Opinan los expertos

No se puede ver la madera para los árboles? Vea otra vez a la Cuenca del Congo

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El bosque es más que solo sus árboles como productos de exportación. Foto cortesía de J.G. Collomb, World Resources Institute.

YOUNDE, Camerún (10 Mayo, 2011)_La frase “estás perdiendo el marco general”, que denota que estamos prestando demasiada atención a los detalles, puede ser aplicada a la Cuenca del Congo. Productos de exportación, como la madera, dominan superficialmente la mirada en los bosques de la Cuenca del Congo. Recientes estudios, sin embargo, discuten que el bosque tiene más potencial –siendo en este caso el segundo bosque tropical más grande del mundo – que solo limitarse a los árboles como productos de exportación. En modo creciente, recientes publicaciones destacan que existen economías masivas ocultas, principalmente para el consumo doméstico y regional, que son ignoradas.

Ya sea desde una lectura detallada de literatura académica o desde una perspectiva de políticas, la madera aparece como un tema recurrente. Las actuales políticas internacionales y bilaterales se concentran predominantemente en la madera exportada, un grupo de productos no maderables exportados, y más recientemente en el carbón.

Los acuerdos internacionales incluyen el Plan de Acción de la Unión Europea para la Aplicación de la Ley para Bosques (FLEGT, por sus siglas en inglés) y Acuerdos de Cooperación Voluntaria (VPA, por sus siglas en inglés), concentrándose en la exportación industrial de madera (legal). Los VPA han sido concluidos con Camerún, la República del Congo y Gabón, y está bajo negociación con la República Democrática del Congo, Gabón y la República Centro Africana.

La Convención para el Comercio Internacional de Especies en Peligro va dirigida a la exportación de especies como el marfil de elefantes, pieles de leopardo, y la corteza de árboles Prunus africana. La Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques (REDD+) se concentra en el comercio de apoyo para bajas emisiones de carbono. Sin embargo, el bosque produce mucho más que este manojo de productos para la exportación.

El reciente “Estados de los Bosques de la Cuenca del Congo 2010”, una exhaustiva evaluación bianual sobre el estado de los bosques, ecosistemas, biodiversidad, población y situación socioeconómica de la región, dedica una sección entera a buscar en lo más profundo de los bosques y descubrir la gran magnitud de comercio en cuatro productos ocultos: madera como combustible (leña), carne de animales silvestres, productos no maderables y madera con fines domésticos.

Tomemos el debate sobre la leña, un asunto importante en los 70 y 80, ahora se ha alegado muchos del radar político internacional. Contrariamente a una mirada común de riqueza y vastedad sin consolidar de los bosques de la cuenca del Congo, la leña es quizá uno de los asuntos más insidiosos, conduciendo a  su retroceso en la agenda de la política nacional y regional. Altas proporciones de la producción energética nacional (94% en DRC, 88% en CAR y 79% en Camerún) son derivados de la madera en la región. Usada principalmente para el uso doméstico en la cocina, pero también por su uso industrial, el alza de los costos del combustible y la decreciente disponibilidad en áreas urbanas tiene muchas implicaciones. No solo los más pobres son los más dependientes de energía basada en leña, esta tiene serios impactos a la salud, y el sector provee empleo, principalmente informal, a muchos.

Con la leña como un Segundo conductor de la deforestación, existen significativas implicaciones para REDD, pues el cambio climático en áreas frágiles, como las sabanas en la cuenca, así como para la conservación de la biodiversidad con áreas de protección que forman una fuente de madera. El capítulo sobre Estado del Bosque en NTFP indica que la mayoría de NTFP es usada a lo largo de la cuenca provee importantes contribuciones a la alimentación doméstica y necesidades médicas, así como un uso cultural y múltiples herramientas. El sector también provee empleo, por ejemplo en Camerún más personas trabajan en el comercio de  un puñado de productos que en el sector industrial de la madera.

La carne de animales silvestres es otro comercio lucrativo. Mientras las exportaciones a una diáspora hambrienta en Europa – resaltada recientemente por Chaber et al – puede haber sido previamente desestimada, el mercado doméstico en la cuenca parece más grande y aún se mantiene descontado. Muchas especies populares comercializadas no son incluidas en las estadísticas nacionales, tampoco en convenciones internacionales como CITES – resaltada por Ringuet y colegas en el 2010.

Como otros productos forestales ocultos, la carne de animales silvestres provee de una fuente vital para la nutrición, así como de empleo significativo e ingresos para aquellos involucrados en su comercio. Estos aspectos en conflicto, sin embargo, han formado una crisis contradictoria para círculos de conservación y desarrollo – indicado por Elizabeth Bennett y colegas, y Robert Nasi y co-autores.

Otro product forestal no notado, con particular resonancia internacional es el sector de la Madera doméstica. En una edición especial de ETFRN News, Rene Boot y Robert Nasi resaltan cuán poco se sabe del comercio local en países productores de madera tropical. Los estudios de caso en África muestran que la producción de madera local, a baja escala, in situ (por ejemplo el cortado de madera ocurre en el bosque mismo) es significativo en muchos países, como DRC, excediendo la producción industrial y exportación de madera. El sector en la Cuenca del Congo tiene profundos impactos en recursos forestales y viviendas locales.

Estos asuntos son también elocuentemente resaltados para el caso de Camerún en el reciente libro de Charlie Pye-Smith. El fresado de la motosierra provee la mayor proporción de mercado de madera local a precios módicos y ofrece oportunidades socioeconómicas para habitantes locales. Su contribución a la economía rural es largamente ignorada en las estadísticas oficiales y políticas. Para muchos aserradores, la actividades provee la más grande proporción de sus ingresos anuales y, en Camerun por ejemplo, emplea una cantidad de personas 3 veces mayor que en sector industrial y exportador.

Sin embargo, el sector está asociado con la corrupción e ilegalidad – con el 75% de la madera en Camerún proviniendo de mercados ilegales – y los sujetos y empresas del sector están largamente fuera del registro. Regulación y control son retos debido a la movilidad de estas operaciones y la naturaleza informal del sector. Boot y Nasi enfatizan la necesidad de apuntar al sector local e informal de la madera adecuadamente dentro de acuerdos internacionales, para permitirles una contribución más significativa, más sostenible en el manejo de los bosques y un desarrollo socioeconómico equitativo.

Las implicaciones de una Mirada más amplia a los productos del bosque tienen consecuencias grandes para los acuerdos internacionales. Instrumentos del comercio, como los VPA y esquemas de certificación forestal son crecientemente usados exitosamente para promover la legalidad y sostenibilidad de la producción forestal en los trópicos, pero, a menos que consideren no solo la madera doméstica si no también otros productos forestales, pierden de vista grandes volúmenes de madera y el completo modo en que los bosques son usados, así como la importancia crítica y directa de otros ingresos forestales para la vida local. Reconciliar equitativamente esos diversos objetivos no es sencillo. Pero entonces, ver a un gran, denso y húmedo bosque tampoco lo es.

El continente Africano tiene uno de los más bajos índices de producción de artículos científicos en círculos académicos, dicen Pouris and Pouris. Estas recientes publicaciones hacen una importante contribución a cambiar el panorama y proveer una alternativa para abordar los bosques en la cuenca del Congo.

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