Opinan los expertos

El género es también una cuestión de hombres

Cuando se habla de género, a menudo se refiere a mujeres. Pero el género tiene que ver tanto con hombres como con mujeres. Entonces, ¿Por qué se utiliza mal este término?
Compartir
0
Habitantes de una aldea en Burkina Faso. Foto: CIFOR.
Habitantes de una aldea en Burkina Faso. Foto: CIFOR.

Más leídos

A partir de la evidencia encontrada en la literatura y de sus propias experiencias en la implementación y el estudio de las cadenas de valor, un grupo de 30 asistentes al XIV Congreso Forestal Mundial (CFM 2015) celebrado en Durban (Sudáfrica) se puso de acuerdo sobre los factores clave que determinan la participación de hombres y/o mujeres en las cadenas de valor forestales y agroforestales y los beneficios que derivan de ellas.

Piense, por ejemplo, en la leña recolectada en los bosques y vendida en los mercados. O en las nueces de karité, recogidas y procesadas para convertirlas en aceite que es vendido en los mercados locales de África Occidental y llega a millones de personas en todo el mundo como ingrediente en chocolates y cosméticos.

Un creciente cuerpo de investigación destaca cómo el género afecta la manera en que las personas acceden, gestionan y usan productos forestales y agroforestales y, por ende, a sus cadenas de valor, y quiénes se benefician de ello. Como respuesta, los organismos donantes, los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales han emprendido intervenciones sobre las dinámicas de género en cadenas de valor como las del cacao, el karité y la leña. Estas se han orientado a aumentar la inclusión de las mujeres en las cadenas de valor, o potenciar los beneficios que ellas obtienen de su participación en las mismas.

Las intervenciones también han examinado los roles de los hombres y las mujeres en la seguridad alimentaria y nutricional de las cadenas de valor forestales y agroforestales, y los impactos del cambio climático utilizando un enfoque de “género”, usualmente desde una perspectiva femenina. Además, la comunidad científica ha estado pendiente de la investigación-acción participativa y en ocasiones se ha involucrado de manera activa en ella.

Sin embargo, recién están empezando a aparecer análisis de impacto sólidos e independientes que demuestran —de manera cualitativa o cuantitativa— los cambios o mejoras en la posición de grupos específicos de mujeres y hombres. Estos análisis encuentran que, a menudo, las mujeres son presentadas como un grupo homogéneo, influenciado positivamente por estrategias específicas de modernización, intervención, creación de capacidades y empoderamiento. Pero en realidad los efectos varían mucho dependiendo de otros factores como la edad, el estatus social y la educación, el origen étnico y la ubicación (rural o urbana).

Tanto la revisión de la literatura como nuestro grupo en el Congreso Forestal Mundial confirman que cuando se habla de género, a menudo se está hablando de “mujeres”. Pero, de hecho, el género tiene que ver tanto con hombres como con mujeres, y se trata de entender las normas y las instituciones que orientan las acciones e interacciones de ambos y las desigualdades que estas producen.

Entonces, ¿Por qué se utiliza tan mal el término “género”?

Una de las razones es la persistencia de una brecha entre los derechos de los hombres y los de las mujeres en el acceso a los recursos forestales y a los mercados. Para cerrar esta brecha, las intervenciones a menudo se han focalizado en las mujeres. El inconveniente de ello es que las cadenas no están desarrolladas de manera equitativa, por lo que a menudo estas intervenciones tienen efectos indirectos —en ocasiones negativos— tanto sobre hombres como sobre mujeres.

El grupo elaboró una lista de cinco factores clave que permiten la participación exitosa, tanto de hombres como mujeres, en las cadenas de valor forestales y agroforestales.

  1. La cultura y la historia locales

Como señala REFACOF, la cultura y la historia locales pueden determinar fuertemente quién hace qué y cómo en una cadena. Por ello, en ocasiones, algunos productos son vistos como “productos de hombres” o “productos de mujeres”, tales como las hojas de eru en Camerún y el karité en Burkina Faso y Ghana. A fin de cambiar las cosas, es necesario trabajar con las mujeres y los hombres de la cadena para cuestionar dichas normas y analizar cómo se las puede modificar para que beneficien tanto a hombres como a mujeres.

  1. El conocimiento y el poder (o la falta de ellos)

A través del empoderamiento y e suministro de información, es posible lograr una participación máSe puede lograr ificartanto con que los organismos incorporen sus insumos, que van a dar el sustento tnes, en la ruta estrattrats amplia de los grupos marginados en actividades más rentables y visibles de una cadena, y evitar así la captura de productos de alto valor por uno de los sexos, como se ha observado en el caso de la cadena del karité en África Occidental. Un ejemplo de ello es el trabajo realizado por la FAO sobre temas de cultivo y comercialización.

  1. El acceso y control sobre los recursos

La tenencia de la tierra y de los árboles es clave para la participación en las cadenas de valor forestales y agroforestales, pues dan a las personas acceso y control sobre los recursos; véanse, por ejemplo, los estudios recientes de Uganda y Nicaragua. La propiedad formal ha demostrado ser un factor crucial, en especial para las mujeres, debido a su uso como garantía para préstamos. Algunos cambios complementarios en las políticas también han ayudado al reconocimiento formal de las pymes, lo que a su vez puede ayudar a aumentar el poder de negociación y los beneficios de las mujeres, un tema promovido por XX Tanzania. Sin embargo, cuando las leyes del derecho común son ambiguas o no se hacen respetar, es posible que las instituciones tradicionales funcionen mejor.

  1. La acción y organización colectiva, el desarrollo de capacidades, la creación de liderazgo y la sensibilización

En el Medio Oriente y África del Norte, GIZ ha estado trabajando en la sensibilización de los silvicultores sobre cuestiones de género. A menudo, los silvicultores no eran conscientes del trabajo que realizan las mujeres en las cadenas de valor forestales y agroforestales, y desconocían que a menudo ellas también deseaban poder acceder a los mercados. Al promover la toma de conciencia sobre las contribuciones de las mujeres, GIZ fue capaz de abordar problemas derivados de la forma en que las sociedades consideran a las mujeres y su trabajo. 

  1. El acceso al crédito

Para las empresas que comercian productos forestales puede ser difícil acceder al crédito, una cuestión que ha sido planteada firmemente por SWAGEN – Support for Women in Agriculture and Environment (Apoyo a la Mujer en la Agricultura y el Medio Ambiente) en Uganda. Experiencias en África Central y África Oriental indican que los esquemas de crédito, junto con un análisis del mercado y apoyo en el diseño e implementación de planes de negocios, ayudan tanto a las mujeres como a los hombres productores en el desarrollo de sus empresas.

Si tenemos presentes estos factores clave, e incorporamos el “género”, podríamos empezar a ver intervenciones en las cadenas de valor forestales y agroforestales que conduzcan a la igualdad, tanto para hombres como para mujeres.

Para obtener más información acerca del trabajo de CIFOR sobre género y cadenas de valor, póngase en contacto con Verina Ingram (v.ingram@cgiar.org) o Markus Ihalainen (m.ihalainen@cgiar.org).

El trabajo de CIFOR sobre género y cadenas de valor forma parte del Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.

(Visited 236 times, 1 visits today)
Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.
Tópicos :   Bosques y medios de vida Género y Bosques Destacados 2015