Análisis

Conectando teoría y práctica en materia de género a la política ambiental

Reflexiones sobre la evolución académica del tema de género en el campo ambiental, y sobre cómo ampliar su alcance.
Existe la necesidad de transformar el modo en que el género se conceptualiza en las políticas y las prácticas actuales en el sector forestal y del medio ambiente, coincidieron estudiosos en un taller.
Existe la necesidad de transformar el modo en que el género se conceptualiza en las políticas y las prácticas actuales en el sector forestal y del medio ambiente, coincidieron estudiosos en un taller. Juan Carlos Huayllapuma Cruz/CIFOR.

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En los últimos 40 años de corriente y activismo feminista, uno de los mayores logros ha sido allanar el camino al reconocimiento de las cuestiones de género en las políticas,  instituciones e intervenciones ambientales.

Los recursos y la atención dedicados a la promoción de los medios de vida de mujeres y niñas se encuentran en proceso de expansión. La incorporación de la perspectiva de género en las organizaciones ambientales se acepta cada vez más como una medida de relativo éxito y de inclusión institucional.

Aun así, académicos del tema se encuentran cada vez más preocupados por el hecho de que a pesar del avance de las teorías de género en las últimas décadas, el enfoque al tema en las políticas y en las prácticas actuales sigue siendo poco trascendente.

Entonces, ¿cómo acercamos la teoría del género a la práctica? ¿Cómo pueden los académicos de género volcar sus conocimientos para lograr un cambio? ¿Qué debemos hacer, qué desafíos existen y qué posibles obstáculos deben considerarse?

Estas fueron algunas de las principales interrogantes que se trataron en un taller organizado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) y la Universidad de Ciencias Agrícolas de Suecia (SLU). El taller, denominado “Disciplining Gender in Undisciplined Environments: Tensions in environment and development practices in the North and South” (Disciplinar las cuestiones de género en ambientes indisciplinados: tensiones en las prácticas ambientales y de desarrollo en el Norte y en el Sur), fue llevado a cabo durante la International Conference of the European Network of Political Ecology (ENTITLE) celebrada en Estocolmo en marzo pasado.

El tratamiento de estos temas aportó ideas interesantes desde distintos puntos de vista. Entre los colaboradores figuraban académicos de género que asesoran de manera frecuente a los organismos de desarrollo para una mejor integración del género en sus políticas y programas, investigadores académicos comprometidos a aprovechar su investigación para colaborar en el cambio por la inclusión de perspectivas de género y especialistas en género de organismos ambientales (como CIFOR).

Teoría del género

Los participantes del taller destacaron las complejas formas en las que  la teoría del género surge en las actividades académicas feministas y en los estudios de género contemporáneos. Las identidades de género se conciben fluidas, dinámicas y plurales, no solo limitadas a lo masculino y femenino.

El género es relacional y específico de un contexto. Las relaciones de género confluyen con otras relaciones sociales (de origen, étnicas y de clase), por lo que producen experiencias específicas que no se pueden capturar en análisis binarios de hombres y mujeres por separado.

Si bien las normas, estructuras y prácticas de género se concentran en la libertad social, económica y política que los individuos pueden ejercer, también están constantemente sujetas al cambio mediante luchas políticas, negociaciones y cambios sociales.

El género en las políticas y en la práctica

Cuando el concepto de género ingresó en la corriente de investigación, la política y en la práctica ambiental, los participantes expresaron una preocupación común: la  simplificación excesiva y poca cobertura del tema en las políticas. Tal como lo manifestó uno de los ponentes, el género se ha convertido en “un tema a considerar, en vez de un eje para la transformación”.

Una presentación que  revisó ensayos publicados por el CGIAR sobre género y cambio climático en los últimos cuatro años, se sostuvo que, a pesar de los crecientes llamados de los académicos de género para la adopción de enfoques más matizados y relacionales, a menudo el género se sigue tratando como un concepto binario de hombres y mujeres por separado. Los ensayos describen diferencias estadísticas y cualitativas inherentes a hombres y mujeres en vez de establecerlas como producto de las estructuras sociales y las experiencias cotidianas.

Este enfoque representa un problema porque el análisis de género no debe realizarse de este modo, además, porque estos ensayos, destinados a  responsables políticos y profesionales que trabajan en cambio climático, generan inadvertidamente el riesgo de producir o perpetuar peligrosos estereotipos de género.

Por otro lado, los conceptos teóricos del género y el feminismo tienen mucho que aportar a las políticas y prácticas ambientales cuando se conducen correctamente. La aplicación correcta de las teorías de género puede ayudar a los responsables políticos y profesionales a comprender mejor quién gana, quién pierde, cuál es el motivo y qué se puede hacer al respecto.

Otra presentación del taller mostró que el programa REDD+ en México incentivaba a las mujeres, jóvenes y grupos indígenas a participar en los procesos de toma de decisiones. Sin embargo, la participación general de las mujeres era baja y aquellas que participaban eran en su mayoría mujeres de edad avanzada, buena posición económica y con mejores conexiones. Los responsables políticos preocupados por la promoción de la participación de las mujeres en REDD+ deben tener presente los tipos de mujeres participantes e identificar canales de difusión para extender  un enfoque más inclusivo.

Interpretación de las teorías de género

Se ha sugerido que una combinación de teorías de género, más condensadas,  significativas y aplicables para los profesionales podría ayudar a  cerrar la brecha entre la teoría contemporánea de género y la práctica actual. Para esto, se necesita convertir los conceptos en herramientas y métodos de aplicación práctica para investigadores, responsables políticos y profesionales, a fin de alejarlos de presunciones simplificadas y conceptos binarios.

Por ejemplo, los académicos de género que trabajan en cambio climático cuestionan la concepción de que las mujeres son más vulnerables al cambio climático que los hombres, según establecen algunos organismos de desarrollo. Estos organismos asumen que las mujeres son “las más pobres entre los pobres”, que tienen más probabilidades de morir a causa de desastres naturales que los hombres y que, por lo tanto, deben recibir capacitación para enfrentar mejor estos problemas.

Sin embargo, existen pocos datos confiables que corroboren tales generalizaciones; y al presentar a las mujeres como víctimas con necesidad de capacitación en resiliencia, la responsabilidad principal de lidiar con el problema del cambio climático recae en individuos en vez de en los gobiernos y en la comunidad internacional.

Reconocimiento y expansión de fronteras

Los participantes destacaron la importancia de reconocer las fronteras y limitaciones de la teoría y activismo contemporáneo en relación al  género y el medioambiente. Las discusiones se centraron en la búsqueda de formas para que los académicos del género que trabajan en la temática ambiental puedan expandir la aplicación de las teorías de género.

Una de las áreas más importantes del trabajo a futuro es el esclarecimiento de las formas en el que la masculinidad opresiva y omnipresente puede perjudicar a muchos hombres y mujeres respecto al cambio climático. Los académicos de género reiteraron cómo y por qué es importante integrar factores de tipo étnico,  clase social, origen racial y otras variables sociales similares dentro del análisis de género.

Además, hasta ahora la investigación está muy limitada respecto de las conexiones entre el cambio climático y la teoría queer y/o las cuestiones LGBT. Aún menor es el registro de trabajos en lugares (como Rusia y China) donde la investigación y discusión sobre la igualdad de género puede ser políticamente controvertida.

Las iniciativas de abajo hacia arriba que predican la “agenda internacional de igualdad de género” también deben tener presente los contextos en los que el sentido concebido globalmente respecto de los términos “género” e “igualdad de género” no pueden traducirse de manera simple o uniforme. Por ejemplo, uno de los ponentes mencionó que, en una comunidad en indonesia, donde llevaba adelante una investigación etnográfica, no existía una definición precisa del término “género” en el idioma local y que la “desigualdad de género” no era relevante ni para hombres ni para mujeres.

¿Podría un análisis de género en un contexto como este realmente presentar el género entre comunidades aparentemente igualitarias? Esto, por supuesto, depende de cómo se entiende el género – si se entiende como una categoría binaria hombre-mujer, el uso de “género” podría introducir una diferencia. Pero un cuidadoso y contextualizado análisis de género podría traer a la luz aspectos que son, de otro modo, invisibles respecto a la forma en que se organiza el poder en la comunidad.

Esta discusión en particular sirve como un recordatorio de la importancia de adoptar un enfoque reflexivo, sobre todo en la investigación transcultural. Generar metodologías participativas que permitan a los investigadores y a los que formas parte de los estudios a coproducir conocimiento ha sido vista como una forma de conciliar las prioridades locales y concepciones con los compromisos normativos globales para la igualdad de género.

Encontrar el balance

El taller trajo a la luz problemas asociados con las interpretaciones binarias de género y suposiciones simplistas sobre las mujeres, además de destacar las ventajas de enfoques más sofisticados para el tema del género. Y aunque los puntos de vista difieran, hubo un fuerte consenso sobre la necesidad de transformar el modo en que el género se conceptualiza en las políticas y las prácticas actuales en el sector forestal y del medio ambiente.

Pero, ¿cuál es el equilibrio correcto entre la teoría y la práctica? Y, ¿Realmente es significativo, o incluso útil, teorizar demasiado al respecto?

Para visualizar este cambio y procurar las medidas necesarias hacia él, los académicos del género deben tener en cuenta una pregunta central y esencial: “¿Para qué y para quién es nuestra investigación?”.

Para más información sobre este tema, póngase en contacto con Bimbika Sijapati Basnett en B.Basnett@cgiar.org (en inglés).

Esta investigación forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.

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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.
Tópicos :   Género y Bosques