La rivalidad entre actores y en los usos de la tierra en Latino América desafían el “diseño eficaz y equitativo de REDD+”

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Niños en Bolivia. Foto de Amy Duchelle/CIFOR

LIMA, Perú (24 Octubre, 2011)_ El rápido crecimiento de la agroindustria, la ganadería, la agricultura de pequeña escala, las actividades madereras y las economías basadas en los recursos en Latino América que originan demandas rivales por la tierra, significan que si los esquemas de REDD+ van a aliviar la presión sobre los bosques tropicales, tienen que estar pensados de acuerdo al uso actual de la tierra en diferentes áreas, según un estudio reciente realizado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).

La tarea de conciliar el desarrollo económico con la conservación de los bosques y el desarrollo social es un desafío, y se vuelve aún más compleja cuando se toman en cuenta las múltiples configuraciones del paisaje, tal como en Latino América tropical.

“Las comunidades indígenas, los pequeños productores de subsistencia tradicional, los agricultores de pequeña escala, los agricultores y ganaderos de gran escala, y los extractores y empresas madereras, usan los recursos con distintos objetivos, creando un paisaje diferente. Ellos compiten tanto por la tierra como por los recursos forestales. Lo que suceda con la tierra y los bosques depende en gran medida de quién es propietario de dichos recursos”, dijo Pablo Pacheco, científico del Programa de Bosques y Gobernanza de CIFOR y coautor de Cambios en los actores y paisaje en Latino América tropical, Desafíos en el diseño e implementación de REDD+ (texto disponible en inglés).

En las zonas rurales de América Latina, hogar de aproximadamente 109 millones de personas, la agroindustria está creciendo rápidamente. Los criadores de ganado no solamente se están expandiendo hacia los márgenes del bosque, sino que se están modernizando; la agricultura de pequeña escala (como el cultivo de la soya) continúa creciendo en forma estable, la extracción de madera persiste en fronteras de producción, y las economías tradicionales agro-extractivas están resurgiendo. Estas demandas en competencia por la tierra, están conduciendo a cambios en el paisaje de los bosques de Latino América.

La configuración de este crecimiento económico está aumentando la demanda del mercado mundial por productos forestales y una mayor integración de los paisajes forestales con los mercados. La tensión persistente entre políticas, donde algunos le dan prioridad a la demanda del mercado y al desarrollo de infraestructura, está aumentando la presión entre los grupos de usuarios sobre tierras forestales.

El desarrollo de estos paisajes dispares crea resultados sociales, económicos y ecológicos diferentes. Por ejemplo, la agroindustria conduce a tasas más altas de deforestación pero también lleva al crecimiento económico; la crianza de ganado necesita tierras pero crea pocos puestos de trabajo; los territorios indígenas protegen los medios de vida locales pero generan pocos beneficios económicos.

Existen también diferentes perspectivas acerca de las vías de desarrollo que se debería promover y a qué actores se debería privilegiar. Algunos respaldan la agricultura intensiva a gran escala como la manera de llegar a un mayor crecimiento económico que también podría ayudar a reducir la extensa deforestación y conducir a un uso más eficiente de la tierra.

Otros sugieren que el apoyo a los medios de vida locales y el aseguramiento de los derechos de tenencia o de sistemas de producción más diversificada, pueden contribuir a un desarrollo social más inclusivo, ayudando al mismo tiempo a conservar los bosques.

Frente a esta diversidad de actores y de usos de tierra que desafían el diseño de esquemas REDD+ efectivos y justos, el estudio concluye que ningún enfoque “de talla única” podría proporcionar “eficacia en costos y equidad social”.

En el documento se indica que “las estrategias nacionales de REDD+ tendrán que apoyarse ampliamente en instrumentos de políticas basadas en incentivos y desincentivos, tales como las transferencias de compensación condicionadas y la aplicación mejorada de las regulaciones sobre uso y acceso a bosques”, afirmando que estas estrategias “tendrán que adaptarse de acuerdo al tipo de paisaje”.

En vista de la creciente preocupación a nivel mundial sobre el delicado equilibrio entre la reducción de la deforestación y el uso de los bosques para promover desarrollo social y económico, es fundamental que las estrategias nacionales REDD+ en Latino América se enfoquen en la deforestación y garanticen que haya igualdad en la distribución de incentivos económicos entre los distintos grupos en la región.

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