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La COP21 podría revitalizar REDD+… o tal vez no

Un acuerdo sólido en París podría dar impulso a la idea original para la reducción de emisiones derivadas de la deforestación y degradación de los bosques.
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La COP21 será crucial para la visión original de REDD+. Imagen: StockMonkeys.com
La COP21 será crucial para la visión original de REDD+. Imagen: StockMonkeys.com

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Lo que los proponentes de las iniciativas de REDD+ han estado esperando es un financiamiento que sea suficiente, estable y duradero"

William Sunderlin

La visión original de la iniciativa mundial para la Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y Degradación de los bosques (REDD+) fue ambiciosa y simple: crear tanto una oferta como una demanda de créditos de carbono forestal en una escala significativa.

Hoy, casi una década después de que los gobiernos nacionales reconocieran públicamente lo promisorio de REDD+, ¿cómo le está yendo?

“Evidentemente, existe cierta fragilidad respecto al funcionamiento de REDD+ a la fecha”, dice William Sunderlin, científico principal del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) y autor principal de un nuevo estudio que examina la situación de las iniciativas REDD+ a nivel mundial.

El estudio analiza 23 iniciativas subnacionales de REDD+ (o proyectos y programas), en seis países. En conjunto, estos sitios constituyen aproximadamente la mitad de la superficie mundial incluida en las iniciativas de REDD+, y es en ellos, según Sunderlin, “donde la teoría se pone a prueba y se da validez al concepto”.

Los resultados no son del todo alentadores para la visión original de REDD+.

“Las cosas se han desarrollado de forma desigual”, dice Sunderlin. “De las 23 iniciativas estudiadas, solo cuatro han llegado a vender créditos de carbono forestal, seis han cesado o suspendido sus operaciones, y otras tres han replanteado las cosas y se han distanciado de REDD+”.

“Nuestro estudio plantea algunas dudas acerca de si REDD+ puede continuar de la manera en que se le concibió originalmente sin un acuerdo internacional en París”.

 

¿QUÉ TIENE QUE VER PARÍS CON ESTO?

A finales de noviembre, los negociadores sobre el clima se reunirán en París para la Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Aunque se trata de un evento anual, no todas las COP son iguales.

La COP15 de 2009 en Copenhague no consiguió generar un acuerdo internacional vinculante sobre mitigación del cambio climático, y debido a ello, los intentos coordinados de reducción de emisiones —como REDD+— quedaron abandonados a su suerte.

En consecuencia, muchos de los avances de REDD+ se produjeron a nivel subnacional. Decenas de iniciativas siguieron adelante con la financiación inicial, y muchas evolucionaron hasta convertirse en enfoques jurisdiccionales más amplios para el desarrollo de bajas emisiones.

Pero uno de los pilares de la visión base de REDD+ —los flujos financieros de gran escala— no ha surgido hasta la fecha.

Esta ausencia se ha sentido con fuerza entre los proponentes de iniciativas REDD+ encuestados en el estudio, para quienes la viabilidad económica es uno de los dos retos más importantes.

Muchos otros, incluyendo el Grupo de Trabajo de Gobernadores sobre Clima y Bosques (que se centra en temas jurisdiccionales de REDD+), coinciden en que los flujos financieros son fundamentales.

Y aquí es donde la COP21 puede  desempeñar un papel crucial.

“Lo que los proponentes de las iniciativas de REDD+ han estado esperando es un financiamiento que sea suficiente, estable y duradero, que provea incentivos a las personas a nivel local para que cumplan con su promesa de proteger los bosques”, dice Sunderlin.

“La mejor forma de estimular la aparición de estos fondos es que exista un mensaje global de que, colectivamente, los países de todo el mundo están tomando en serio la mitigación del cambio climático”.

Tal declaración podría estimular las políticas y medidas a nivel nacional que se necesitan para complementar las iniciativas subnacionales de REDD+, señala.

“También podría servir como un estímulo para la generación de fondos de financiamiento, no solo a través de un mercado para los créditos forestales sino también a través de fondos nacionales —e incluso subnacionales— de diversa índole”.

En otras palabras, un mensaje de apoyo firme en París podría colocar a REDD+ en la esfera más elevada que originalmente tenía prevista, con flujos financieros de gran escala que estimulen y apoyen la conservación de los bosques en todo el mundo.

 

MUCHOS OBSTÁCULOS QUE SUPERAR

Pero aun si se logra un acuerdo en París, algunos obstáculos indudablemente se mantendrían.

Consideremos el caso de la tenencia, el otro desafío importante identificado por los proponentes de las iniciativas REDD+ en el estudio.

“Uno de los argumentos que presentamos es que la tenencia y el control de las tierras y los recursos forestales son de suma importancia”, dice Sunderlin. “Es el principal reto que los proponentes deben enfrentar para tratar de establecer REDD+ en la práctica”.

Resolver los problemas de tenencia y viabilidad económica es claramente esencial para las iniciativas REDD+. Y estos dos elementos también se encuentran vinculados.

“La tenencia y el financiamiento de REDD+ son dos caras de una misma moneda”, afirma Sunderlin. “Las fuerzas que colaboran con la conversión de los bosques, que en la mayoría de lugares se mantiene en ascenso, solo pueden salirse con la suya si las normas de tenencia están a su favor”.

Un acuerdo internacional podría ayudar a resolver la indecisión de los gobiernos sobre REDD+, mediante la creación de incentivos para brindar seguridad en la tenencia a los grupos que están a favor de mantener los bosques en pie, explica Sunderlin.

 

EL RIESGO DEL FRACASO

Pero también cabe preguntar cuáles serían las consecuencias si la COP21 no concluye con un acuerdo internacional firme para hacer frente al cambio climático.

“Un fracaso en el intento de lograr un acuerdo este año en París no significaría necesariamente la desaparición de la mitigación del cambio climático basada en los bosques”, dice Sunderlin.

De hecho, como señala, algunos de los intentos más exitosos y novedosos para reducir la deforestación en la última década han provenido de fuera del ámbito de responsabilidad de REDD+. Estos esfuerzos incluyen una mejor aplicación de la ley en los bosques de Brasil, lo que llevó a una reducción dramática en la tasa de deforestación del país desde 2004 hasta 2012.

Pero un fracaso en la COP21 bien podría ser nefasto para la visión original de REDD+ de contribuir a gran escala con la mitigación basada en los bosques.

“En el curso de nuestra investigación, hemos detectado algunos signos de deterioro de REDD+ en la práctica”, dice Sunderlin.

“Toda acción creativa ejecutada para poner en marcha iniciativas de REDD+ en ausencia de un acuerdo internacional ha mostrado limitaciones. Hoy se requiere de un apoyo complementario a través de la diplomacia internacional”.

“Sería lamentable que ese deterioro continuara debido al fracaso de los gobiernos de todo el mundo para llegar a un acuerdo”.

MUCHO POR DEMOSTRAR

Un resultado positivo en París sería extremadamente útil para revitalizar la visión original de REDD+. Sin embargo, aunque aparezcan grandes flujos financieros y políticas de apoyo, aún queda mucho por demostrar sobre la contribución potencial de REDD+ a los esfuerzos globales de mitigación.

“Si bien en CIFOR estamos entusiasmados con la idea de REDD+ como un enfoque innovador para detener la deforestación, aún no estamos convencidos de que vaya a funcionar. ¿Por qué? Porque se encuentra aún en una etapa experimental”, dice Sunderlin.

“Queda por ver si este nuevo sistema de incentivos realmente logrará lo que se propone,  lo que aún no se ha demostrado de manera concluyente”.

En efecto, REDD+ aún no ha tenido la oportunidad de demostrar nada más allá de la etapa experimental. Y aunque la COP13 celebrada en Bali en 2007 reconoció esa visión y puso en marcha el tema de REDD+, la incertidumbre y la indecisión han afectado a esta concepción durante mucho tiempo.

Algunos avances recientes —como el acuerdo sobre un marco de REDD+— son alentadores, pero solo un acuerdo vinculante en París podría realmente llevar la idea original de REDD+ a la práctica.

 

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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.
Tópicos :   REDD+ Conversaciones climáticas