Las desigualdades de poder en los enfoques de paisajes no deben ignorarse

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NUEVA YORK — La desigualdad social también forma parte de los paisajes, y así debe considerarse en los enfoques de paisajes para la gestión de la agricultura y los bosques, señala un experto.

El enfoque de paisajes es una la aplicación un enfoque holístico para la gestión de uso del suelo, con el fin de equilibrar objetivos sociales, económicos y ambientales.

Hablando en Nueva York, en los Diálogos de Desarrollo del CGIAR, Bina Agarwal, de la Universidad de Manchester y la Universidad de Delhi, dijo que si bien este enfoque es útil, hasta el momento el término se ha utilizado de una manera políticamente neutral, sin tener en cuenta las discrepancias de poder dentro de las comunidades.

Creo que el enfoque de paisajes puede ser eficaz si reconocemos que  este no debería estar dirigido solo a unos pocos.

“Las comunidades no son homogéneas, […] son desiguales. Están divididas por clase, por casta/etnia y por género. Y son estas las comunidades que luego harán que el enfoque de paisajes sea exitoso o no”, señaló.

Las desigualdades no son solo sociales, también son económicas, afirma; e influyen en la distribución y el acceso a los recursos.

“De manera que si se habla de los paisajes como recursos, entonces se deben reconocer estas desigualdades”, dijo.

Cuando los responsables políticos y otros actores implementan este enfoque —en el que el diálogo y la negociación son factores clave—, necesitan empoderar a los miembros más pobres y desfavorecidos de la comunidad para poder negociar, dice Agarwal. 

“Hablamos de la participación de la comunidad, pero la pregunta es: ¿cómo nos aseguramos de que las voces de los más desfavorecidos, que tienen la mayor participación en los paisajes locales, sean escuchadas y tengan influencia en el proceso de diálogo?”, dijo.

EL CAMINO DE LA “AUTOAYUDA”

Las tendencias mundiales hacen que este tema sea cada vez más importante. A nivel mundial, quienes están en mejor situación, que proporcionalmente son más hombres que mujeres, tienden a abandonar la agricultura y trasladarse a las ciudades, dice Agarwal. Las mujeres y las personas mayores se quedan trabajando los campos.

“Son estas personas las que tienden a estar en desventaja en términos de acceso a los recursos y a contar con una voz en la comunidad local”, dice Agarwal, por lo que se corre el riesgo de que las necesidades de estos agricultores no sean escuchadas en los diálogos de desarrollo.

Una forma de abordar esta cuestión, sugiere Agarwal, es basarse en los grupos de autoayuda que ya existen en muchas comunidades sudasiáticas, africanas y latinoamericanas, sean grupos de mujeres, grupos de microcrédito o movimientos campesinos como el Movimento dos Trabalhadores Sem Terras (Movimiento de los Trabajadores sin Tierra) en Brasil.

“Estos son los grupos a través de los cuales hay más probabilidades de que las voces de los pobres sean escuchadas”.

“Y estos son los grupos que podrían formar la base que permita lograr avances en el enfoque de paisajes. Este diálogo tiene que desarrollarse dentro de las comunidades (mediante el empoderamiento de los más pobres), con los responsables políticos, y también con el mundo académico y los científicos”.

“Todo esto requiere que personas de diversos niveles se involucren”, dice Agarwal.

“Creo que el enfoque de paisajes puede ser eficaz si reconocemos que este no debería estar dirigido solo a unos pocos. Tenemos que empoderar a las masas para que hablen por sí mismas”.

Para obtener más información acerca de los temas de este artículo, por favor póngase en contacto con Bina Agarwal en bina_india@yahoo.com

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