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Nueva guía busca promover la participación de las mujeres en las decisiones forestales

Una guía buscar incrementar la participación de las mujeres en la decisiones forestales con un dinámico método de resolución de problemas.
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SALT LAKE CITY, EE. UU. Considérela un solucionador de problemas para quienes solucionan problemas.

En los últimos años, los enfoques “de arriba hacia abajo” para la gestión de los bosques y otros recursos naturales han dado lugar a métodos más inclusivos de las comunidades locales, en especial la ampliamente utilizada Cogestión Adaptable (ACM, por sus siglas en inglés).

Pero a pesar de todo el esfuerzo invertido en la inclusión de la población local, hay un grupo de personas que muy a menudo permanecen ajenas al proceso de toma de decisiones: las mujeres.

Una nueva guía buscar corregir esta situación ofreciendo un marco para incrementar la participación de las mujeres en el contexto de la ACM, un dinámico método de resolución de problemas.

 El género está integrado como una especie de proceso paralelo, no es el “problema” por “resolver”.

Pero, como advirtió una experta, la intención de la guía no es tratar de manera diferenciada a las mujeres en el proceso.

“El género está integrado como una especie de proceso paralelo, no es el ‘problema’ por ‘resolver’”, explica Anne Larson, científica principal del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), quien cuenta con experiencia en el uso de métodos de ACM.

“No se trata de trabajar con mujeres, o de aplicar la ACM a mujeres. Se trata de organizar la ACM ‘como de costumbre’, pero integrando el debate, el monitoreo y el análisis de la participación de las mujeres a lo largo del proceso, una especie de gestión adaptable paralela de las relaciones de género”.

 UNA BREVE HISTORIA DE LA ACM

Con los años, la Cogestión Adaptable ha promovido con éxito la recolección de datos y las actividades de monitoreo, y ha facilitado la toma de decisiones a nivel local basadas en observación y aprendizaje. Aunque es ampliamente utilizada para mejorar la gestión de los recursos naturales, para algunos la integración del género en el proceso de toma de decisiones de gestión sigue siendo un desafío.

La Guía práctica de cogestión adaptable (ACM) y mejora de la participación de la mujer, presentada en el Congreso de la International Union of Forestry Research Organizations [Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal] (IUFRO) en Salt Lake City, Estados Unidos, aborda ese desafío.

La ACM se emplea en la resolución de problemas, trabajando con miembros de la comunidad o con los responsables del diseño de políticas en el análisis de procesos, y utilizando la información de las observaciones realizadas por los participantes como base para la toma de decisiones. Este método surgió durante la última década, a medida que investigadores y profesionales iban tomando conciencia de que los enfoques de gestión tradicionales, basados en esquemas de “mando y control” gubernamental, no siempre funcionaban como se esperaba, en gran medida debido a que no habían incluido a la población local en la toma de decisiones, ignorando así sus conocimientos, valores y capacidades.

La ACM evolucionó para hacer frente a esta situación, como un esfuerzo consciente de aprender y actuar de manera colectiva para adaptarse sistemáticamente al cambio y mejorar los resultados de gestión.

“Las interacciones entre los seres humanos y la ecología son complejas y cambian de manera constante. La ACM reconoce explícitamente esa complejidad y proporciona un marco para trabajar dentro de sistemas dinámicos”, señala Kristen Evans, consultora de CIFOR y autora principal de la guía.

GÉNERO Y BOSQUES

Según Evans y sus colegas, la idea de la guía práctica surgió de un proyecto sobre “Género, tenencia y bosques comunitarios en Uganda y Nicaragua”, financiado por la Agencia Austriaca para el Desarrollo (ADA, por sus siglas en inglés). Los objetivos de este proyecto eran dobles: por un lado, mejorar el acceso de las mujeres a los bosques a través de una mayor participación en los grupos de usuarios de la comunidad en lo que respecta tanto a la toma de decisiones como a la obtención de beneficios para sus medios de subsistencia; y, por otro, para ayudar a las partes interesadas a mejorar su comprensión acerca de las innovaciones institucionales y políticas para promover la participación de las mujeres, en concreto en lo que respecta a cómo las decisiones forestales de la comunidad incluyen a las mujeres y reflejan sus intereses.

Los coordinadores del proyecto, Larson y su colega de CIFOR Esther Mwangi, decidieron usar la ACM para crear capacidades, colaboración y toma de conciencia acerca de las dinámicas de género.

El proyecto en su conjunto apoyó dos procesos. En el primero, utilizando métodos de ACM, las mujeres y los hombres comenzaron a trabajar de manera conjunta para resolver los problemas relacionados con recursos naturales a nivel de la comunidad. En el segundo, se utilizaron métodos de ACM para observar las dinámicas de género, monitorearlas y abordar los problemas identificados en el proceso.

Si bien el objetivo general del proyecto fue identificar e implementar acciones para fortalecer los derechos, la participación y la influencia de las mujeres sobre los recursos forestales y las decisiones de gestión, la investigación también capacitó a los participantes para que continuaran aprendiendo, planificando y adaptándose a nueva información. Dado que los participantes tenían un papel activo en la definición del proceso y en su desarrollo, estos informaron que el enfoque de ACM les pareció poco intrusivo, y fueron capaces de abordar temas delicados como el del género.

El proyecto lleva cerca de tres años utilizando este proceso, y en algunas comunidades los participantes consideran que el liderazgo y la confianza de las mujeres han mejorado, con un aumento de la aceptación de su participación por parte de los hombres.

En Uganda, los proyectos basados en ACM permitieron la participación de las mujeres en la plantación de árboles; lograron un aumento del número de mujeres en puestos de toma de decisiones; y posibilitaron que mujeres mayores asumieran roles de liderazgo. Aunque los hombres, aún dominan las discusiones en las reuniones, las mujeres han ido ganando terreno poco a poco, aumentando la confianza general.

 

En Nicaragua, las comunidades indígenas están haciendo frente a temas difíciles relacionados con la titulación de los territorios comunales, conflictos con los colonos y los retos de la gobernanza. La ACM permitió crear “espacios seguros” donde hombres y mujeres se reúnen para discutir sobres estos temas, así como sobre la integración de las mujeres. Algunas comunidades optaron por participar en actividades de plantación de árboles y monitoreo, pero la gran mayoría prefirió trabajar sobre temas de gobernanza, creación de conocimientos y liderazgo.

“Nuestro papel aquí es muy importante porque estamos haciendo un trabajo de integración; nosotros no excluimos a nadie”, dijo Evans. “A veces, a las mujeres les es difícil participar. Tenemos que entender la cultura. Hay problemas de autoestima; hay mujeres que hablan más, algunas que escuchan, y otras que participan de maneras distintas”.

“Con cada taller aumenta la participación de las mujeres”.

Larson dijo que estos métodos pueden tomar tiempo. “A través de sus procesos de discusión, acción y evaluación, la ACM promueve el pensamiento analítico y el tipo de compromiso a largo plazo necesario para un cambio real en el tiempo”, señaló.

“Problemas profundamente arraigados, como las relaciones de género, no van a cambiar de la noche a la mañana”.

 Para obtener más información acerca de este tema, por favor póngase en contacto con Anne Larson en a.larson@cgiar.org

Esta investigación fue financiada en parte por la Agencia Austriaca para el Desarrollo y el Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Arboles y Agroforestería.

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Tópicos :   Género y Bosques