Entrevista

No confundamos el cultivo con las personas que desarrollan el aceite de palma

¿Quiénes son los verdaderos culpables de la deforestación?
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YAUNDÉ, Camerún — Los boicots al aceite de palma debido a la deforestación culpan erróneamente al cultivo en sí, mientras que ignoran la deforestación causada por otros cultivos, señala un destacado investigador.

Utilizado en innumerables alimentos, en cosméticos e incluso en biodiésel, el aceite de palma ha estado en el centro de atención en años recientes, y la presión de los consumidores ha llevado a algunos comercializadores a comprometerse a evitar la deforestación en su cadena de suministro.

Recientemente, Levang habló con CIFOR sobre su libro; a continuación se presenta una transcripción editada de la entrevista.

Para algunos, la palma aceitera es una planta milagrosa; para otros, una amenaza global. ¿Por qué es tan controvertida?

Bueno, el debate surge debido al éxito del desarrollo de la palma aceitera, especialmente en el sudeste de Asia. En tan solo unos pocos años, millones de hectáreas han sido convertidas en plantaciones de palma aceitera. Y fue allí que empezó la controversia entre los que están a favor de ella, el sector industrial, y los que están en contra, los grupos ambientalistas.

¿Qué papel deben cumplir los científicos independientes en este debate?

El debate es muy fuerte entre ambas posiciones, por lo que se requiere una visión más equilibrada, y es allí que los científicos pueden intervenir y ofrecer una visión real y equilibrada entre los aspectos positivos y negativos del desarrollo de la palma aceitera […] Nosotros [Levang y su coautor Rival] decidimos participar cuando algunos grupos ambientales extremistas y radicales decidieron boicotear el aceite de palma, lo que a nuestro entender, es una solución muy mala porque tendría más efectos negativos que positivos. Sustituir la palma aceitera con otros cultivos, como la soya por ejemplo, sería desastroso para el bosque.

¿Qué datos sobre la palma aceitera podrían sorprender al público en general?

Lo primero es que el aceite de palma tiene su origen en los países del golfo de Guinea, en África occidental y central. La palma aceitera crece de manera espontánea en el bosque tropical. Ha sido solo a partir de su éxito que se convirtió en un cultivo industrial. […] Probablemente uno de los hechos más interesantes sobre la palma aceitera es que se trata del cultivo productor de aceite con más alto rendimiento que se conoce. El segundo cultivo de mayor rendimiento es de ocho a diez veces menos productivo. Por eso, si se intentara sustituir el aceite de palma con aceite de soya, por ejemplo, se necesitarían de ocho a diez veces más tierras. Habría que convertir de ocho a diez veces más extensión de bosques [en cultivos].

En su libro, usted se pregunta si necesariamente existe una relación entre las plantaciones de aceite y la deforestación. ¿Cuál es la respuesta a esta interrogante?

La respuesta es sí… y no. En primer lugar, el desarrollo de la palma aceitera lo realizaron grandes compañías agroindustriales, preferentemente en tierras forestales. Así que, por supuesto, la palma aceitera puede ser considerada como responsable de la deforestación. Pero la palma aceitera no requiere ser plantada en tierras forestales. Ocurre así solo porque es la manera más fácil de hacerlo. Se puede la puede plantar en las sabanas, como en Colombia. Se puede plantar palma aceitera en tierras degradadas. Así que la palma aceitera, en sí misma, como cultivo, no es responsable de la deforestación. El principal mensaje que queremos transmitir con el libro es que no hay que confundir el cultivo con las personas que lo desarrollan.

¿Es la palma aceitera un motor de desarrollo, como las empresas afirman, o un presagio de un aumento de la pobreza, como lo señalan algunas ONG?

Nuevamente, la respuesta es mixta. En la mayoría de lugares donde se ha desarrollado la palma aceitera, todos los que adoptaron este cultivo realmente salieron de la pobreza. El problema es que en muchas zonas de bosques, una vez que se desarrolló el cultivo, antes incluso de que la plantación empezara a producir, muchas personas vendieron sus tierras para conseguir dinero rápido. Y unos años más tarde no tenían plantaciones, ni tierras, ni dinero. Y, por supuesto, no salieron de la pobreza sino que se vieron condenados a la miseria. Pero esa fue su elección, como dicen las empresas. La palma aceitera tiene ese efecto sobre la diferenciación económica: los que conservan sus cultivos, se enriquecen; los que no aprovechan la oportunidad, se quedan atrás.

¿Hacia donde se dirige ahora su investigación?

Actualmente estamos tratando de promover el desarrollo sostenible de la palma aceitera en Camerún y esperamos que también en África central. Estamos ayudando al Ministerio de Agricultura a diseñar una estrategia nacional para el desarrollo sostenible de la palma aceitera. En este proceso, tratamos también de ejercer presión e incluir los intereses de los pequeños agricultores. La idea es convencer a las compañías agroindustriales de que sería ventajoso para ellas organizar esquemas equitativos donde todos ganen [win-win schemes]. Mediante el desarrollo de la palma aceitera en tierras ya deforestadas de propiedad de las comunidades o de agricultores privados, esa misma extensión de tierras no será tomada de los bosques primarios.

Para obtener más información acerca de este libro, por favor póngase en contacto con Patrice Levang en p.levang@cgiar.org

La investigación de CIFOR sobre la palma aceitera es apoyada en parte por el Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Arboles y Agroforestería.

 

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