Entrevista

Si más agricultura = menos bosques ¿se puede alcanzar la seguridad alimentaria sin deforestación?

Un manejo multifuncional de los paisajes que combine conservación de la biodiversidad, producción de alimentos y mantenimiento de servicios ambientales es la respuesta para el planeta.
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Investigador Terry Sunderland.

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La agricultura continúa siendo el principal impulsor de la conversión de los bosques, o dicho de otra manera, los bosques continúan desapareciendo, en buena parte, por la expansión de la agricultura. Sin embargo, la agricultura también necesita de los bosques.

La biodiversidad de los ecosistemas forestales es un componente clave de la agricultura: garantiza la diversidad nutricional así como un flujo continuo de rendimientos.

Con el crecimiento de la población mundial, que se espera supere los nueve mil millones de personas en 2050 y los patrones actuales de consumo y presión sobre los recursos naturales cada vez más escasos, satisfacer la demanda mundial de alimentos y productos de origen forestal de formas que no afecten negativamente a los bosques constituye un gran reto.

¿Cómo entonces conciliar ambas necesidades en un mundo que además debe lidiar con los efectos del cambio climático?

En esta entrevista el doctor Terry Sunderland, científico principal y líder del equipo de investigación sobre paisajes sostenibles y sistemas alimentarios  del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), así como miembro del Grupo Mundial de Expertos Forestales sobre los Bosques y la Seguridad Alimentaria comparte información derivada de diversos estudios globales.

Según el especialista, la evidencia muestra que un enfoque o sistema más integrado de gestión de la tierra puede conciliar estos desafíos y ofrecer soluciones.  Esto, sin embargo, requiere un marco político e institucional que lo permita.

“Fusionar los ministerios de Bosques y Agricultura, por ejemplo, puede facilitar esta integración y la escala de implementación”, argumenta.

Sunderland ofreció esta entrevista durante el Día de los Bosques y la Agricultura, desarrollado en el marco de la décimo tercera conferencia de las partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica, o también denominada COP13 de Cancún. El evento fue organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Gobierno de México, y contó con la contribución de las organizaciones pertenecientes a la Asociación de Colaboración en Materia de Bosques. He aquí sus reflexiones:

  • ¿Cómo es que los bosques apoyan la agricultura?

Los bosques y los árboles proporcionan servicios ambientales invalorables que contribuyen a la producción agrícola. Estos incluyen servicios de polinización, control de plagas y enfermedades, regulación (y calidad) del agua, regulación climática, entre otros.

Se ha comprobado que mientras más lejos de los bosques se desarrolle la agricultura, menos efectivos son estos servicios, y en última instancia afectan la producción. La remoción de bosques y árboles de los sistemas agrícolas elimina estos servicios por completo en el paisaje.

 

  • ¿Cuál es el vínculo entre los bosques y la seguridad alimentaria?

Existen dos vínculos funcionales principales: el primero es su contribución a la producción, a lo que llamamos “el apoyo de los bosques a la agricultura”. El segundo es el suministro directo a través de la recolección de frutas, verduras y alimentos de origen animal, que contribuyen a una alimentación diversa y nutritiva.

 

  • Mientras la expansión agrícola sigue siendo el principal motor de la deforestación, ¿cómo podemos garantizar la provisión de alimentos para satisfacer las demandas de una población cada vez mayor?

Hay pruebas sustanciales de que el planeta ya produce alimentos para suficientes sostener a las poblaciones actuales y emergentes. Debemos dejar de pensar en patrones lineales según los cuales más personas = más alimentos. La respuesta clásica a esto es cultivar más alimentos pensando únicamente en términos de calorías y no en términos de diversidad o nutrición. Este es uno de los impulsores de la degradación del suelo, que es la razón de los conflictos entre los bosques y la agricultura, pero no tiene por qué serlo.

 

  • ¿Pueden coexistir la conservación de la biodiversidad y la agricultura?

Por supuesto. La agricultura depende de la biodiversidad. La agrobiodiversidad puede proporcionar variedades futuras resistentes a las nuevas plagas y enfermedades, así como escenarios futuros de cambio climático que permitan a las personas adaptarse en consecuencia.

 

  • Usted dijo que hay un reconocimiento político creciente de la necesidad de integrar mejor los sectores forestal y agrícola. ¿Cómo va esto en la práctica? ¿En qué punto nos encontramos y qué se necesita para avanzar?

Cuando se habla de lograr la seguridad alimentaria, se reconoce que contar con un enfoque o sistema más integrado es lo más efectivo. Sin embargo, se requiere un marco político e institucional que permita que esto suceda.

Fusionar los ministerios de Bosques y Agricultura, por ejemplo, puede facilitar esta integración y la escala de implementación. Combinar las declaraciones globales sobre los bosques y la agricultura también sería un buen comienzo.

 

  • Según una de sus investigaciones recientes, se ha pasado por alto el importante vínculo que existe entre los bosques y la alimentación. ¿Podría explicar más al respecto?

Cuando comenzamos a examinar el vínculo entre la alimentación y la cobertura forestal, no teníamos ni idea de que encontraríamos una relación tan contundente. Esto no ocurre solo en África, sino también en el vasto archipiélago de Indonesia y en países de América Latina. Aunque conocíamos la importancia de los productos forestales no maderables (PFNM) para los medios de subsistencia, no estábamos muy conscientes de su inmensa contribución a la alimentación.

 

  • Desde su perspectiva, ¿cuáles han sido los mensajes clave del Día de la Agricultura y los Bosques de la COP13 de Cancún?

Los mensajes clave son que los árboles y los paisajes forestales pueden contribuir de manera significativa a la producción agrícola y también a la conservación de la biodiversidad. Ambas no son necesariamente incompatibles. La hipótesis de que la pobreza siempre conduce a una alimentación más deficiente ha sido cuestionada por nuestra investigación, y se trata de un asunto importante: parece ser que una vez que los hogares logran acceso a la economía monetaria, no siempre toman las decisiones nutricionales más adecuadas. También parece ser que los millones de pequeños agricultores del planeta están haciendo un buen trabajo al mantener sistemas de producción diversos, y sus esfuerzos deben recibir un mayor incentivo.

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