“Vendiendo oxígeno a los gringos”: Cambio de actitudes sobre REDD+

SAO PAULO, Brasil _ En Brasil está creciendo el apoyo público a un esquema global de cambio climático que podría pagar al país por no convertir el Amazonas en tierras de cultivo, dijeron expertos, después de años de burlas de los críticos nacionalistas que describieron el plan como “venta de oxígeno para los gringos”.
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SAO PAULO, Brasil _ En Brasil está creciendo el apoyo público a un esquema global de cambio climático que podría pagar al país por no convertir el Amazonas en tierras de cultivo, dijeron expertos, después de años de burlas de los críticos nacionalistas que describieron el plan como “venta de oxígeno para los gringos”.

“Hay un apoyo creciente y grande para el concepto de REDD, que no existía hasta hace poco. Ahora lo veo tanto en las agencias gubernamentales como en la sociedad civil”, señaló Virgilio Viana, director general de la Fundación Amazonas Sostenible de Brasil (FAS), la cual coordina un proyecto en el Amazonas que paga a los habitantes locales por no deforestar los bosques.

REDD+ son las siglas de reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques. El mecanismo global podría hacer que los países ricos paguen miles de millones de dólares a los países pobres a fin de proteger sus bosques. Los defensores dicen que ofrece una de las maneras más económicas para reducir el ritmo del cambio climático.

“El tema de la soberanía es muy importante para Brasil. Creo que hay una necesidad de cambio y este cambio está teniendo lugar en cuanto a la forma de ver la soberanía y la Amazonía “, explicó Viana.

Además agregó que hay un mayor entendimiento de que la Amazonía no es sólo importante a nivel internacional debido a su papel para almacenar carbono, sino también internamente en Brasil”, especialmente para los ciclos del agua, donde la lluvia recibida en otras partes de Brasil puede estar relacionada significativamente con los cambios de uso de suelo en el Amazonas. Esto es importante para la producción agrícola, que es un componente esencial en la economía brasileña. También es vital para la producción de energía porque nuestra red eléctrica está en su mayoría basada en energía hidráulica. Y en cuanto a consumo directo de agua, el 70 por ciento del agua utilizada en las zonas urbanas se obtiene de los ríos.”

Señaló que fue un mensaje proporcionado por un grupo de trabajo bajo la dirección del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva – y ahora ha resonado en niveles más abajo.

“Sobre la base de estas conclusiones, el grupo de trabajo envió un mensaje muy fuerte a través de todos los niveles de gobierno diciendo que debemos pensar en esto como parte de la agenda de Brasil, en los intereses brasileños, que coinciden con los intereses del resto del mundo”, dijo Viana. “Por lo tanto, si hay un mecanismo como REDD que promueve la conservación de los bosques, este no es uno que evite que Brasil se desarrolle, lo que era la visión antigua. Veo un cambio muy importante de los paradigmas en Brasil. Por supuesto, aun no ha terminado. Se trata de un proceso. Pero veo que se está convirtiendo en un pensamiento generalizado”.

Sven Wunder, científico del Centro para la Investigación Forestal Internacional, con base en Brasil, dijo que este cambio se refleja en muchos otros países de América del Sur.

“Los países están empezando a ver REDD como una oportunidad para el financiamiento de la conservación de los bosques, así como para llegar a los habitantes más pobres en regiones marginadas, que de otra manera tendrían pocas posibilidades de recibir fondos del gobierno. Ambos motivos son los que impulsan a los gobiernos”, añadió.

Tal vez la crítica más fuerte sobre REDD+ en América del Sur ha sido la del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien dice que el esquema llevará a la “mercantilización” de los bosques. Su gobierno fue el único en el mundo en oponerse a un acuerdo internacional sobre cambio climático en la última ronda de conversaciones de la ONU, efectuada en México en diciembre de 2010.

En una carta a los líderes indígenas de Bolivia en septiembre de 2010, el escribió, “A través de este mecanismo (REDD+), los países desarrollados habrán trasladado su obligación de reducir sus emisiones a los países en desarrollo, y el sur una vez más volverá a financiar al norte”. Continuó diciendo que las empresas en los países ricos “habrían ahorrado mucho dinero mediante la compra de “certificados” de carbono de los bosques del Sur. Sin embargo, no sólo no han cumplido con sus compromisos de reducir sus emisiones, sino que habrán comenzado la mercantilización de la naturaleza, con los bosques.”

“La naturaleza, los bosques y las comunidades indígenas no están en venta” decía la carta. “Para nosotros el bosque y la selva tropical no son objetos, no son cosas que puedes comprar y privatizar. No aceptamos que los bosques nativos y la selva se reduzcan a una simple cantidad medible de carbono.”

A pesar de la fuerte retórica, Bolivia sigue adelante con REDD+. En abril del año pasado, el Consejo del Programa ONU-REDD aprobó 4.7 millones de dólares para ayudar a Bolivia a prepararse para REDD+. En ese momento, el líder del equipo de REDD+ en Bolivia, Edgar Arias, dijo que “la aprobación del financiamiento para la implementación del Programa ONU-REDD en Bolivia representa una contribución significativa al proceso de preparación del país para la implementación de un futuro mecanismo REDD+”, de acuerdo con el sitio web UN-REDD. Aproximadamente 50 por ciento del territorio boliviano está cubierto por bosques.

httpv://www.youtube.com/watch?v=zrzRXZl1ZNA

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