así como quién tiene voz en la planificación y la resolución de disputas. Se trata de un concepto crucial para el Sudeste de Asia, que está experimentando un vasto cambio demográfico, económico y ambiental: para 2030, se espera que la región tenga 84 millones de personas más que en la actualidad, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto equivale a otro Vietnam, pero sin una extensión comparable de tierra. ¿Cómo conseguir los recursos para apoyar el crecimiento inclusivo y la igualdad de oportunidades para todos sin degradar aún más el medio ambiente?
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Asia Pacific -

YAKARTA, Indonesia — Para que el Sudeste de Asia tenga una “economía verde” debe fundarse en la equidad, dijeron expertos en una reciente conferencia dedicada a trazar un curso sostenible a esta región de rápido crecimiento.

En un contexto de desarrollo, la equidad se refiere a las asignaciones de costos, riesgos y beneficios, así como a quién tiene voz en la planificación y la resolución de disputas.

Se trata de un concepto crucial para el Sudeste de Asia, que está experimentando un vasto cambio demográfico, económico y ambiental: para 2030, se espera que la región tenga 84 millones de personas más que en la actualidad, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto equivale a otro Vietnam, pero sin una extensión comparable de tierra. ¿Cómo conseguir los recursos para apoyar el crecimiento inclusivo y la igualdad de oportunidades para todos sin degradar aún más el medio ambiente?

A través de la economía verde.

“La economía verde se define generalmente como un sistema que se traduce en una mejora del bienestar humano y la equidad social, al tiempo que reduce significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica”, dijo Yurdi Yasmi, oficial de Política Forestal para Asia y el Pacífico de la FAO, durante la Cumbre de los Bosques de Asia celebrada en Yakarta en mayo. Este modelo, dijo, sería “bajo en carbono, eficiente en recursos y socialmente inclusivo”.

La cuestión de la equidad fue un tema recurrente en los debates de la Cumbre, menos una pieza central de la conversación que un telón de fondo.

SE NECESITA MÁS INVESTIGACIÓN

El desarrollo inclusivo y equitativo en una economía verde requerirá más que ambición, tecnología y financiamiento indicó un participante: requerirá los conocimientos que provienen de la investigación continua.

Utilizando un ejemplo de su país de origen, el embajador de Noruega, Indonesia, Stig Traavik, habló del asentamiento de los vikingos en Groenlandia como un relato aleccionador sobre la necesidad de mejores conocimientos. Aunque lograron conquistar Groenlandia, dijo Traavik, los vikingos no supieron cómo gestionar de forma sostenible el suministro finito de los recursos de la isla.

“Se expandieron y se expandieron hasta que súbitamente alguien taló el último árbol”, dijo durante la plenaria de clausura de la Cumbre. “A partir de allí las cosas fueron cuesta abajo”.

Un escenario potencialmente similar está en lontananza en el Sudeste de Asia si las empresas y los gobiernos continúan haciendo las cosas como siempre, dijo más de un participante en la Cumbre. El desarrollo no sostenible y la expansión agrícola, incluyendo modalidades de agroforestería como la palma aceitera, amenazan con acelerar la ya alta tasa de deforestación de la región: cada año en el Sudeste de Asia, un área tres veces el tamaño de Yakarta es despojada de sus árboles.

Durante los dos días de la Cumbre, los participantes llamaron a que los esfuerzos de desarrollo e investigación incluyan a las comunidades locales y los pequeños agricultores que dependen de los recursos forestales para su sustento, y que son los más vulnerables a los drásticos cambios que tienen lugar en todo el paisaje.

Entre las historias de éxito se encuentra un proyecto agroforestal en Indonesia, en el que la participación local fue un eje clave de la investigación orientada a aumentar la producción de las granjas de teca en Java Central mediante la mejora de las prácticas agrícolas y las capacidades de comercialización de los pequeños productores.

“Puede ser difícil convencer a los agricultores locales de que cambien sus formas de cultivo, así que los incluimos en nuestras actividades de investigación”, dijo James Roshetko, del Centro Mundial de Agroforestería (ICRAF), a los asistentes a un foro de debate en la Cumbre.

“Los agricultores escucharán con más facilidad a otros agricultores que han probado con éxito algo nuevo que a investigadores a quienes no conocen”, continuó. “Por esta razón los agricultores locales pueden ser estupendos haciendo el trabajo de relaciones públicas”.

Este tipo de investigación —que incluye a las comunidades locales desde el principio— es necesario a lo largo de la cadena de valor para apoyar los medios de vida rurales basados en los bosques que apoyan resultados equitativos, añadió otro panelista.

“Con una mayor inversión en investigación, que pueda respaldar mejores prácticas, veremos mayores rendimientos: desde la siembra de árboles maderables hasta el procesamiento y la venta”, dijo Tony Bartlett, director del Programa de Investigación Forestal del Centro Australiano para la Investigación Agrícola Internacional (ACIAR).

En el espíritu de un desarrollo equitativo, los panelistas instaron a que los proyectos de investigación se diseñen e implementen de manera participativa, a fin de comprender las problemáticas desde la perspectiva de los agricultores, los comerciantes y los gobiernos por igual. Del mismo modo, los pequeños agricultores necesitan el mismo acceso a los mercados que los agronegocios, dijeron los panelistas; el acceso equitativo a los mercados mejoraría las opciones de los pequeños agricultores respecto a qué producir y cómo comercializarlo, dijo Bartlett.

‘No puede hacerlo solo’

Las finanzas fueron uno de los temas más intensamente discutidos en la Cumbre de los Bosques de Asia, en la que los expertos en inversiones prácticamente rogaron a los formuladores de políticas liberar billones de dólares en capital privado para paisajes sostenibles.

El dinero institucional está buscando nuevos mercados, coincidió Adam Grant de New Forests, una firma que gestiona inversiones en mercados ambientales. “El sector de las finanzas y la inversión puede facilitar el cambio”, dijo.

Los panelistas de la Cumbre estuvieron ampliamente de acuerdo en la necesidad de cambiar un modelo de negocio en que los recursos naturales impulsan el crecimiento, y que no considera los costos ambientales y sociales en los datos económicos.

“La sobreexplotación de los recursos naturales en aras del crecimiento ha puesto nuestros recursos mucho más allá de sus límites ecológicos… ahora estamos utilizando el equivalente de 1,5 planetas para apoyar nuestras actividades”, dijo Yasmi de la FAO.

Pero así como los beneficios de un nuevo modelo de negocio no pueden corresponderle todo a un solo sector, las cargas tampoco pueden imponerse todas a un solo sector, argumentaron algunos.

La gestión forestal que respalda tanto el crecimiento verde como la reducción de la pobreza es posible, pero requerirá una amplia cooperación, dijo Aida Greenbury de Asia Pulp and Paper (APP), un importante productor de pulpa de papel con grandes extensiones de tierra en Indonesia.

Hablando en un panel de alto nivel durante la Cumbre, Greenbury dijo que sin el reconocimiento de las inversiones verdes por el mercado, las empresas no tienen incentivos para adoptar prácticas ecológicas. Una empresa puede correr el riesgo de perder terreno ante sus competidores, argumentó, si es la única que tiene que asumir los costos adicionales de seguir un modelo de negocio más ecológico.

Aunque su empresa se ha comprometido recientemente con planes de deforestación cero, “APP no puede hacerlo solo”, dijo.

Este tema se repitió a lo largo de los debates de la Cumbre. Los problemas que enfrenta el Sudeste de Asia —y los desafíos de virar hacia una economía sostenible y equitativa— son demasiado grandes para que una sola institución los aborde por sí sola, dijeron los participantes.

“No hay otra solución”, dijo Rodrigo Chaves, jefe de la oficina de Indonesia del Banco Mundial, “que incorporar a todos [los sectores] y hacerlo”.

 

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