Análisis

Cazadores, recolectores y roles de género

En las comunidades indígenas de la Amazonia peruana, los hombres y las mujeres se diferencian en la forma en que utilizan los bosques y participan en proyectos.
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Hombres y las mujeres a menudo participan de diferente forma en las decisiones sobre el bosque. Foto Juan Carlos Huayllapuma, CIFOR.
Hombres y las mujeres a menudo participan de diferente forma en las decisiones sobre el bosque. Foto Juan Carlos Huayllapuma, CIFOR.

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Amazon - En el interior del centro comunitario de la aldea de Roya, en lo profundo de la Amazonia peruana, la científica Dawn Rodríguez-Ward cuelga gráficos y diagramas mientras se prepara para presentar los resultados de un reciente estudio que se encuentra en curso en la zona.

Los habitantes del pueblo, miembros de la tribu indígena shipibo-conibo, llegan a cuentagotas entre el calor amazónico, y se amontonan en las bancas de madera dispuestas en filas. Los hombres ocupan mayormente las primeras filas, mientras las mujeres se sientan más atrás.

Una vez terminada su presentación, Rodríguez-Ward invita al público asistente a hacer comentarios. Muchos más hombres que mujeres se levantan para hacer preguntas y dar su opinión.

Esta no es una situación inusual, señala Rodríguez-Ward, quien trabaja para el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).

En comunidades como esta, señala, los hombres y las mujeres a menudo participan de diferente forma en las reuniones de la aldea y en los proyectos de desarrollo, tal como lo hacen en sus tareas cotidianas.

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Como parte de un estudio comparativo global realizado por CIFOR y sus socios en 23 localidades y seis países, Rodríguez-Ward dirigió un equipo para recopilar datos sobre el uso del bosque y los medios de vida, antes y después de la implementación de un proyecto REDD+. El análisis está en curso, y se espera contar con los resultados completos en los próximos meses.

Una de las cosas que notaron fue que aunque tanto hombres como mujeres dependen de los recursos que obtienen de los bosques, ríos y lagos que rodean a las comunidades, ambos los utilizan de manera distinta.

“Los hombres por lo general son cazadores y pescadores, y están más involucrados en el manejo forestal en las comunidades”, dice Rodríguez-Ward.

“Las mujeres suelen recoger ramas caídas para usarlas como leña, y recolectar plantas medicinales y semillas, cortezas y otros materiales para hacer ropa y artesanías”.

Rodríguez-Ward comenta que cuando es el momento de tomar decisiones comunitarias, las mujeres a menudo participan en diferente grado, o de diferente manera.

Entre las intervenciones para cambiar algunas de estas dinámicas se encuentra el trabajo realizado por la Asociación para la Investigación y el Desarrollo Integral (AIDER), una organización peruana sin fines de lucro que en la última década ha dirigido varios proyectos de desarrollo comunitario, de artesanías, educativos y de manejo forestal en esta zona del valle del río Ucayali.

AIDER alienta a las mujeres a participar de manera igualitaria con los hombres en las actividades y decisiones de la comunidad, dice Pío Santiago, quien tiene a su cargo la coordinación del trabajo de la organización en Ucayali.

“Como resultado de esos esfuerzos, existe mayor participación, no solo de parte de las mujeres, sino también de los adultos mayores y los jóvenes”, dice Santiago.

Añade que con el paso del tiempo más mujeres han ganado elecciones para ocupar puestos de liderazgo en sus comunidades o para asumir responsabilidades en las organizaciones indígenas regionales y nacionales.

UN DELICADO EQUILIBRIO

El tema de la participación plantea desafíos tanto para los responsables de proyectos de desarrollo como para los investigadores, señala Anne Larson, científica principal de CIFOR.

“Si alguien comienza un proyecto y no logra comprender las diferencias subyacentes en la forma en que la gente utiliza los bosques, pueden terminar causando un daño no intencional o alterando las relaciones de poder en la comunidad”, dice Larson.

“Si alguien no entiende las reglas, puede terminar tomando tierras controladas por las mujeres y entregándolas a los hombres”.

Las mujeres y los hombres no siempre se dan cuenta de que utilizan los bosques de manera distinta, dice Larson, pero las decisiones de gestión deben considerar todos estos usos.

“No es algo en lo que necesariamente piensen”, afirma Larson. “Y no basta solo con asumir que las personas tendrán la capacidad de explicar las complejidades de cómo esto afecta las relaciones de poder”.

La participación de las mujeres en la toma de decisiones comunitarias es igualmente compleja, según Larson. Aun cuando las mujeres hablen menos o parezcan tener menos protagonismo,  “sería una posición demasiado simplista afirmar que las mujeres no participan, que nunca son escuchadas y que no consiguen lo que quieren. No debemos asumir nunca que la participación de las mujeres es nula”.

Las mujeres a menudo sienten que tienen el poder de influir en las decisiones de la comunidad. En algunos casos, dicen que esto ocurre a través de la influencia que tienen sobre sus esposos.

Las directrices para proyectos de REDD+ incluyen salvaguardas para garantizar la participación de las mujeres, pero por lo general ello se limita a su participación en las reuniones, según explica Larson. No toman en cuenta la participación de las mujeres en el uso de los recursos o en la distribución de los beneficios del proyecto.

Cambiar los niveles de participación de las mujeres en la esfera pública, en las reuniones comunitarias, por ejemplo, puede traer repercusiones a sus vidas privadas, incluida violencia doméstica, dice Larson.

“Si realmente se quiere tener un impacto, es necesario comprometerse profundamente con la comunidad, durante un largo periodo de tiempo, y de una manera culturalmente sensible que tenga sentido para esa comunidad”, advierte.

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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.
Tópicos :   REDD+ Género y Bosques