Discurso

Director ejecutivo de Unilever: Detener la deforestación es el desafío climático más urgente

Paul Polman explica la importancia de solucionar el problema de la deforestación ante los asistentes al Global Landscapes Forum.
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LIMA, Perú.  Paul Polman, director ejecutivo de Unilever, dijo que los desastres naturales, muchos de ellos relacionados con el cambio climático, le cuestan a esa corporación multinacional de bienes de consumo US$ 300 millones anuales, y que si no se hace nada al respecto, “el cambio climático tiene el potencial de convertirse en un importante obstáculo para nuestro crecimiento y el de todos los sectores”.

“La deforestación no es uno de los retos principales en la lucha contra el cambio climático, es el reto más importante, el más inmediato y el más urgente”, dijo, frente a unos 1 300 asistentes entre negociadores sobre cambio climático, ministros de gobierno, científicos y otros expertos, durante el Global Landscapes Forum, organizado por CIFOR, FAO y UNEP en Lima en el marco de la COP20. “Todavía no estamos actuando ni a la velocidad ni a la escala que el problema exige, pero podemos ganar esta batalla”.

Hizo un llamado a los gobiernos para que sean más firmes al formular las políticas y normas para dirigir las exigencias del sector privado y para dar un mayor incentivo a las cadenas de suministro de materias primas sostenibles y de deforestación cero.

“Aunque el sector privado sin duda puede alterar los mercados, solo con políticas gubernamentales podemos transformar  y cambiar las reglas de juego para todos”, dijo Polman.

A continuación, la transcripción del discurso de Paul Polman:

“Muchas gracias por su presencia. Estar aquí un domingo demuestra un compromiso real con la causa.   Esta es mi primera vez en el Global Landscapes Forum, pero prometo que no será la última. Porque este foro que han organizado es sumamente útil.

“El problema de los bosques y la agricultura y cómo respondamos ante él, y con suerte podamos evitar el cambio climático, es evidentemente de importancia crucial. No solo en las negociaciones políticas, en las que muchos de ustedes se centrarán, sino también en los negocios globales. De hecho, la mayoría de directores ejecutivos están convencidos o saben ahora que sus empresas no pueden prosperar en un mundo de cambio climático descontrolado, y eso se está haciendo cada vez más evidente. Comprenden la necesidad de trabajar de manera conjunta con los líderes políticos para abordar estos retos. Por encima de todo, los líderes empresariales reconocen que el costo de la inacción está superando rápidamente al costo de la acción.

“Ahora bien, quienes estamos en el sector de alimentos, como mi empresa, también sabemos que el cambio climático no se puede abordar sin un cambio fundamental en la forma en que se practica la agricultura, la industria más grande y antigua del mundo. La agricultura comercial en realidad impulsó el 71% de la deforestación tropical de los últimos 12 años de este siglo, lo que trajo como consecuencia la pérdida de 130 millones de hectáreas de bosque. De hecho, contribuye con alrededor de 15% de las emisiones globales, más que todo el sector transporte. Estos son algunos datos incómodos. Pero lo cierto es que no son los únicos. La población mundial aún va a crecer hasta superar los 9.000 millones de personas. Se requerirá 80% más de alimentos para sostener este crecimiento. Y la situación actual tampoco se vislumbra bien, más de 800 millones de personas se van a dormir con hambre, sin saber siquiera si despertarán al día siguiente.

Sí, tenemos que producir más alimentos. Sí, tenemos que proteger los bosques (y apoyar a las comunidades que dependen de ellos).

No podemos tener éxito en ninguno de estos retos sin tenerlo también en el otro. Pero sí es posible, y hay dos cosas muy claras que tenemos que hacer para lograrlo. Una es mejorar el rendimiento y los ingresos de los pequeños agricultores. Por ejemplo, en el caso del 45% del aceite de palma de Indonesia, la tierra realmente es cultivada por pequeños agricultores. Con el apoyo y las alianzas adecuados, pueden prácticamente duplicar su rendimiento. Eso solo en el caso del aceite de palma.

La otra cosa que podemos hacer, obviamente, es restaurar las tierras degradadas. Esta es una de las conclusiones del informe principal de la comisión global sobre el clima y la economía, de la que tuve el placer de ser parte, y me alegra que el expresidente de México Felipe Calderón también sea parte de este foro.

“De hecho, en ese informe sostenemos que con solo 12% de las tierras degradadas del planeta, si tan solo restauramos un 12%, podríamos alimentar a 200 millones de personas más, y podríamos generar ingresos para ellas, de entre US$ 35.000 a 40.000 millones al año.

A través de estos dos enfoques, ahora es posible satisfacer la demanda sin aumentar la deforestación. Aquí, en América Latina, ya existen ejemplos impresionantes de liderazgo. Por ejemplo en Brasil: los esfuerzos realizados han hecho de este país, en cierto modo, el líder mundial en mitigación del cambio climático.

Aún reconociendo que queda mucho por hacer, la deforestación se ha reducido en un 70% desde 2005, a la par que se ha incrementado la producción de alimentos en un 50% en el mismo periodo. Por su parte México ha sido pionero en la implementación de un sistema de pago por servicios ambientales, reduciendo más de diez veces su tasa de pérdida de bosques desde la década de 1990. Y El Salvador ha logrado grandes avances en reforestación.

 Sin duda, estos éxitos -y muchos más- pueden ser duplicados en todo el mundo.

Y a Unilever le interesa enormemente que así sea. Los desastres naturales, acabamos de ver otro más en la televisión, ocurriendo frente a nuestros ojos en las Filipinas,  muchos de ellos directamente vinculados al cambio climático, nos cuestan como empresa ya más de US$ 300 millones al año. Vemos el creciente costo de los insumos, costos más volátiles, escasez de agua, reducción de la productividad en muchas áreas de la cadena de suministro agrícola; todo ello directamente relacionado con el cambio climático.

Si no se hace nada al respecto, el cambio climático tiene el potencial de convertirse en un importante obstáculo para nuestro crecimiento y el de casi todos los demás sectores. Por eso tenemos una fuerte justificación económica para eliminar el cambio climático de la cadena de valor, desde el uso de energías renovables en nuestras fábricas hasta reducir el desperdicio de alimentos en toda la cadena de valor.

“Y esa es una de las razones por las que tenemos el compromiso de adquirir el 100% de nuestras materias primas agrícolas de manera sostenible para el año 2020. Para Unilever, el abastecimiento agrícola sostenible incluye eliminar la deforestación de toda la cadena de suministro. Por tanto, nuestra prioridad es conservar los bosques de alto valor de conservación, bosques con grandes reservas de carbono, bosques tropicales en suelos de turba, y asegurar que la cantidad neta, y la calidad y densidad de carbono de estos bosques se mantengan cuando haya cambios de uso del suelo en el paisaje más amplio. Al mismo tiempo, estamos implementando una política de abastecimiento responsable que estamos introduciendo en la cadena de valor para todos nuestros proveedores, la cual requiere un consentimiento libre, previo e informado de todos los hechos relacionados con los pueblos indígenas.

“Al mismo tiempo, estamos poniendo mucho esfuerzo en la transparencia y el seguimiento. A finales de este año, todo el aceite de palma adquirido para nuestro negocio de alimentos en Europa será rastreable a plantaciones certificadas. Hemos mapeado unas 1.800 de ellas a la fecha. También estamos trabajando con el World Resources Institute (WRI)  para aumentar la transparencia en nuestra cadena de suministro, permitiendo que tanto nosotros como nuestros proveedores utilicemos la plataforma Global Forest Watch.

Pero también tenemos que trabajar con los demás, porque hacer esto solos no es suficiente. Tenemos que utilizar el tamaño y la escala de empresas como la nuestra para impulsar más transformaciones importantes en toda la industria. Y sí, esto está sucediendo.

En 2010, las 400 empresas del Global Consumer Goods Forum, que tienen un ingreso combinado de US$ 3 mil millones, se comprometieron a eliminar la deforestación de sus cadenas de suministro y a alcanzar una deforestación neta de cero para el año 2020.

“Muchas empresas, entre ellas Unilever, han formulado planes detallados con plazos determinados para lograrlo. A medida que la señal dada con las compras ha cobrado fuerza, hemos visto también avances en productores y comerciantes, como era de esperarse. Muchas grandes empresas, como Wilmar o Cargill, ya se han comprometido con políticas de no deforestación. Solo estos tres comerciantes de aceite de palma representan alrededor de 60% del comercio mundial. Así que estamos cerca de un punto de inflexión. Sus acciones enviarán un mensaje irrefutable al resto del mercado. El sector financiero ha respondido igualmente con el compromiso de apoyar las materias primas sostenibles. También los inversionistas están empezando a utilizar su influencia. Pero los compromisos empresariales obviamente solo representan una parte de la historia.

 Igual de importantes son los papeles que cumplen el gobierno y la sociedad civil en todo esto. Para lograr ampliar la escala, tenemos que alinear las acciones empresariales con las políticas públicas.

“Igual de importantes son los papeles que cumplen el gobierno y la sociedad civil en todo esto. Para lograr ampliar la escala, tenemos que alinear las acciones empresariales con las políticas públicas. Un ejemplo de ello es la alianza de los bosques tropicales que hemos creado con los gobiernos de Noruega, los Países Bajos, el Reino Unido, los Estados Unidos, Indonesia, Liberia y decenas de organizaciones no gubernamentales. El objetivo de la alianza de los bosques tropicales es eliminar la deforestación de toda su cadena de suministro a la par que promueve el desarrollo económico y social. La alianza está poniendo en marcha programas de trabajo prácticos en lugares como Indonesia, Colombia y ahora África Occidental. Otro ejemplo, al que se ha referido la administradora del PNUD Helen Clark, es la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, anunciada durante la cumbre sobre el clima celebrada en septiembre en Nueva York. Su compromiso de reducir la deforestación a la mitad para el año 2020, y eliminarla por completo para 2030, y además restaurar 350 hectáreas de bosques degradados, cuenta ahora con el respaldo de más de 175 entidades (países, estados, provincias, empresas, líderes indígenas y organizaciones no gubernamentales), muchas sin duda presentes aquí entre el público.

Helen ha hablado acerca de un compromiso específico, así que no tocaré ese tema. Pero me gustaría reflexionar sobre cómo las acciones gubernamentales pueden apoyar las ambiciones del sector privado. Porque aunque el sector privado sin duda puede alterar los mercados, solo con políticas gubernamentales podemos transformarlos y cambiar las reglas de juego para todos.

Pido a los países con bosques tropicales que implementen las reformas de uso del suelo necesarias para hacer crecer sus economías sin destruir los bosques. Estas incluyen clarificar las concesiones y la propiedad. Se requiere mejorar la transparencia y proteger los derechos consuetudinarios sobre la tierra de las comunidades forestales y los pueblos indígenas. Fortalecer el cumplimiento de las leyes forestales y tomar medidas drásticas contra la deforestación ilegal. Y, por último, aunque no menos importante, alinear todas las políticas relevantes, desde la financiación hasta la infraestructura.

 Es alentador ver cada vez más cooperación entre los gobiernos nacionales y el sector privado  al mismo tiempo.

“Pero no se trata solo de política a nivel nacional. Es alentador ver cada vez más cooperación entre los gobiernos nacionales y el sector privado al mismo tiempo. Tales asociaciones tienen el potencial de generar importantes situaciones beneficiosas (win-win), un seguimiento garantizado a las empresas y un aumento de las inversiones para los Estados involucrados.

Esta alineación de incentivos públicos y privados es una de las grandes victorias a nuestro alcance. Y lo realmente emocionante es que a medida que llegamos al punto de inflexión de los compromisos del sector privado, en mi opinión, estamos empezando a trabajar de manera productiva también con las comunidades forestales y los pueblos indígenas. Durante demasiado tiempo, sus vidas y sus medios de vida han sido un costo oculto y no contabilizado de la expansión de productos básicos que nos ha beneficiado a los demás.

“Organizaciones del Amazonas y en Indonesia han cumplido un papel importante en este cambio, y me gustaría rendir homenaje a su compromiso y su tenacidad. Ahora bien, los países desarrollados también tienen un papel que cumplir. Pueden fortalecer las señales que envía el sector privado sobre materias primas libres de deforestación, especialmente a través de sus políticas de adquisiciones y comerciales. Muy pocos lo hacen, a pesar de que a menudo estas representan de 40 a 50% del total de compras.

Algunos países han logrado avances importantes, pero lo que se requiere aquí es más ambición y coherencia.

Necesitamos poner fin a los subsidios o incentivos perversos a biocombustibles dañinos que impulsan la destrucción de los bosques y al mismo tiempo amenazan la seguridad alimentaria. Y necesitamos que la comunidad internacional dé prioridad a REDD+, permitiendo un financiamiento basado en resultados a gran escala, previsible y sostenible, para la protección de los bosques en un nuevo acuerdo sobre el clima.

 Tengo la esperanza de que aquí, en Lima, mientras buscamos formas de hacer más esperanzado el nuevo acuerdo sobre el clima, podamos ir mucho más allá de lo que cada país puede hacer por sí solo.

“Sí, vimos compromisos alentadores en Nueva York, donde los países se presentaron con nuevos acuerdos para pagar a los países por la reducción de la deforestación. Tengo la esperanza de que aquí en Lima, mientras buscamos formas de hacer más esperanzado el nuevo acuerdo sobre el clima, podamos ir mucho más allá de lo que cada país puede hacer por sí solo, y explorar cuánto más es posible si finalmente empezamos a trabajar en conjunto. Fundamentalmente, tenemos que asegurarnos de que haya un alto nivel de ambición en todos los espacios y que esté en concordancia con los compromisos existentes para mantener el calentamiento por debajo de 2 grados centígrados. La deforestación no es uno de los retos principales en la lucha contra el cambio climático, es el reto más importante, el más inmediato y el más urgente, en mi opinión”.

“Todavía no estamos actuando ni a la velocidad ni a la escala que el problema exige, pero podemos ganar esta batalla. Creo que nunca antes se nos ha advertido tanto de la necesidad de hacer algo al respecto, pero creo también que nunca antes hemos estado tan preparados para ello. Si abordamos la deforestación de la manera correcta, los beneficios serán de largo alcance. Mayor seguridad alimentaria. Mejores medios de vida para millones de pequeños agricultores y pueblos indígenas. Y, sobre todo, un clima más estable. Las cosas sin duda están cobrando impulso, se están formando alianzas, este es el momento de acelerar nuestro avance a medida que abordamos juntos este desafío. Muchas gracias”.

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