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El enfoque de paisajes desafía una definición simple. Sin duda algo positivo

¿Qué es un paisaje? ¿Dónde se están practicando estos principios? ¿Qué paisajes se están gestionando de forma sostenible? Experto explica el enfoque de paisajes.
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Conceptos como “paisajes”, “enfoques de paisajes” y “gestión integrada del paisaje”, entre otros, se discuten en los círculos contemporáneos de investigación, los donantes y el desarrollo relacionados con la conservación, la agricultura y otros usos de la tierra.

La abundancia de términos es a la vez confusa pero universal y, por ello, resulta muy difícil alcanzar un entendimiento común de lo que los enfoques de paisajes representan conceptualmente o cómo son en realidad sobre el terreno.

El enfoque de paisajes es, sin embargo todo, menos ordenado. Es sobre todo una propuesta flexible, para adaptarse al cambio e integrar objetivos múltiples en busca de mejores beneficios.

Por ello, en un intento por brindar un marco rector para el enfoque de paisajes, el Centro para la Investigación Forestal Internacional e instituciones asociadas describieron 10 principios que dan más luces respecto de este enfoque. Estos 10 principios resaltan entre otros, la gestión adaptable, el compromiso y diálogo entre actores y la existencia de múltiples objetivos.

Aunque hay consenso en que el enfoque de paisajes dista de ser una panacea, nuestro artículo muestra claramente que en realidad hay pocas alternativas capaces de abordar más eficazmente los desafíos a escala del paisaje.

La reacción ante la publicación de este marco teórico se centró sin embargo en lo específico, en lugar de una definición más amplia. Las respuestas abarcaron interrogantes como ¿qué es un paisaje?, ¿dónde se están practicando estos principios? y ¿qué paisajes se están gestionando de forma sostenible?

Y si bien se trata de un cuestionamiento válido, las indagaciones dentro de nuestra propia comunidad (es decir, la comunidad de investigación del medio ambiente y el desarrollo) para categorizar y escudriñar el concepto de paisajes, y así facilitar su comprensión, son posiblemente una extensión de nuestra necesidad de orden, sistemas y procesamientos.

El enfoque de paisajes es sin embargo todo, menos ordenado. Es sobre todo una propuesta flexible, para adaptarse al cambio e integrar objetivos múltiples en busca de mejores beneficios, y así debe entenderse.

CGIAR y paisajes saludables del CGIAR

CONTEXTOS DIFERENTES, SIGNIFICADOS DIFERENTES

La palabra “paisaje” es, en sí, una palabra evocadora. Los campos de la historia, el arte, la filosofía, la psicología, la biología, la antropología, la política y la ciencia del medio ambiente han utilizado el término con poco intercambio entre ellas. Es claro, sin embargo, que los paisajes representan entidades diferentes para personas diferentes.

De hecho, la etimología del término paisaje, landscape en inglés, es en sí compleja, pero indica que hay ciertos aspectos de entendimiento común que podrían aportar nuevas luces para conciliar nuestra comprensión sobre el término.

El término inglés para “tierra”, land, cuya raíz proviene de las lenguas germánicas, indica un sentido de pertenencia, y el sufijo scape significa, en muchos idiomas, “conformar, dar forma”. Por lo tanto, el término landscape, en el sentido etimológico, sugiere que los entornos son inherentemente influenciados por el hombre y sus actividades.

Estamos en realidad viviendo en la época del “paisaje antropogénico” y, en muchos sentidos importantes, podemos aplicar esta terminología a cualquier lugar del globo. Geoffrey Jellicoe, eminente diseñador paisajístico, define el “paisaje del hombre” como un “entorno que ha sido conformado y manejado por la actividad humana”, por ejemplo.

Dada la extensa huella humana, hay muy pocos paisajes en el mundo que no hayan sido influenciados por nosotros mismos o nuestros hermanos. Viviendo como estamos en la época antropocena, nuestros paisajes son en gran medida la representación viva de nuestra civilización en diversas formas.

El enfoque de paisajes, en resumen, cuando se lo relaciona con la conservación, la agricultura y otros usos del suelo, busca abordar los desafíos ambientales, sociales y políticos cada vez más complejos y generalizados que trascienden las fronteras tradicionales de la gestión.

No es prescriptivo, determinista o segmentado en disciplinas, sino que requiere ser multidisciplinario e interdisciplinario, desafiando una definición y caracterización estricta.

Quizás la naturaleza indiscutible del concepto de paisaje es que, al desafiar la definición, puede y debe ser un principio general de concepto e implementación y no ser observado desde una visión segmentada y de orden por el que todos parecemos esforzarnos.

Todos los paisajes son diferentes, con diferentes influencias y fuerzas sobre ellos. Por ello, podríamos argumentar que la necesidad de definir el “paisaje” es una continuación de la misma visión limitada de la que estamos tratando de escapar en la comunidad de la investigación. La confusión surge porque la urgencia de definir un término se torna trivial cuando el significado de ese término ya se entiende.

Puede que no haya una definición ampliamente aceptada de “enfoque de paisajes”, pero el consenso acerca de lo que significa, y también de su poder y potencial para afrontar algunos de los temas de investigación más acuciantes de nuestro tiempo, como son el cambio climático, el desarrollo sostenible, la gestión de los recursos naturales, la mitigación de la pobreza, la seguridad alimentaria y el bienestar humano en general, es sólido.

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Tópicos :   Enfoque de paisajes