Investigación

Nueva investigación busca evaluar el papel de los bosques en la adaptación al clima

Sabemos que los bosques pueden mitigar el cambio climático. Pero ¿qué hay de la capacidad de los bosques para ayudarnos a adaptarnos a ese cambio? Lo primero es bien conocido; lo segundo no. Esta brecha de conocimiento ha motivado un estudio en tres continentes acerca de las estrategias de resistencia a las variaciones climáticas basadas en los bosques y puestas en práctica por comunidades rurales. En Indonesia, los resultados preliminares de la investigación muestran que el bosque desempeña un papel clave en la forma en que las comunidades rurales enfrentan los desastres naturales. “Nuestro trabajo analiza cómo los bosques reducen la vulnerabilidad de la sociedad a la variación climática”, explicó Florie Chazarin, investigadora asociada del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR). Chazarin, junto con Giacomo Fidele, investigador asociado de CIFOR, está realizando un estudio comparativo entre Perú, Burkina Faso e Indonesia. Los tres países fueron elegidos “por su creciente vulnerabilidad frente a riesgos climáticos tales como sequías, inundaciones y deslizamientos de tierra”, dijo Chazarin en la reciente conferencia Resiliencia 2014 en Montpellier, Francia. A través de actividades participativas con las comunidades y entrevistas en hogares, los investigadores tratan de establecer cómo los bosques afectan la exposición y sensibilidad de las personas a los desastres, así como su capacidad de adaptación para responder a ellos. Los resultados preliminares de la primera etapa de la investigación de campo, desarrollada en dos aldeas de Kalimantan Occidental, Indonesia, mostraron que la población local dependía en gran medida del bosque para prepararse frente a inundaciones y reducir su impacto.
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Los estudiantes deben quitarse los zapatos antes de salir de clase durante la temporada de lluvias, cerca del lago Sentarum, Kalimantan Occidental, Indonesia. Una investigación en curso trata de establecer cómo los bosques afectan la sensibilidad de las personas a eventos climáticos tales como inundaciones, así como su capacidad de adaptación para responder a ellos. Fotografía de Ramadian Bachtiar / CIFOR.

Los estudiantes deben quitarse los zapatos antes de salir de clase durante la temporada de lluvias, cerca del lago Sentarum, Kalimantan Occidental, Indonesia. Una investigación en curso trata de establecer cómo los bosques afectan la sensibilidad de las personas a eventos climáticos tales como inundaciones, así como su capacidad de adaptación para responder a ellos. Fotografía de Ramadian Bachtiar / CIFOR.

MONTPELLIER, Francia — Sabemos que los bosques pueden mitigar el cambio climático. Pero ¿qué hay de la capacidad de los bosques para ayudarnos a adaptarnos a ese cambio?

Lo primero es bien conocido; lo segundo no.

Esta brecha de conocimiento ha motivado un estudio en tres continentes acerca de las estrategias de resistencia a las variaciones climáticas basadas en los bosques y puestas en práctica por comunidades rurales. En Indonesia, los resultados preliminares de la investigación muestran que el bosque desempeña un papel clave en la forma en que las comunidades rurales enfrentan los desastres naturales.

“Nuestro trabajo analiza cómo los bosques reducen la vulnerabilidad de la sociedad a la variación climática”, explicó Florie Chazarin, investigadora asociada del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).

Chazarin, junto con Giacomo Fidele, investigador asociado de CIFOR, está realizando un estudio comparativo entre Perú, Burkina Faso e Indonesia. Los tres países fueron elegidos “por su creciente vulnerabilidad frente a riesgos climáticos tales como sequías, inundaciones y deslizamientos de tierra”, dijo Chazarin en la reciente conferencia Resiliencia 2014 en Montpellier, Francia.

A través de actividades participativas con las comunidades y entrevistas en hogares, los investigadores tratan de establecer cómo los bosques afectan la exposición y sensibilidad de las personas a los desastres, así como su capacidad de adaptación para responder a ellos.

Los resultados preliminares de la primera etapa de la investigación de campo, desarrollada en dos aldeas de Kalimantan Occidental, Indonesia, mostraron que la población local dependía en gran medida del bosque para prepararse frente a inundaciones y reducir su impacto.

“Una de las aldeas tiene una norma que prohíbe la tala de árboles a lo largo del río”, dijo Fedele. “Los pobladores son conscientes de que el bosque cumple un papel importante en el control de las inundaciones. Otra aldea tiene una norma basada en la tradición según la cual, el 15 por ciento de la venta de madera se destina a reparaciones en la aldea luego de las inundaciones”.

Cuando ambas aldeas se vieron afectadas por fuertes inundaciones en 2009, sus residentes se apoyaron en estrategias de corto plazo para la resolución de problemas, tales como la compra de alimentos y el traslado de objetos de valor a lugares seguros, así como otras más transformadoras, incluyendo cambiar la ubicación de la aldea —pero esas estrategias dependían menos del bosque.

“El bosque y los árboles son especialmente importantes en el proceso de preparación, incluso a largo plazo mediante servicios como la reducción de la erosión”, dijo Fedele. “Las grandes lluvias llegarán, pero gracias a ellos su impacto será menor”.

Fedele también señaló que aunque una de las aldeas era más accesible, con menos cobertura forestal, y la otra se encontraba en una zona más remota y densamente boscosa, ello no tuvo efecto alguno ni en su vulnerabilidad ni en su nivel de dependencia de los árboles en el proceso de preparación ante desastres. “Esto se relaciona con el ‘efecto umbral’ de la cobertura forestal en los servicios ecosistémicos”, dijo Fedele. Eso significa que en ambas aldeas existía la cantidad de bosque suficiente, en el lugar correcto, como para cumplir con su cometido, pero si este se degradara más allá de un cierto punto de inflexión, afectaría la capacidad de las comunidades para adaptarse a los fenómenos climáticos.

A medida que Chazarin y Fedele lleven a cabo más encuestas en los meses venideros, sus hallazgos podrían influir en la forma cómo se toman en cuenta las necesidades de adaptación al conservar los bosques —un esfuerzo centrado hasta el momento solo en el almacenamiento de carbono.

Bruno Locatelli, científico de CIFOR que estudia la mitigación y adaptación al cambio climático, dice que los hallazgos de Chazarin y Fedele podrían tener gran aplicabilidad:

“Usando su investigación, los desarrolladores de proyectos podrían orientar los beneficios al ecosistema global así como a las necesidades locales a través de la reducción de la vulnerabilidad”.

Para obtener más información acerca de los temas tratados en este artículo, por favor póngase en contacto con Bruno Locatelli en b.locatelli@cgiar.org

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Tópicos :   Conversaciones climáticas