Investigación

Cómo integrar la adaptación en las políticas de la cuenca del Congo

Un nuevo estudio sobre las políticas forestales y de cambio climático en la cuenca del Congo ha descubierto que la adaptación al calentamiento global está ausente en las políticas de África central, y sugiere una forma para llenar este vacío. En la cuenca del Congo existe una falsa sensación de que el bosque goza de buena salud debido a la apariencia de su densa cubierta vegetal de hojas perennes. “La promoción de la adaptación tiene como objetivo preservar los bienes y servicios ambientales de los que los pobres dependen para su supervivencia, con miras a garantizar que sus necesidades básicas se encuentren cubiertas a pesar del cambio climático”, señaló el científico Denis Sonwa de CIFOR, uno de los autores del estudio. La publicación “Adaptación de la gestión de los bosques de la cuenca del Congo al cambio climático: vínculos entre biodiversidad, pérdida del bosque y bienestar humano" afirma que unos 30 millones de personas —que comprenden más de 150 grupos indígenas— viven en la cuenca del Congo con total dependencia de los recursos forestales para su subsistencia, lo que aumenta su vulnerabilidad a los impactos del cambio climático. Sin embargo, ayudar a esas personas a adaptarse a patrones climáticos que ya están en proceso de evolución —y a su impacto en la producción de alimentos y otras actividades vitales— no ha sido una prioridad. Esto se debe a un problema de percepción: la región boscosa de África central —la segunda más grande en el mundo después de la Amazonia— ha estado relativamente protegida de una deforestación masiva y por ese motivo puede parecer indestructible.
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Recolectores de madera se trasladan desde Kisangani hasta la aldea de Masako en la República Democrática del Congo. Según los científicos, ayudar a la población local a adaptarse al cambio climático no ha sido una prioridad en la RDC, en parte debido a la percepción de que el gigantesco bosque es indestructible. Fotografía de Ollivier Girard / CIFOR.

Recolectores de madera se trasladan desde Kisangani hasta la aldea de Masako en la República Democrática del Congo. Según los científicos, ayudar a la población local a adaptarse al cambio climático no ha sido una prioridad en la RDC, en parte debido a la percepción de que el gigantesco bosque es indestructible. Fotografía de Ollivier Girard / CIFOR.

Africa - BOGOR, Indonesia — Un nuevo estudio sobre las políticas forestales y de cambio climático en la cuenca del Congo ha descubierto que la adaptación al calentamiento global está ausente en las políticas de África central, y sugiere una forma para llenar este vacío.

En la cuenca del Congo existe una falsa sensación de que el bosque goza de buena salud debido a la apariencia de su densa cubierta vegetal de hojas perennes.

“La promoción de la adaptación tiene como objetivo preservar los bienes y servicios ambientales de los que los pobres dependen para su supervivencia, con miras a garantizar que sus necesidades básicas se encuentren cubiertas a pesar del cambio climático”, señaló el científico Denis Sonwa de CIFOR, uno de los autores del estudio.

La publicación “Adaptación de la gestión de los bosques de la cuenca del Congo al cambio climático: vínculos entre biodiversidad, pérdida del bosque y bienestar humano” afirma que unos 30 millones de personas —que comprenden más de 150 grupos indígenas— viven en la cuenca del Congo con total dependencia de los recursos forestales para su subsistencia, lo que aumenta su vulnerabilidad a los impactos del cambio climático.

Sin embargo, ayudar a esas personas a adaptarse a patrones climáticos que ya están en proceso de evolución —y a su impacto en la producción de alimentos y otras actividades vitales— no ha sido una prioridad. Esto se debe a un problema de percepción: la región boscosa de África central —la segunda más grande en el mundo después de la Amazonia— ha estado relativamente protegida de una deforestación masiva y por ese motivo puede parecer indestructible.

“En la cuenca del Congo existe la falsa sensación de que el bosque goza de buena salud debido a la apariencia de su densa cubierta vegetal de hojas perennes”, escribieron los autores.

A medida que el crecimiento demográfico, la tala y otras actividades como la minería ejercen presión sobre la cubierta forestal, los países de África central y los donantes internacionales han reforzado sus políticas de manejo forestal —pero dichas políticas se centran aún en la mitigación de los efectos del cambio climático, en lugar de la adaptación.

Los gobiernos han centrado sus esfuerzos en reducir la deforestación y la degradación dentro del esquema de REDD+, y muchos pensaron que esto ayudaría a preservar la biodiversidad y los medios de subsistencia asociados a ella para las comunidades locales, dice Sonwa. Pero se ha descuidado el tema de la adaptación, y “no se han tomado en cuenta las consecuencias sobre los recursos de los que esas poblaciones dependen”, explica.

Las medidas de adaptación incluyen la siembra de diversas especies adecuadas a nuevos patrones de lluvia y temperaturas, y un cambio en las prácticas de construcción para proteger los hogares y negocios de condiciones climáticas variables.

Un enfoque de cuatro pasos

Aunque en el estudio se señala que los grupos de interés de los bosques de África Central son cada vez más conscientes de la necesidad de integrar la adaptación en la gestión y las políticas forestales, los autores añaden que muchos obstáculos dificultan dicho proceso, entre ellos carencia de información, insuficiente capacidad de las administraciones locales, y sucesivas guerras en la región.

“En la cuenca del Congo, el estudio de la vulnerabilidad al cambio climático tiene más interés para los investigadores que para los políticos porque estos últimos suelen tener otras prioridades, tales como el alivio de la pobreza y el desempleo”, dice Youssoufa Bele de CIFOR, autor principal del estudio. Bele añade también que hubo falta de coordinación entre los esfuerzos de adaptación en la región, a pesar de la existencia de foros regionales identificados en el estudio, como la Conferencia de Ministros a cargo de los Bosques de África Central (COMIFAC).

“Por eso mostramos los pasos que debe seguir cualquier país interesado en integrar la adaptación al cambio climático dentro de sus políticas”, dice Bele.

La publicación detalla un enfoque de cuatro pasos, que se inicia con el análisis de las políticas existentes para evaluar la disposición institucional al cambio; la comprensión de la vulnerabilidad al cambio climático y finalmente, la adaptación e implementación de estrategias para combatirlo.

El cuarto paso —y el más importante— consiste en entablar un diálogo entre la ciencia y la política, y brindar capacitación.

El objetivo es garantizar que los resultados de las investigaciones no se limiten solamente a la difusión, sino que estimulen una mayor interacción, discusión y deliberación entre investigadores y responsables del diseño de políticas.

Los esfuerzos previos del CIFOR para fomentar este diálogo como parte de su proyecto Bosques de la Cuenca del Congo y Adaptación al Cambio Climático “permitían que los responsables del diseño de políticas se dieran cuenta de la importancia de la adaptación para el cambio climático en la región, donde los debates sobre cambio climático han estado dominados en gran medida por los procesos de REDD+”, señaló Bele. El investigador mencionó el proceso de integración de la adaptación al plan maestro de la COMIFAC y a la legislación forestal de Camerún como ejemplos del impacto del diálogo entre ciencia y política hasta la fecha, y señaló que este debería seguir desarrollándose.

Los autores del estudio esperan ahora que el diseño de políticas siga el método de cuatro pasos sugerido. “Está destinado a todos los grupos de interés del manejo forestal en la cuenca del Congo, desde foros regionales como la COMIFAC, donde ya se está discutiendo el tema de mitigación, hasta los niveles nacionales, donde se diseñan las políticas, y a los niveles locales, donde los conservacionistas de la biodiversidad, el sector privado y los actores interesados en el desarrollo en beneficio de la población tienen más actividad”, dijo Sonwa.

“Este método puede mostrarles que tienen la capacidad de integrar la adaptación al cambio climático, y que la mitigación no es la única respuesta”;

Para obtener más información sobre esta investigación, por favor póngase en contacto con Denis Sonwa en d.sonwa@cgiar.org

Esta investigación forma parte del proyecto Cambio Climático y Bosques de la Cuenca del Congo: Sinergias entre Adaptación y Mitigación (COBAM) y del Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería. La investigación fue financiada en parte por el Banco Africano de Desarrollo y la Comunidad Económica de los Estados del África Central.

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