Cómo conectar REDD+ con los mercados mientras evitamos una crisis de acceso a la tierra

Foto cortesía del Centro parala Investigación ForestalInternacional/Jeff Walker.

BOGOR, Indonesia (30 de noviembre, 2011) Conectar la idea de pagar a los países en desarrollo para que reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero con mercados que demandan productos sostenibles, podría ser un paso hacia un modelo nuevo de desarrollo mundial y una defensa contra las crecientes presiones sobre el acceso a la tierra, dijo Daniel Nepstad del Instituto de Investigación Ambiental del Amazonas.

La demanda global de alimentos esta creciendo más rápido que la oferta y esto ha llevado a una crisis de tierras que pone a los bosques en la primera línea de expansión agrícola. La crisis preocupa en la misma medida a los defensores del alivio de la pobreza rural, la seguridad alimentaria, los bosques, la agricultura, la seguridad del agua y la biodiversidad.

“Lo que está faltando es una agenda compartida de cambio. REDD es un ejemplo de cómo algo surge para solucionar un aspecto de la crisis de acceso a tierras, mientras que otros grupos ven que su agenda no es tomada en cuenta. Tal vez ese es un error que hemos cometido con REDD, definimos la agenda muy estrechamente”, dijo Nepstad en una conversación con la científica Christine Padoch del Centro parala InvestigaciónForestalInternacional.

La Conferenciade las Partes de CMNUCC está desarrollando REDD, mecanismo de financiamiento para mantener el carbono en los bosques, como una forma de abordar el cambio climático. En el esquema, los países desarrollados les pagan a los países en desarrollo para que reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la deforestación y la degradación de los bosques.

Nepstad considera que si REDD se enfoca de la manera adecuada podría ser también el cimiento de un modelo nuevo y más diverso de desarrollo rural y un paso hacia la solución de la crisis mundial de acceso a tierras.

Más de 40 países ya están mostrando su interés en mecanismos de financiamiento al avanzar con proyectos REDD. Se podría usar también financiamiento de largo plazo para los países que reducen sus emisiones o aumentan su absorción de carbono para abordar temas de seguridad del agua, seguridad alimentaria, alivio de la pobreza y protección de la biodiversidad, previniendo de manera simultánea los peores aspectos de la crisis de acceso a tierras.

Combinado con los planes diseñados por quienes gobiernan a nivel subnacional  y con conexiones más sólidas con los negocios y mercados que quieren cadenas de abastecimiento con cero deforestación, REDD tiene el potencial de ayudar a asegurar el abastecimiento de alimentos sin dificultar la producción agrícola.

“Blairo Maggi [quien fuera gobernador deMato Grosso enBrasil] terminó su mandato en 2010 con una reducción de 90 por ciento en la deforestación durante su gobierno. La producción agrícola siguió aumentando en ese período. Podemos continuar aumentando la producción de alimentos, especialmente ampliando la producción en pastizales degradados, a medida que reducimos la deforestación”, dijo Nepstad.

El se siente optimista en que si los agricultores participan en mercados sostenibles y en REDD, las mejoras en sus sistemas de producción llevarán a ganancias en productividad y a una mayor seguridad alimentaria en sus regiones.

“La presión del tiempo está en nuestra contra. Ya hay señales de cambio climático. Hay incendios y sequías más frecuentes y más intensas en el bosque amazónico y los modelos sugieren que 50 a 60 por ciento del bosque amazónico será deforestado o estará dañado para el 2030. Esto equivale a 20 mil millones de toneladas de carbono (o dos años de emisiones mundiales) liberadas en la atmósfera.”

Según Nepstad,la Conferenciade las Partes de CMNUCC que se reúne en Durban, debería reconocer la presión del tiempo y ser innovadora en su respuesta.

“Al llegar a Durban necesitamos ver pragmáticamente el hecho de que va a llevar varios años lograr un nuevo tratado mundial sobre el clima. Necesitamos iniciar el debate y considerar algunas de las otras iniciativas que están mitigando el cambio climático en formas que realmente ayudan a las comunidades agrícolas y a otras partes interesadas a empezar a adaptarse al cambio climático”, dijo Nepstad.

“Los mercados de carbono no regulados por la ONU que se están desarrollando serán parte importante en esto, como lo será el darles a los gobiernos y agricultores alguna señal positiva de que REDD producirá algunos incentivos”.

CIFOR cuenta con un equipo de experimentados colaboradores, quienes están cubriendo las negociaciones sobre cambio climático y los eventos de la COP17 que se llevan a cabo en Durban, Sudáfrica, del 28 de noviembre al 9 de diciembre. Sigue los artículos sobre bosques, REDD +, seguridad alimentaria y cambio climático en el blog de Bosques de CIFOR (CIFOR’s Forests Blog) y @CIFOR_forests en twitter. También síguenos durante la quinta edición del Día de los Bosques (Forest Day 5), la mayor plataforma mundial sobre bosques y cambio climático, en twitter #FD5.

httpv://www.youtube.com/watch?v=gcHQV4VLQPw

A continuación una transcripción editada de la conversación de Daniel Nepstad (Director del Instituto de Investigación Ambiental del Amazonas) con Christine Padoch (Directora del Programa de Bosques y Medios de Vida del Centro Para la Investigación Forestal Internacional):

CP: ¿Podrías describir la crisis mundial de acceso a tierras, cuáles son los problemas y cómo se desarrolla esta crisis?

DN: Si hablamos del alza de precios de los productos básicos que se refleja en disturbios por alimentos o hambre – ¿qué está detrás de ese aumento? Básicamente el incremento en la demanda de cultivos, incluyendo alimentos pero también biocombustible, fibra y alimentos para crianza de animales, está creciendo más rápido que la oferta. Este crecimiento se debe en gran medida a que las economías emergentes se están acercando a los estilos de vida de Europa y Estados Unidos, y a que el consumo per cápita está aumentando.

El aumento de la oferta es limitado, porque no estamos obteniendo los incrementos de rendimiento que solíamos tener hace varias décadas. Estamos llegando al final de la Revolución Verde. Detrás de esto hay también escasez de tierras. Se nos está acabando el espacio para el crecimiento agrícola en la zona templada, lo que significa que el potencial remanente para expansión está mayormente en los trópicos. La agricultura está ocupando el lugar de las especies – y con los bosques ricos en carbono: este es un síntoma de la crisis de tierras.

CP: ¿Puedes hablarnos acerca de posibles soluciones? ¿Deberíamos pensar que REDD nos está llevando a una solución?

DN: Cuando vemos la crisis mundial de acceso a tierras, lo que falta es una agenda compartida sobre el cambio que afecta en esta crisis a los muchos grupos con un interés. Desde aquellos enfocados en el alivio de la pobreza rural hasta los enfocados en seguridad alimentaria, escasez de agua y agotamiento de acuíferos, hasta los que se enfocan en la pérdida de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas… cada uno de esos grupos está preocupado por la solución de la crisis mundial de acceso a tierras. Y pese a eso, no existe una agenda compartida sobre el cambio.

REDD es un ejemplo de cómo algo surge para solucionar un aspecto de la crisis de acceso a tierras, mientras algunos de los otros grupos ven que su agenda no es atendida. Tal vez ese sea un error que hemos cometido con REDD, definimos la agenda muy estrechamente y no incluimos a toda la gama de personas que están preocupadas por el cambio climático. REDD se encuentra en una verdadera encrucijada. Las expectativas de Copenhague no fueron alcanzadas, no logramos un acuerdo mundial sobre el clima que hubiera dado una señal de precio único para el carbono. Eso podría haber llevado potencialmente a un mercado unificado de carbono, ofreciendo un incentivo sólido, positivo y de largo plazo a aquellas regiones en el mundo, gobiernos y actores del sector privado que realmente están reduciendo las emisiones producidas por la deforestación o degradación de los bosques o que están aumentando la absorción de carbono sembrando nuevos bosques. A medida que la esperanza de contar con este tratado mundial disminuye, tenemos que pensar pragmáticamente sobre cómo va a avanzar este tema.

Los más de 40 países que están avanzando en algún nivel con REDD son una señal de que existe interés real en esto. Ese interés principalmente es por REDD como mecanismo de financiamiento. Necesitamos pasar de esa perspectiva al punto donde REDD realmente se convierta en el primer paso hacia un nuevo modelo de desarrollo rural. Debemos tomar el prospecto de financiamiento de largo plazo para las naciones que están reduciendo sus emisiones o aumentando su absorción de carbono, como el cimiento de este nuevo modelo de desarrollo, para que llegue a los temas de agua, seguridad alimentaria, alivio de la pobreza y biodiversidad que necesitamos abordar para tener la oportunidad de prevenir los aspectos mas dañinos de la crisis del acceso a las tierras.

Uno de los aspectos positivos de REDD que hoy en día expresa esta pluralidad a la que nos estamos dirigiendo, es el Grupo de Trabajo sobre Bosques y Clima de los Gobernantes. Reúne a 15 gobiernos incluyendo California. California cuenta ahora con la política de fijación de límites máximos e intercambio de los derechos de emisión (cap and trade en inglés), que se espera vinculará dentro de un año el potencial de compensaciones internacionales de industrias en California que tienen que rebajar sus emisiones de GEI para cumplir con la nueva legislación, con estos gobiernos tropicales a nivel del estado y de provincia. Este proceso tiene tres años y hay mucho capital social. Las relaciones entre los gobiernos son sólidas y existe mucha confianza. Existe la posibilidad de flexibilidad de modo que Kalimantan Central o Aceh en Indonesia, o Acre en Brasil, pueden diseñar una estrategia de desarrollo rural que se adecue a sus propias circunstancias culturales, económicas y políticas. Esto ha sido más difícil dentro del gran marco de la ONU.

Otro aspecto de la solución es algo que está sucediendo en los mercados que no tienen conexión con REDD. La gran industria y los compradores de productos de cultivos, experimentan un alto riesgo en su reputación si el producto se elabora a costa de los bosques tropicales. Ellos quieren sacar de las cadenas de abastecimiento a la soya, al aceite de palma, el azúcar, algodón o carne de res, que forman parte de esa ampliación de la frontera. Esto ha creado un conjunto interesante de estándares sobre la aceptación del sector privado que quiere tener una cadena de abastecimiento con cero deforestación. Pienso que puede haber una gran oportunidad para juntar a esas dos partes.

CP: ¿Qué rol podrían desempeñar los procesos REDD para avanzar en temas de seguridad alimentaria?

DN: En este momento existe el riesgo de una retroalimentación positiva, un ciclo vicioso. El aumento de precios significa que la conversión del bosque en agricultura se hace más rentable y eso debilita a REDD, y a medida que REDD se debilita y la voluntad política detrás de REDD disminuye, eso se retroalimenta abriendo las compuertas para más deforestación. Estamos viendo el potencial de ello en Brasil en este momento en el Amazonas, y aquí en Indonesia el aceite de palma es otro ejemplo claro del potencial para ese círculo vicioso.

Pero REDD podría ser parte de un ciclo virtuoso. REDD no ha sido eficaz en involucrar a los agricultores. La mesa redonda sobre transformación del mercado que dice “danos una cadena de abastecimiento más sostenible” ha involucrado a los agricultores. Ellos están preocupados porque no podrán vender a los mercados. Y actualmente hay programas que están ayudando a los pequeños agricultores alrededor del mundo para que se adecuen a estos nuevos mercados que podrían darle aliento de vida a REDD.

A medida que estos productores cumplen, sus rendimientos aumentan, la eficiencia de sus sistemas de producción mejora y también la seguridad alimentaria de la región podría mejorar. Esto refuerza a REDD, y REDD podría proporcionar financiamiento basado en desempeño para ayudar a cubrir los costos de esa adecuación al cumplimiento. Todavía nos falta conectar eficazmente a REDD con la forma en que estas cadenas de abastecimiento y regiones agrícolas están respondiendo a las condiciones cambiantes del mercado. Ahí existe un alto potencial para empezar a asegurar el abastecimiento de alimentos.

CP: Te has expresado con optimismo sobre REDD, especialmente después de la reunión del GCF en Palangkaraya. ¿Qué esperas de Durban – hay algo a lo que deberíamos prestar particular atención?

DN: La Conferencia de las Partes (COP) ejerce el importante rol de dar oportunidad para que todos se reúnan y compartan perspectivas. Todos queremos ver que el acuerdo en la ONU tenga éxito eventualmente, pero al venir a Durban necesitamos considerar de forma pragmática el hecho de que esto va a tomar varios años. Creo que necesitamos abrir el debate y considerar algunas de las otras iniciativas que están mitigando el cambio climático en una forma que realmente está ayudando a las comunidades agrícolas y a otras partes interesadas para que empiecen a adaptarse. A pesar de las economías en caída, en Europa y a nivel mundial, es el momento de reunir a los distintos grupos para decir “tenemos una causa común”. Ya sea quela COP esté o no estructurada para lograr esto, creo que será un debate útil. Tengo pocas expectativas de avances importantes en la negociación de la segunda fase del Protocolo de Kioto, pero tal vez haya algunas sorpresas.

Está claro que el liderazgo se ha trasladado de Europa y Estados Unidos a Brasil, que tiene una política de reducción de emisiones muy interesante y un compromiso propio. Brasil no le está pidiendo al mundo que lo financie, está avanzando por sí solo. China ha empezado a diseñar su propio programa para la mitigación de cambio climático con su propio cap and trade. Vemos liderazgo que surge de economías emergentes más que de los países industrializados. Vamos a ver un rol más prominente de parte de quienes gobiernan y estos procesos subnacionales  que han estado debajo del radar. Pienso que los gobernadores están listos para mostrarle al mundo lo que han estado haciendo.

CP: Brasil ha recibido mucha atención recientemente por lo que parece ser un verdadero éxito en la disminución de las tasas de deforestación. ¿Crees que esto se pueda sostener?

DN: Brasil ha hecho algo que hace diez años todos pensaban que era imposible – es decir, disminuir la deforestación en el Amazonas en dos tercios en el curso de cinco años. Hemos revisado lo que causó esa disminución, por lo menos a lo largo del 2006, y queda claro que no se trató solamente del gobierno. El hecho de que fuera menos rentable convertir el bosque en campos para la producción de soya, hizo que desapareciera el incentivo económico detrás del aumento de la deforestación de 2002 a 2004. Pero encontramos que la parte económica representa la mitad de la disminución en 2006. Brasil aumentó en 50 por ciento el área del Amazonas bajo alguna forma de protección formal, ya sea tierras o parques indígenas –que contribuyeron tal vez con 38 por ciento.

Luego hubo varias intervenciones interesantes del gobierno y procesos de mercado. Hubo una moratoria de la soya. Los rastros siguiendo una campaña de Greenpeace dijeron, ‘no queremos comprar carne de reses que fueron criadas en tierras recientemente deforestadas´. Los ganaderos y los agricultores están hoy en día muy nerviosos acerca de la deforestación. Bajo Marina Silva y sus sucesores, muchas personas fueron encarceladas o multadas. Hay una lista negra de municipalidades que no están controlando la deforestación. Los gobiernos locales ser sienten muy orgullosos cuando salen de esa lista.

Ahora estamos en el punto crítico de inflexión. Los precios bajos han desaparecido, hay muchos incentivos económicos para limpiar los bosques y dedicarlos a la soya o pastoreo de reses, entonces ahora es un momento crítico para ver si esas ganancias se van a mantener. Los agricultores en Brasil realmente no creen que REDD se vaya a materializar algún día, han estado esperando demasiado tiempo. Pero aún así Blairo Maggi, ganador del premio Golden Chainsaw en 2005, dejó su oficina en 2010 con una reducción de 90 por ciento en deforestación. La producción agrícola continuó aumentando durante ese período. Eso demuestra que tal vez se puedan reconciliar estas cosas, que podemos continuar aumentando la producción de alimentos, especialmente ampliando la producción en las inmensas áreas de pastos degradados, al mismo tiempo que reducimos la deforestación aún más.

Frente a esto hay un proceso separado, que es el cambio climático. En 2010 tuvimos la segunda ‘sequía del siglo´ en cinco años. Los indígenas tuvieron que resembrar sus cultivos varias veces. Hubo grandes problemas: incendios y enfermedades respiratorias como consecuencia del humo denso; ríos secos, personas sin acceso a mercados, escuelas, oficinas de tipo legal, hospitales –una verdadera crisis. Además de este ciclo económico que incluyó una reducción en la deforestación, tenemos el hecho de que toda la región ha sido impactada por seguías e incendios, cambiando la forma en la que los agricultores trabajan sus tierras. Entonces, estamos entrando a un período interesante y podríamos encontrar formas de manejarlo, pero los mercados tendrán un rol en esto al igual que el envío de señales positivas a los gobiernos y a los agricultores en el sentido de que REDD producirá algunos incentivos.

CP: ¿Piensas que estas sequías e incendios catastróficos son señales tempranas de la posible decadencia del bosque amazónico? ¿Deberíamos preocuparnos al respecto?

DN: En el 2000, en la COPde La Haya, donde los bosques fueron básicamente eliminados del Protocolo de Kioto, Peter Cox del Centro Hadley hizo su primera presentación en imágenes sobre las perspectivas de la decadencia del bosque hacia el 2080 – una visión del futuro. Pienso que lo atemorizante es que estamos mucho más cerca de lo que pensábamos. No imaginábamos que la anomalía tropical del océano del norte, el calentamiento del Atlántico que nos lleva a un patrón diferente de sequía que el de ENSO, se haría tan prominente con tanta rapidez. Y la decadencia del bosque como la han predicho los climatólogos no incluye el uso de la tierra, el fuego y algunos de los ciclos viciosos, cuando las prácticas agrícolas que dependen del fuego llevan a incendios forestales, lo que debilita cualquier tendencia hacia sistemas agroforestales permanentes u otros tipos de producción que no dependen del fuego.

Pienso entonces que tal vez veamos las señales iniciales del bosque en decadencia. En nuestro propio modelo, pensamos que para 2030 probablemente alrededor de 50 a 60 por ciento de los bosques amazónicos estarán deforestados o dañados por sequías, incendios o tala. Eso está bastante cerca. Y tiene grandes consecuencias para el cambio climático, porque alrededor de 20 mil millones de toneladas de carbono serían liberadas a la atmósfera bajo ese escenario – alrededor de dos años de emisiones globales.