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Los bosques: cruciales para la seguridad alimentaria y la nutrición mundial

Un nuevo informe destaca la importancia de la relación entre paisajes forestales y dietas saludables.
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Foto por Marlon del Aguila Guerrero/CIFOR

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Es un tanto irónico que mientras ingredientes silvestres aparecen en los menús de restaurantes con estrellas Michelin alrededor del mundo, las comunidades que tradicionalmente han subsistido gracias a estos alimentos los consumen cada vez menos.

El fruto del baobab y el mango de arbusto son fuentes de vitaminas y minerales; la carne de monte es fuente de grasas y micronutrientes; los rebrotes de bambú son fuente de fibra; los helechos son fuente de carbohidratos y varios aceites esenciales. Por mencionar solo unos pocos ejemplos de las diversas y nutritivas fuentes alimenticias que por mucho tiempo han sido el alimento básico de dietas en comunidades rurales que viven dentro y alrededor de los bosques.

Pero en la medida en que la deforestación y las plantaciones reemplazan estos bosques, las restricciones en el acceso a los bosques, sumado a nuevas formas de ingreso se traducen en que estas alacenas de la naturaleza no se empleen de la forma en que alguna vez se hizo.

Sustainable Forestry and Food Security and Nutrition (Forestería sostenible, seguridad alimentaria y nutrición), es un nuevo informe elaborado por encargo del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, que analiza la interacción entre la forestería sostenible y la seguridad alimentaria y nutrición; un asunto que, hasta la fecha, carecía de atención en la investigación esencial socializada.

Un Panel de Expertos de Alto Nivel (PEAN) conformado por investigadores y especialistas en seguridad alimentaria y nutrición emplearon información recopilada de paisajes forestales en todo el mundo para probar la hipótesis de que el uso sostenible de los bosques conlleva a salud y dietas mejores en las comunidades cercanas a ellos.

CALIDAD Y CANTIDAD

“Para el año 2050 se estima que habrán nueve mil millones de personas en el mundo” afirma Terry Sunderland, Investigador principal del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) y líder del equipo PEAN.

“En respuesta al crecimiento de la población así como de los ingresos, y a la evolución de las dietas, de continuar con las tendencias recientes, implicaría una producción agrícola en el año 2050 significativamente mayor en comparación al presente”.

Como lo demuestra la investigación, esto significa que atenuar las presiones del incremento en la demanda de madera y productos forestales ayuda a que las comunidades —en su mayoría rurales y de pequeños productores agrícolas— conserven sus bosques y continúen usándolos como fuente de alimento de manera sostenible.

La biodiversidad natural de los bosques conlleva a mayor variedad en las dietas, lo que resulta en mejor nutrición en lugar del simple incremento de ingestión de calorías.

“En CIFOR, nuestro equipo encontró que las personas que viven en la proximidad de bosques y paisajes basados en árboles tienen mejores dietas  que sus compatriotas, independientemente del grado de pobreza”, afirma Sunderland. “Los vegetales silvestres, caracoles y muchas otras fuentes de micronutrientes y proteínas son increíblemente importantes y no se pueden subestimar”.

Además de los alimentos directos que estos brindan, los bosques también tienen gran efecto para el sostenimiento de la agricultura practicada en su proximidad. Ellos albergan polinizadores que ayudan a que muchas de nuestras cosechas agrícolas se reproduzcan. También ayudan a purificar el agua, sostienen ganado de pastoreo, brindan formas tradicionales de medicina y cuidado de la salud, así como leña, fuente principal de combustible para una tercera parte de la población mundial. Sin energía para cocinar, los alimentos serían mucho menos comestibles y no se esterilizaría el agua.

Si tomamos con seriedad la seguridad alimentaria mundial, no podemos ignorar el papel de los bosques y árboles en el aprovisionamiento directo''.

Terry Sunderland

Sin embargo, los efectos positivos de los bosques en la producción agrícola pueden conllevar a una complicada paradoja. En tanto que las plantaciones comerciales como la palma aceitera y el trigo prosperan, más dinero ingresa a las comunidades locales, permitiendo así la compra, en lugar del cultivo o recolección, de sus alimentos. Con frecuencia esto puede resultar en  la sustitución de sus productos con carbohidratos simples, azúcar refinada y grasas trans, una transición en la dieta que no está acompañada de educación dietética. En otras palabras, interpretaciones más modernas de la soberanía alimentaria pueden conllevar a dietas no saludables.

“Esta es una tendencia muy fuerte en todo el mundo; esta aspiración de la clase media y la obsesión por la comida rápida”, afirma Sunderland. “En Indonesia, por ejemplo, son muchos los casos de retraso de crecimiento debido a dietas pobres”.

A QUIEN CORRESPONDA

Un objetivo menos obvio pero no menos importante de este informe consiste en romper las barreras entre las comunidades que se ocupan de la agricultura, la forestería, la nutrición y la conservación, a la vez que se incrementa la colaboración entre sectores para hacer frente a este asunto. Se espera que el  informe del PEAN aliente a que los expertos de diversos campos armonicen sus objetivos de investigación, conocimiento y políticas.

“Si tomamos con seriedad la seguridad alimentaria mundial, no podemos ignorar el papel de los bosques y árboles en el aprovisionamiento directo. Deseamos que los nutricionistas entiendan la importancia de los bosques y los árboles, y que la comunidad forestal entienda las razones y formas en que los árboles contribuyen a la nutrición”.

Aún más,  cuando se consideran los bosques como una fuente principal de sustento para las comunidades locales, se llega al hecho de que negar o limitar el acceso de las comunidades a estos, se correlaciona directamente con el acceso a alimentos y al agua. Esto resalta otras cuestiones importantes en relación a los derechos humanos de acceso a alimentos.

“El derecho a la alimentación ha sido consagrado en casi  cada uno de los acuerdos [multilaterales] desde 1945” dice Sunderland. “Si estamos generando evidencia que señala que los bosques en realidad son importantes para la provisión de alimentos y nutrición, ¿cómo podemos justificar el ocasionar que las personas no tengan acceso a ellos?”.

Esta perspectiva ayudará idealmente a ampliar la escala de los resultados del informe, los cuales fueron discutidos recientemente durante la  Conferencia de la Asociación de Biología Tropical celebrada en Mérida, México para influir en iniciativas mundiales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y REDD+.

Pero primero que nada, está orientada a cambiar la creencia generalizada sobre la seguridad alimentaria y los bosques. No es exactamente que estén en competencia o se contrapongan, sino que ambos son más críticos para la existencia del otro de lo que habíamos pensado.

*El informe  Forestería sostenible y seguridad alimentaria y nutrición se realizó a petición del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial.

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