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¿Mi negocio? Conservar el bosque

Dos productoras están innovando y dotando de valor agregado al recurso forestal no maderable más importante de la selva amazónica.
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Sofía Rubio. Foto cortesía de Barbara Fraser.
Sofía Rubio. Foto cortesía de Barbara Fraser.

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Latin America - Lima, Perú. El árbol de la castaña es parte de una delicada red de vida de la Amazonía. Desde las abejas de las orquídeas que participan de la polinización, hasta los agutíes que roen y entierran las semillas que dan a paso a nuevos árboles, el destino de otros cientos de animales y plantas depende del ecosistema donde se alzan los altos y longevos árboles de Bertholetta excelsa. Pero también dependen de sus frutos casi 20 mil personas de Madre de Dios, Perú, cuyos medios de subsistencia están ligados al comercio de la castaña.

“Las castañas no se cosechan, se recogen”, aclara Sofía Rubio, castañera y bióloga, destacando que este producto forestal no maderable del bosque amazónico solo requiere la intervención del hombre cuando el fruto está listo para recolectar.

Sofía conoce bien la dinámica de la actividad y los beneficios que ofrece para las personas y la conservación, pues desde muy joven asumió las riendas del castañal que fue entregado a su familia.

“En Madre de Dios tenemos castaña, ganadería, agricultura y minería, y de todos estos ¿cuál es compatible con el bosque? ¡La castaña! Entonces es una actividad que necesita ser revalorada”, explica.

ABRIENDO EL MERCADO LOCAL

Pero la actividad castañera en el Perú depende casi en su totalidad de la demanda extranjera. Se estima que el 90% de las castañas de Madre de Dios son destinadas a la exportación, habiendo registrado el país un valor de más USD 28 millones por exportación de castaña sin cáscara en el año 2013, según cifras proporcionadas por el Ministerio de Agricultura y Riego del Perú.

“Pero no podemos depender totalmente del mercado extranjero”, afirma Sofía y recuerda que hace 7 años el precio de la castaña bajó tanto que los recolectores de Madre de Dios preferían dejar el fruto en el bosque, al no percibir ganancias por su comercialización. Entonces Sofía emprendió una misión que luego dio paso a un negocio que revaloraría la castaña en el mercado local.

“Yo hablaba con los castañeros y me decían que la castaña estaba baja por la crisis europea o porque Estados Unidos no estaba comprando. Ellos decían que preferían ya no ir al castañal, y pensé que si se perdía la actividad, emprenderían otras que podrían deforestar el bosque”.

Sofía no estaba muy segura de lo que quería hacer pero sí que había que empezar por cambiarle la cara a la castaña que se vendía en los mercados locales para que pudiera competir con otras nueces como los pistachos o las almendras que gozaban de más popularidad.

Así nació Shiwi, en un comienzo como un negocio de castaña lista para consumir y granola embolsada; y hoy con una variedad de productos orgánicos cuya base es la castaña amazónica. Shiwi ofrece mantequillas, snacks, aceites, granola, entre otros.

Sofía ha conseguido consolidar a Shiwi como una marca natural y sostenible en el mercado local y promueve además visitas turísticas a su castañal en Madre de Dios, otra actividad que busca poner en valor al bosque en pie.

TRABAJO TODO EL AÑO

Sara Hurtado también mantiene una concesión de castaña en Madre de Dios y ha sido una de las primeras mujeres en liderar un grupo de castañeros. Durante mucho tiempo fue la única mujer entre 7 dirigentes y tuvo que hacerse de un lugar en una actividad generalmente dominada por hombres.

Sara también sabía que para mantener la actividad era necesario que fuese rentable y la castaña tiene una desventaja: se colecta y procesa sólo durante 3 meses al año.

¿Cómo puede entonces un castañero subsistir el resto del tiempo? Por lo general, es imprescindible dedicarse a otras actividades.

Pero Sara estaba convencida que la castaña tenía más para ofrecer y así decidió entrenarse para dotar a la castaña de valor agregado. Aprendió  pastelería y experimentó reemplazando insumos convencionales con castaña.

Su emprendimiento dio resultado y ahora Sara y su familia trabajan en Productos Sarita, un negocio que emplea a otras 10 personas en Madre de Dios y que ofrece una variedad de dulces elaborados con castaña y artesanías elaboradas con los “cocos” de donde se extrae el fruto.

Productora Sara Hurtado. Foto cortesía de Carlos Contreras.

Productora Sara Hurtado. Foto cortesía de Carlos Contreras.

“Si me he dedicado a esto es para hacer ver a mis compañeros del sector que sí se pueden hacer otras cosas para salir adelante”, dice.

Sara explica que empezó tocando puertas para que más personas conozcan y valoren los productos de castaña. Hoy en día recibe pedidos a nivel nacional y expone en ferias de productos naturales.

“El Perú debe aprender a comer lo que tiene. La castaña no es solamente un producto natural, es un producto muy valioso, contiene selenio, proteínas y muchos minerales que nos hacen bien y complementan la dieta”.

“Ahora que le he dado valor agregado a la castaña me da trabajo todo el año, no solamente los tres meses de la zafra”, dice.

EL VALOR DE LA CASTAÑA

“La castaña es especial porque es el único fruto seco que se comercializa a nivel internacional que proviene del bosque natural”, explica Manuel Guariguata, científico de CIFOR quien ha desarrollado investigaciones sobre las posibilidades de aprovechamiento de uso múltiple de castaña y madera en la región de Madre de Dios y sobre los procedimientos regulatorios de recolección en las concesiones, trabajando con castañeros y brindando recomendaciones en un momento en que las normas complementarias de aprovechamiento del recurso están siendo modificadas en la ley forestal nacional.

“La importancia de la castaña para el Perú es innegable: es uno de los productos forestales más importantes, con grandes volúmenes de exportación para el país. Es además un producto clave para la conservación, pues se sabe que las tasas de deforestación son bajas dentro y alrededor de la concesiones castañeras”, explica Guariguata y agrega que a diferencia de Brasil, Perú no cuenta con estrategias de promoción para el mercado interno.

Otro especialista, Pablo Peña de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, también autor de investigaciones sobre el recurso, considera que se requiere mayor intervención pública para promocionar el recurso.

“La castaña tendría que ser uno de los alimentos más promovidos por el Estado por todas las externalidades positivas que genera su producción.  ¿Por qué no pensar en campañas para promover el consumo de este producto, o políticas de compras estatales de castaña para alimentación en programas sociales?”.

Para más información sobre el estudio de castaña en Madre de Dios, póngase en contacto con Manuel Guariguata en m.guariguata@cgiar.org

El estudio sobre castañas en Madre de Dios de CIFOR fue financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). La investigación de CIFOR sobre bosques, cambio climático y sostenibilidad forma parte del Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.

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Tópicos :   Bosques y medios de vida Género y Bosques