Investigación

¿Hasta qué punto podrán soportar los manglares el aumento del nivel del mar?

Aunque los manglares podrían tolerar un aumento moderado del nivel del mar, es probable que las proyecciones más altas para el final de este siglo sobrepasen la capacidad de muchos de estos ecosistemas.
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Proteger los manglares permitirá proteger a las personas de algunos impactos del cambio climático.
Proteger los manglares permitirá proteger a las personas de algunos impactos del cambio climático. Sigit Deni Sasmito

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Aunque los manglares podrían tolerar un aumento moderado del nivel del mar, es probable que las proyecciones más altas para el final de este siglo sobrepasen la capacidad de muchos de estos ecosistemas, según un nuevo estudio.

“Es una advertencia que nos dice que este recurso vital, que realmente puede ayudar a proteger a las personas contra algunos de los impactos del cambio climático, también es vulnerable”, declaró Sigit Sasmito, autor principal del mencionado estudio e investigador del Centro para la Investigación Forestal Internacional.

Es sabido que los manglares tienen una capacidad natural de resiliencia a las fluctuaciones del nivel del mar, gracias a lo que los científicos llaman “cambio de elevación de la superficie”. Pero hasta antes de este estudio, se desconocía en gran medida cómo les iría frente a las proyecciones de los efectos del cambio climático en las mareas. Por ello, los investigadores han registrado y medido este proceso en varios lugares en el mundo.

COMPARANDO LA VULNERABILIDAD

“Hemos incluido dos tipos diferentes de manglares en el estudio: los manglares de borde y los manglares de cuenca”, explicó Sasmito.

“Estábamos interesados ​​en conocer qué tipo podría ser más vulnerable, o si no habría ninguna diferencia”

Debido a la incertidumbre respecto a la subida del nivel del mar proyectada para el resto de este siglo, Sasmito y sus coautores utilizaron dos escenarios: el nivel más bajo y el nivel más alto de aumento considerado en el último informe (AR5) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

En este, el escenario más bajo representa un aumento del nivel del mar entre los 28 y los 61 centímetros para el año 2100, mientras que el escenario alto representa un aumento de 53 a 98 centímetros.

Según explicó Sasmito, en el escenario de incremento de nivel alto, lo más probable es que los manglares de borde solo puedan soportar la presión hasta el año 2055, mientras que los manglares de cuenca sólo hasta el año 2070. “Es así que hemos encontrado que los manglares de borde son más vulnerables al aumento del nivel del mar que los manglares de cuenca”, dijo.

Pero no todo son malas noticias, y en base al estudio, Sasmito sugiere que existen razones para cierto optimismo pues la investigación también ha encontrado que en el escenario de elevación baja del nivel del mar, los dos tipos de manglares serían capaces de mantenerse hasta por lo menos el año 2100, que corresponde a la última ventana de proyección.

“Y esto, al menos, es alentador”, dice Sasmito.

BAJO PRESIÓN

En todo el mundo, los manglares se encuentran en constante disminución: más de la mitad del área global de manglares se perdió en las tres décadas anteriores al año 2007, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Además, anteriores investigaciones de CIFOR, revelaron que los manglares de Indonesia, ecosistemas de gran importancia a nivel mundial, fueron desaparecidos a una asombrosa tasa de 50.000 hectáreas por año, entre 1985 y 2000.

Por ello, otra forma de evaluar cómo los manglares podrían enfrentar la subida del nivel del mar es comprendiendo su estado. Esta es otra importante contribución del estudio liderado por Sasmito.

“Observando cómo los manglares enfrentan diferentes tensiones, aprendemos también qué tipo de gestión puede ser más apropiada para ayudarlos frente a la subida de las aguas”, explicó Daniel Murdiyarso,  científico principal de CIFOR y coautor del estudio.

“No es sólo la forma en que los manglares hacen frente a la subida del nivel del mar, sino también la forma en que las intervenciones deben hacerse para ayudarlos a lidiar con esto”.

En el estudio, algunos manglares se encontraban en perfecto estado, otros se estaban recuperando de factores estresores tales como el desarrollo urbano, impactos de tormentas y mientras que algunos se estaban rehabilitando activamente.

Pero Murdiyarso hace hincapié en que las condiciones que favorecen la capacidad de los manglares para hacer frente a la subida del nivel del mar, y aquellos que socavan esa habilidad, necesitan  ser entendidos en relación a su lugar específico.

Se requiere una investigación más localizada, especialmente en zonas tradicionalmente desatendidas, como son el sudeste de Asia, África, el Oriente Medio y América del Sur.

“Nuestro estudio brinda una base sobre la que ahora se pueden realizar investigaciones específica a cada lugar”, dijo Murdiyarso.

ADAPTACIÓN Y MITIGACIÓN CONJUNTA

Cada vez más se evidencia la multifacética importancia de los manglares, incluyendo pero no limitado su capacidad de almacenamiento de carbono, que es de 3 a 5 veces más que una misma área de bosque tropical.

Los volúmenes de carbono almacenados en los manglares son especialmente importantes en países como Indonesia, lo que podría hacer que estos sean su mejor esperanza contra el cambio climático.

En ese sentido, Daniel Murdiyarso piensa que es hora de conectar dos esferas que típicamente dividen las políticas de cambio climático y la investigación: la adaptación y la mitigación.

“No tiene sentido continuar con la adaptación en forma aislada de la mitigación. Es hora de juntarlas”, dijo Murdiyarso.

“Las medidas de adaptación no siempre son muy atractivas, pero en este caso se puede tomar el caso de los manglares y decir que su protección es ‘la adaptación basada en la mitigación’”, dice Murdiyarso, explicando que así se  “Contribuye a disminuir el problema global -cambio climático- al mismo tiempo que ayudamos a enfrentar algunos de los impactos que ya están llegando”.

Recordando la COP21, una serie de planes de mitigación como INDC, NAMA, REDD+ y el Mecanismo Conjunto de Mitigación y Adaptación (JMA, por sus siglas en inglés) se formularon como parte del acuerdo y para Murdiyarso estos podrían potencialmente incluir depósitos ricos en carbono, como los ecosistemas de manglar.

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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.