Investigación

Restaurar paisajes deforestados: mucho más que plantar árboles

Frente a los crecientes compromisos internacionales de restauración forestal en el mundo, una mayor investigación ayudaría a enfrentar desafíos conceptuales y prácticos en el contexto de la gobernanza.
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Cuenca de Chaina en Colombia. El país sudamericano lidera esfuerzos de restauración ecológica en la región latinoamericana. Foto: Sven Wunder, CIFOR

Cuenca de Chaina en Colombia. El país sudamericano lidera esfuerzos de restauración ecológica en la región latinoamericana. Foto: Sven Wunder, CIFOR

Nota del editor: Este blog pertenece a la selección de los más destacados del 2015.

 

LIMA, Perú. Para detener la pérdida de los bosques, países de todo el mundo se han fijado la ambiciosa meta de replantar 150 millones de hectáreas de tierras deforestadas y degradadas para el año 2020. Algunos países de América Latina y el Caribe se han comprometido a iniciar la restauración de al menos 20 millones de hectáreas para ese entonces. Pero, para cumplir el objetivo se necesita mucho más que sólo sembrar árboles, de acuerdo a una serie de estudios publicados en un número especial de la revista Forests.

Según indican los autores, la forma en que los países gobiernan sus tierras de cultivo y sus bosques desempeña un papel clave en el éxito o fracaso de los programas de restauración.

La restauración  ecológica, definida como “el proceso de ayudar a la recuperación de un ecosistema que ha sido degradado, dañado o destruido”, de acuerdo a la Sociedad para la Restauración Ecológica, exige un compromiso a largo plazo por parte de todos los niveles de gobierno, y otros involucrados como propietarios, empresas e investigadores.

“Queríamos saber hasta qué punto la teoría y la práctica de la restauración forestal están siendo tomadas en cuenta por esta amplia gama de actores. Para ello comparamos tanto las oportunidades como los desafíos, a nivel local y global, en la aplicación de instrumentos jurídicos y políticas intersectoriales”, explica  Manuel Guariguata, coeditor de esta edición especial y responsable de la investigación sobre bosques de producción en el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).

“Como lo sugieren los trabajos de esta edición especial, el éxito de las iniciativas de restauración forestal está generalmente asociado a retos sistémicos de gobernanza  que muchas veces se pasan por alto durante el diseño de proyectos”, agrega el investigador.

Reuniendo los resultados de estudios de restauración de bosques de todo el mundo, la edición especial Governing Forest Restoration: Social, Environmental and Institutional Dimensions (La gobernanza en la restauración forestal: dimensiones sociales, ambientales e institucionales), reúne información sobre los éxitos, las dificultades y los principios de gobernanza necesarios para ejecutar programas de reforestación que beneficien tanto a la naturaleza como a las personas.

Según Pedro Brancalion, profesor de silvicultura de especies nativas de la Universidad de Sao Paulo y  coeditor de la edición especial, los países deben decidir qué actividades van a incentivar, sean plantaciones forestales, regeneración natural, plantaciones de especies exóticas, manejo forestal, o una combinación de éstas; e identificar los principales retos para su implementación.

“Los países también deben identificar los lugares donde esas actividades pueden alcanzarse con la mejor relación costo: eficiencia y definir un mapa de áreas prioritarias”, explica Brancalion. “Por ejemplo, las pendientes pueden tener menor costo de oportunidad en términos de ser ocupadas por actividades de restauración y a su vez mayor capacidad de recuperación que las áreas planas.”

También sería conveniente proveer incentivos económicos a los agricultores u otros propietarios de tierras, según los investigadores. Estos podrían incluir pagos por servicios ambientales, o el desarrollo de mercados para productos forestales maderables y no maderables en áreas de restauración, por ejemplo, o asistencia técnica para la reforestación.

RESTAURACIÓN EN AMÉRICA DEL SUR

En América del Sur, ya se han dado a algunos avances, según explica James Aronson, jefe del grupo de restauración ecológica del Centro de Ecología Funcional y Evolutiva en Montpellier, Francia, y cofundador de la Restoring Natural Capital Alliance, una red de organizaciones y personas involucradas en investigación y acciones de restauración ecológica.

Ecuador y Colombia han aprobado ambiciosos planes nacionales de restauración para sus paisajes. Además, en noviembre del año pasado, un cambio en el código civil argentino reconoció al medio ambiente como un “bien jurídico”, lo cual permite a los ciudadanos exigir que el gobierno tome medidas para detener la degradación o para restaurar ecosistemas”, detalla Aronson.

En la costa atlántica de Brasil, donde sólo queda el 12% de la cubierta forestal original, una coalición de más de 260 grupos de actores, incluyendo investigadores, organizaciones sin fines de lucro, agencias gubernamentales y empresas privadas, se ha comprometido a restaurar 15 millones de hectáreas de tierras deforestadas y degradadas para el año 2050.

Con los gobiernos estatales cumpliendo un papel importante, este Pacto de Restauración del Bosque Atlántico es un ejemplo de enfoques de gobernanza tanto bottom-up, como top-down, dice Aronson.

Además, Pará, se ha convertido en el primer estado de la Amazonia brasileña en adoptar una definición clara de “bosques secundarios”, basada en sus características biofísicas, poniéndose así a la vanguardia de las acciones destinadas a la restauración de forma natural.

BOSQUES SECUNDARIOS: DESAFÍOS

Pero gestionar la regeneración natural de bosques secundarios como herramienta de restauración plantea algunos retos, dicen los autores en otro de los estudios publicados en la revista Forests. Entre los desafíos encontramos términos y definiciones imprecisas, normas inconsistentes en los diferentes niveles de gobierno, y una percepción generalizada de que los bosques secundarios tienen poco valor, cuando en realidad aportan beneficios para el restablecimiento de la degradación, brindando servicios ecosistémicos y manteniendo la diversidad biológica.

Promover la restauración del bosque a través de la regeneración natural es una práctica conveniente ya que no depende de plantar árboles. Pero requiere de una combinación de consideraciones técnicas, socioeconómicas, políticas y regulatorias, afirman los autores, quienes sugieren un diálogo urgente entre quienes toman decisiones agrícolas y ambientales, pues muchas veces los bosques secundarios caen en vacíos legales y normativos.

NO HAY RECETA ÚNICA

Aún no se cuenta con un marco único que permita guiar mejor los procesos nacionales y locales de la restauración forestal, tanto en la toma de decisiones como en la  ejecución,  afirman los autores de otro estudio publicado en Forests, sobre el caso de Indonesia.

Frente a los crecientes compromisos internacionales de restauración forestal en el mundo, una mayor investigación podría ayudar a enfrentar desafíos conceptuales y prácticos en el contexto de la gobernanza, según palabras de Guariguata.

“La restauración forestal se ha convertido en un tema mundial en muy poco tiempo. Esto ofrece muchas  oportunidades de investigación y desarrollo, pero también involucra grandes desafíos “, agrega.

“¿Cómo pueden estos loables compromisos alcanzar el nivel local de manera eficiente y equitativa? ¿Dónde se debe buscar el equilibrio entre las medidas de “mando y control” de las instituciones gubernamentales y el rol de los actores no estatales, la flexibilidad normativa y los instrumentos de mercado para que funcione la restauración forestal? “. Aún queda mucho por resolver.

Para obtener más información acerca de la edición especial, por favor póngase en contacto con Manuel Guariguata en m.guariguata@cgiar.org

Lea la investigación (en inglés)

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Tópicos :   Destacados 2015 Restauración