Columna del Director General

Hablando de las evaluaciones forestales mundiales ¿podemos confiar en los datos a nivel nacional?

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Deforestación en Mato Grosso, Brasil. Analizar datos a nivel de país brinda un mejor enfoque para las evaluaciones mundiales. Imagen por ASTER vía Wikimedia Commons.
Deforestación en Mato Grosso, Brasil. Analizar datos a nivel de país brinda un mejor enfoque para las evaluaciones mundiales. Imagen por ASTER vía Wikimedia Commons.

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Todos nos sentimos alentados por los actuales compromisos políticos que tienen como objetivo poner fin a la deforestación o detener la pérdida de los bosques naturales en la próxima década. Estos compromisos se han alcanzado como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (meta 15, objetivo 2), la Declaración de Nueva York sobre los Bosques y las decisiones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Pero ¿en comparación con qué referente debemos monitorear los avances hacia las metas expresadas en estos compromisos? Y más aún, ¿contamos con los procedimientos disponibles para producir resultados precisos?

En un artículo anterior comparé los intentos por evaluar los cambios en los bosques del mundo con la historia de los ciegos y el elefante. Las diferencias en métodos, definiciones, grados de avance y verificaciones de campo llevaron inevitablemente a resultados que no podían ser comparados entre el informe del Global Forest Watch (GFW) y la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales de la FAO (FRA, por sus siglas en inglés).

Estos resultados son ampliamente difundidos y utilizados como referencia en muchos análisis políticos y económicos. De hecho, existen pocas fuentes alternativas de información sobre los cambios en los bosques a nivel mundial.

Sin embargo, dado lo contradictorio de la información, los riesgos de obtener percepciones erróneas y conclusiones incorrectas son evidentes. Para determinar qué tan profunda es esta confusión, debemos examinar con más detalle estos informes de evaluación financiados con fondos públicos.

“Está claro que las discrepancias se deben a muy diversas situaciones que ocurren sobre el terreno”

Aquí, examino los datos a nivel de país presentados por el FRA 2015 y el GFW. En el caso del FRA 2015, he usado la variación promedio anual de la superficie forestal para el periodo 2010-2015, y para el GFW la “pérdida de la cobertura forestal” promedio para el periodo 2010-2014, reportada usando un umbral asignado de 30% de cobertura forestal en el algoritmo.

Los totales mundiales son de -3,3 millones de hectáreas por año (Mha/año) para FRA 2015 y -19,8 Mha/año para GFW, indicando que el promedio de cinco años para GFW es mayor que la cifra de -18 Mha reportada para 2014.

Para que los datos sean más fáciles de asimilar, he extraído los 29 países que tenían más de 20 millones de hectáreas de bosques en 2005, según el FRA 2005. En conjunto, estos países representan aproximadamente el 85% de los bosques del mundo. Su variación total de superficie forestal en el periodo, de acuerdo con el FRA, es de -2,2 Mha/año, y la “pérdida de la cobertura forestal” según el GFW es de 16,4 Mha/año. Puede consultar la tabla de datos aquí.

En una revisión país por país, queda claro que las discrepancias se deben a situaciones muy diversas que ocurren sobre el terreno. Decidí dividir de manera subjetiva a los 29 países en cinco categorías, en un intento por destacar por qué estas diferencias son tan importantes.

Categoría 1. Contradicción total – países donde el FRA muestra una superficie forestal estable o en aumento, el  GFW reporta importantes pérdidas de cobertura forestal. Esta categoría incluye a Australia, Canadá, China, Finlandia, Gabón, India, Malasia, Rusia, Suecia y los Estados Unidos, países que representan cerca de la mitad de los bosques del mundo.

  • FRA 2015: aumento total de 2,4 Mha/año
  • GFW: pérdida total de 9,6 Mha/año

Explicación probable: estos países muestran grandes pérdidas de cubertura forestal, principalmente debido a la extracción de madera. Sin embargo, el área forestal normalmente no se ve afectada por este tipo de extracción dado que el tipo de uso de la tierra sigue siendo “bosque” y a los árboles se les permite regenerarse de manera natural o son replantados activamente. Además, algunos de estos países reporta un aumento previsto de la superficie forestal —algo que GFW no recoge—. La mayoría de estos países cuentan con sofisticados sistemas de inventarios forestales nacionales, y habrían reportado cifras precisas al FRA 2015.

Categoría 2. Correspondencia razonable – países donde se ha producido una variación negativa de la superficie forestal y donde las cifras de variación de superficie del FRA y GFW son de la misma magnitud. Esta categoría incluye a Angola, Argentina, Bolivia y Perú, países que representan el 6% de los bosques del mundo.

  • FRA 2015: pérdida total de 0,9 Mha/año
  • GFW: pérdida total de 1,0 Mha/año

Explicación probable: en estos países, en general, la pérdida de la cobertura forestal parece estar vinculada a eventos de deforestación. Ninguno de estos países parece presentar importantes expansiones de tierras forestales, aunque los bosques establecidos en tierras no gubernamentales podrían no haber sido recogidos por el FRA.

Categoría 3. Variaciones negativas de superficie (porcentaje más elevado reportado por GFW) – países en los que la tendencia de la superficie forestal es claramente negativa, y donde la comparación de árboles frente a pérdidas que hace GFW parece exagerar la variación. Esta categoría incluye a Brasil, Colombia, República Democrática del Congo, Indonesia y México, países que representan alrededor del 20% de los bosques del mundo.

  • FRA 2015: pérdida total de 2,1 Mha/año
  • GFW: pérdida total de 5,0 Mha/año

Explicación posible: puesto que varios de estos países cuentan con sistemas de monitoreo forestal nacional avanzados, es poco probable que sus variaciones en la superficie forestal estén significativamente erradas. Así, parece ser que GFW reporta pérdidas de cobertura forestal considerables que no están relacionadas con eventos de deforestación. Algunas de estas pérdidas están probablemente vinculadas a ciclos de manejo forestal (en lo que respecta a la categoría 1), y otros podrían deberse a cambios ocurridos fuera del bosque; por ejemplo, plantaciones de palma aceitera u otros cultivos agrícolas.

Categoría 4. Variaciones negativas de superficie (porcentaje más elevado reportado por la FAO) – países en los que la tendencia de la superficie forestal es claramente negativa, y donde la variación de superficie forestal de la FAO es mayor que las pérdidas de cobertura forestal reportadas por el GFW. Esta categoría incluye a Camerún, Myanmar, Sudán, Tanzania, Venezuela y Zambia, países que representan aproximadamente el 6% de los bosques del mundo.

  • FRA 2015: pérdida total de 1,6 Mha/año
  • GFW: pérdida total de 0,6 Mha/año

Esta categoría es interesante, ya que es la única en la que las pérdidas de GFW son menores que las de la FAO. Dado que es difícil imaginar eventos de deforestación sin pérdida de cobertura forestal (aunque teóricamente es posible), es probable que las pérdidas de la FAO sean exageradas. Estos países por lo general tienen sistemas nacionales de monitoreo débiles, por lo que los errores en los datos reportados pueden ser aun mayores. Los países africanos indicados parecen tener antecedentes de exagerar las variaciones de superficie forestal para la región en su conjunto, como ya se ha visto en el FRA 2000 (p. 316, fig. 46-11).

Categoría 5. Variaciones relativamente pequeñas reportadas tanto por el FRA como por GFW – países en los que las variaciones de superficie parecen ser relativamente pequeñas. Estos incluyen a la República Centroafricana, Japón, Papúa Nueva Guinea y la República del Congo, países que representan el 3% de los bosques del mundo.

  • FRA 2015: pérdida total de 0,04 Mha/año
  • GFW: pérdida total de 0,2 Mha/año.

CONCLUSIÓN

La correspondencia entre las dos fuentes de datos es muy baja, lo que demuestra que las cifras son registradas utilizando diferentes métodos y supuestos. La figura 1 muestra la correspondencia relativa a la superficie total de bosques.

Para la categoría 1 (roja) existe una clara contradicción; para las categorías 3 y 4 (amarillo) los resultados muestran tendencias en la misma dirección, pero difieren en un orden de magnitud; y para las categorías 2 y 5 (verde) la correspondencia es fuerte.

 

Figura 1. Correspondencia del área forestal ponderada entre variación en la superficie forestal del FRA 2015 y pérdida de la cobertura forestal del GFW a nivel de país para las categorías 1-5 indicadas. Rojo = tendencias contradictorias. Amarillo = misma dirección de cambio, pero grandes diferencias de magnitud. Verde = correspondencia entre los datos.

Figura 1. Correspondencia del área forestal ponderada entre variación en la superficie forestal del FRA 2015 y pérdida de la cobertura forestal del GFW a nivel de país para las categorías 1-5 indicadas. Rojo = tendencias contradictorias. Amarillo = misma dirección de cambio, pero grandes diferencias de magnitud. Verde = correspondencia entre los datos.

 

Para las categorías 1, 2, 3 y 5, no existen razones para suponer que la estimación de la variación de la superficie forestal de la FAO esté lejos de la realidad. Para la categoría 4, existen razones para creer que la FAO ha sobreestimado la reducción de la superficie forestal en alrededor de 1 Mha/año. Si esto es correcto, significaría que la variación mundial neta de la superficie forestal es aún menor que la cifra de -3,3 Mha/año reportada por la FAO —posiblemente en el rango de -2 a 2,5 Mha/año—. Esta cifra podría ser aún menor si los datos toman en cuenta los bosques de pequeña escala que se están expandiendo sobre antiguas tierras de cultivo. Parece ser que ni FRA ni GFW están diseñadas para detectar tales aumentos, a pesar de su importancia obvia.

“Independientemente de cuán precisas puedan ser o no ser estas evaluaciones, esta omisión significa que no son directamente adecuadas para monitorear los avances hacia los recientes compromisos políticos para reducir o acabar con la deforestación”.

Y, por último, ni GFW ni FRA proporcionan datos sobre la deforestación, sino sobre variables diferentes aunque relacionadas. Independientemente de cuán precisas puedan ser o no estas evaluaciones, esta omisión significa que no son directamente adecuadas para monitorear los avances hacia los recientes compromisos políticos para reducir o acabar con la deforestación

Claramente, hay espacio para mejorar y consolidar las estadísticas internacionales sobre variaciones en la superficie forestal, incluyendo las siguientes medidas:

  • Las instituciones que informan sobre los bosques a nivel internacional deberían ser más abiertas sobre las discrepancias e incertidumbres en sus resultados.
  • Al combinar formas más colaborativas, la participación de instituciones nacionales y expertos, con tecnologías de teledetección aplicadas internacionalmente, se podrían reducir las incertidumbres y lograr mayor claridad.
  • Los compromisos de los Estados, el sector privado y la sociedad civil, como en la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, deberían estar acompañados de los compromisos correspondientes para un monitoreo preciso de los avances.
  • Se debería incrementar la inversión para que las instituciones nacionales puedan implementar un monitoreo forestal y del paisaje en el largo plazo. Esto, por supuesto, no debería limitarse a las tendencias de la superficie forestal, sino incluir todos los tipos de contribuciones, desde los bosques y los paisajes hasta el desarrollo.
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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.