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Rastreando y mapeando el Ébola para evitar más contagios

Un nuevo método para el seguimiento del virus podría ayudar a prevenir los brotes de la enfermedad.
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Un estudio sugiere que las condiciones favorables para el ébola están más extendidas de lo que se sospechaba, con presencia en 17 países de África occidental y central y en la región de los grandes lagos de África Oriental.
Un estudio sugiere que las condiciones favorables para el ébola están más extendidas de lo que se sospechaba, con presencia en 17 países de África occidental y central y en la región de los grandes lagos de África Oriental. United Nations Photo

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Africa - El brote del virus del Ébola en África occidental ha cobrado desde marzo de 2014 más de 11.000 vidas. A pesar de esto, todavía sabemos muy poco acerca de las condiciones en las que prospera el virus y cómo se transmite a los seres humanos.

Sin embargo, algunas respuestas pueden encontrarse en un reciente estudio pionero que toma técnicas de la biología y la geografía para identificar los focos en los que el virus puede estar al acecho.

Un equipo de investigación liderado por los científicos John Fa y Robert Nasi del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), junto con Jesús Olivero y colegas de la Universidad de Málaga, entre ellos el virólogo estadounidense Jean Paul Gonzalez y el epidemiólogo especialista en vida silvestre de la Sociedad Zoológica Londres Andrew Cunningham, adoptaron un enfoque biogeográfico para detectar las condiciones favorables para el virus del Ébola, tanto en términos ambientales como de la presencia de animales como posibles huéspedes.

El mapa resultante del estudio sugiere que las condiciones favorables para el ébola están más extendidas de lo que se sospechaba, con presencia en 17 países de África occidental y central e incluso en la región de los grandes lagos de África Oriental.

También revela un fuerte vínculo entre el ébola y las selvas tropicales y brinda una lista de más de 60 animales silvestres que es necesario continuar investigando como posibles portadores de la enfermedad.

Los hallazgos podrían ayudar a salvar vidas.

“Esta información es fundamental para el desarrollo de sistemas de alerta temprana destinados a optimizar la eficacia de las medidas de prevención”, señaló Olivero.

RASTREAR UN VIRUS

Olivero y su equipo están entre los principales investigadores del mundo en el área de la “biogeografía”, o la ciencia que se ocupa del seguimiento de los patrones biológicos en el tiempo y en el espacio.

Los mapas biogeográficos permiten que los científicos puedan no solo analizar la distribución de un organismo, sino también predecir dónde puede encontrarse este organismo a partir de la existencia de condiciones ambientales favorables.

De hecho, el Ébola, como virus, es un organismo. Al reconocer esta situación, Olivero y un grupo de colegas tomaron técnicas de mapeo biogeográfico que se suelen utilizar para los animales y las aplicaron al caso de un virus.

También se utilizó software de sistemas de información geográfica para identificar la distribución de ambientes favorables para que se produzca el Ébola, así como la propagación de los mamíferos que han muerto o se han infectado a causa del virus.

“Nuestros resultados suministran nueva información acerca de cómo se distribuye el virus del Ébola en la naturaleza, antes de transmitirse entre seres humanos”, comentó Olivero.

Se dejaron de lado los prejuicios de que solo los murciélagos son responsables de transmitir el virus, y se amplió el análisis a 64 especies, incluyendo roedores, primates, ungulados, una civeta y una musaraña como posibles reservorios del virus del Ébola.

El mapa resultante revela una propagación de la enfermedad más amplia que lo esperado entre las poblaciones de mamíferos y en el continente africano.

LA CONEXIÓN HUMANA

Pero, ¿qué significan los resultados para los seres humanos? Aquí es donde  el trabajo de los científicos de CIFOR John Fa y Robert Nasi entra en acción. Fa y Nasi son expertos en carne de monte: animales silvestres que se capturan con fines alimenticios y no alimenticios.

Una de las principales causas de transmisión del ébola es la caza, la matanza y el consumo de animales salvajes. Pero imponer una prohibición general de la caza de animales silvestres no es una medida viable, tampoco lo es la caza de todas las especies que se sospecha que son portadoras.

“No queremos que la gente se alarme porque hay tantas especies diferentes y salga a matar la mayor cantidad posible”, advirtió Fa.

“Debemos tener formas muy claras y realistas de tratar de detener la transmisión de los animales infectados a las personas sin necesariamente evitar que la gente haga lo que viene haciendo, que es básicamente cazar para alimentarse”.

Según Fa, trabajar con cazadores y comunidades en riesgo será fundamental para detener la infección “indirecta” de animales a seres humanos.

Asimismo, es necesario continuar las investigaciones sobre las comunidades de animales identificados en el estudio y cómo sus hábitats se ven afectados por actividades humanas como la deforestación y la urbanización.

Mientras tanto, se prevé que el nuevo método de seguimiento ayudará a identificar los focos del ébola y evitar el contagio.

Este estudio forma parte del programa de investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería y fue ejecutado gracias al financiamiento de USAID.

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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería.
Tópicos :   Bosques y medios de vida Bosques y dietas