Entrevista

Expertos piden mayor rigor científico en los esquemas de pagos por servicios ambientales

Los esquemas de pagos por servicios ambientales, como la biodiversidad, requieren mayor rigor científico según un grupo de expertos.
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Flores de Caryocar, nativas de Costa Rica. Los esquemas para pagos por servicios ambientales, como la biodiversidad, requieren mayor rigor científico según un grupo de expertos. Fotografía de Reinaldo Aguilar.

Flores de Caryocar, nativas de Costa Rica. Los esquemas de pagos por servicios ambientales, como la biodiversidad, requieren mayor rigor científico según un grupo de expertos. Fotografía de Reinaldo Aguilar.

Bogor, Indonesia— Más de 45 científicos internacionales han respaldado un artículo de opinión recientemente aparecido en la revista Science, pidiendo a los responsables políticos y los organismos ambientales “considerar bases científicas adecuadas en los esquemas de pagos por los servicios de la naturaleza”.

Mientras los pagos por servicios ambientales (PSA) se vuelven cada vez más populares, los autores sostienen que muchos proyectos tienen como base un marco científico deficiente y que hace falta mayor rigor en las etapas de evaluación.

El economista Sven Wunder, científico del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) y uno de los firmantes del editorial, explica cómo estos esquemas podrían beneficiarse con mayor evidencia científica en la siguiente entrevista.

  • ¿Qué son los pagos por servicios ambientales y de dónde vienen?

Un PSA es un incentivo diseñado para producir servicios ambientales adicionales mediante pagos condicionales hechos por los usuarios de estos servicios a quienes los producen. La condicionalidad es clave aquí: las personas que están pagando por el servicio –o por los mecanismos indirectos del uso de la tierra acordados por ese servicio– pueden dejar de pagar si no se los suministra.

El término proviene de un esquema de pagos por servicios ambientales en Costa Rica, en el que el gobierno se puso en la posición de comprador de estos servicios debido a que era poco probable que los usuarios reales pagaran por ellos (la biodiversidad, por ejemplo, que beneficia a todo el mundo). Bajo contrato, pagaron a la población local para mantener o reestablecer la cobertura forestal, como mecanismos indirectos para el almacenamiento de carbono o biodiversidad. Esto se viene desarrollando hace más de 15 años, aunque otros programas similares, que existían previamente en distintos lugares y bajo otros nombres, como el Conservation Reserve Program, comenzaron en los EE.UU. en la década de 1980.

  • El editorial subraya la “creciente preocupación  respecto a las deficiencias a nivel científico” en los PSA.

Hay dos maneras de monitorear esos proyectos: comprobar si el proveedor cumple (por ejemplo, si un área de bosque se conserva o no); y si a mayor escala el servicio (almacenamiento de carbono, conservación de la biodiversidad, etc.) presenta un resultado. En algunos casos, sería bueno agregar más base científica para comprobar que el servicio ha sido, en efecto, provisto.

  • Los autores han diseñado recomendaciones para que los esquemas de PSA se basen más en evidencia y han revisado proyectos existentes señalando que el 60% de ellos carece por lo menos de un ingrediente clave para la “integridad de la investigación científica” ¿Cómo puede esto afectar sus resultados?

Los proyectos desarrollados a gran escala –como el intento de Sudáfrica por erradicar árboles exóticos que succionan agua de sus cuencas hidrográficas– deben incluir cuatro elementos fundamentales en su diseño.

Primero, una línea de base, es decir, un punto de partida para medir cómo la población de esos árboles está evolucionando. Segundo, monitoreo, para comprobar que los árboles son erradicados y los servicios de agua mejoran como resultado. Tercero, reconocimiento de que los ecosistemas son dinámicos – por ejemplo, ¿qué pasa si esos árboles vuelven? ¿Cuáles son las consecuencias para la biodiversidad? ¿Cómo cambian los hábitats?– y, por último, factores externos, como el cambio climático, que pueden modificar los escenarios de los PSA y por ello deben ser considerados. Los proyectos de menor escala, en cambio, probablemente no cuenten con medios suficientes para cubrirlos todos.

  • Sin embargo, ¿Acaso el editorial no sostiene que las pautas fueron “diseñadas de modo que no son muy difíciles de alcanzar”?

Siempre existen opciones y atajos que pueden utilizarse si no se tienen los recursos. Por ejemplo, si usted desea medir cómo un proyecto de carbono de REDD+ también contribuye a la biodiversidad, es posible que no pueda evaluar todos los indicadores disponibles, pero podría estudiar cómo afecta la diversidad de aves como un indicador indirecto.

  • Las pautas, ¿Están ya establecidas, o se podrían mejorar en el futuro?

El modelo de los PSA se está consolidando. Si bien los principios de diseño están avanzados, no hay suficiente ciencia sólida para evaluar lo que funciona y lo que no. El valor del artículo que firmamos es acercar al lector a través a un marco que muestra lo que se debe tener en cuenta cuando se trabajan PSA y cómo elevar los estándares. No se debe asumir que estos servicios ambientales son provistos, sino también buscar la evidencia que demuestre que realmente funcionan.

Para mayor información sobre pagos por servicios ambientales, por favor póngase en contacto con Sven Wunder en s.wunder@cgiar.org 


Lea el artículo de la revista Science (en inglés) Get the science right when paying for nature’s services

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