“No se puede proteger a los bosques si la gente tiene hambre”: negociaciones futuras sobre cambio climático probablemente incluirán a la agricultura

Hasta hace poco, la mayoría de estas colinas en los campos de Burundi estaban pobladas por bosques. Foto cortesía de Jane Boles / flickr.

DURBAN, Sudáfrica (7 de diciembre de 2011) La agricultura será probablemente incluida en futuras negociaciones sobre el calentamiento global, dijeron expertos durante las negociaciones de la ONU sobre cambio climático en Durban, lo que podría ayudar a atacar una de las principales causas de la deforestación, dado el aumento en la demanda de tierras de cultivo.

La Ministra de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Sudáfrica, Tina Joemat-Pettersson “entregará una carta a los negociadores de la COP17″, dijo Rachel Kyte, Vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial en la quinta edición del Día del Bosque (Forest Day 5), un evento paralelo a la cumbre del clima de la ONU, en su última semana en Durban. Pidió que los negociadores aprueben “por lo menos, la decisión de establecer un programa de trabajo sobre agricultura en el marco del OSACT, sin el cual, no debería haber un acuerdo”. OSACT es el subcomité científico de la CMNUCC.

El proyecto de texto del OSACT menciona las causas de la deforestación, dijo La Viña en el Día del Bosque. El subcomité ha acordado discutir ampliamente para establecer una agenda sobre agricultura en la COP del próximo año, en Qatar, dijo.

Los bosques de todo el mundo están bajo la creciente presión de una población en aumento, en camino de alcanzar los nueve mil millones en 2050, que demanda más tierras para la producción de alimentos. Los bosques actúan como redes de seguridad para las personas que luchan para evitar la hambruna en tiempos de crisis económica y climática, pero esta capacidad se ve amenazada por la agricultura intensiva, la alta demanda energética, la erosión del suelo y el agotamiento de sus nutrientes como resultado de prácticas agrícolas.

Las prácticas de manejo de la tierra no sustentables también han contribuido a la progresiva desertificación en el África subsahariana, y tienen un papel importante en la hambruna que azota al cuerno de África y amenaza los bosques secos que aún quedan en la región.

“No se puede proteger a los bosques si la gente tiene hambre”, dijo Kyte. “El hambre tiene un peso directo sobre los bosques cuando la gente se ve obligada a ocupar zonas boscosas para cultivos. Y cuando el hambre y la pobreza hacen estragos, la gente recurre a la fabricación y venta de carbón vegetal -a una velocidad mayor que la que el bosque necesita para recuperarse- para comprar alimentos”.

Un reciente informe de la FAO identificó los grandes desafíos para equilibrar las presiones sobre el sistema alimentario mundial e hizo un llamado a trabajar con un enfoque integrado sobre seguridad alimentaria centrado en “agricultura climáticamente inteligente”. Pero esto no puede lograrse sin los bosques, sugirió Frances Seymour, Directora General del Centro para la Investigación Forestal Internacional.
“Lo que ha sido tremendamente subestimado es el papel de los bosques en la prestación de servicios de los ecosistemas que sustentan la agricultura tradicional – los servicios hidrológicos, los servicios de polinización, que los bosques proporcionan de forma gratuita. Dado que a nivel internacional se presta mayor atención a la agricultura y la seguridad alimentaria, se incluirá a los bosques en este escenario”, dijo.

Con la capacidad de resistencia de la gente y de la fauna para adaptarse a las consecuencias del cambio climático, como la destrucción de grandes extensiones de bosques, el consorcio de investigadores de temas agrícolas más grande a nivel mundial lanzó esta semana un programa de investigación global dedicado a los bosques y los sistemas agroforestales. El programa de investigación de Bosques, Árboles y Agroforestería del CGIAR destinará 233 millones de dólares para ayudar a los países a ampliar su enfoque de bosques tropicales con una cobertura forestal a una mezcla de paisajes forestales y agrícolas donde la gente y los árboles estén en mayor contacto.

“Nosotros lo llamamos ganancia triple: mitigación del cambio climático mediante el fortalecimiento de la capacidad de resistencia de los sistemas agrícolas y forestales, al tiempo que se incrementan la producción y los ingresos. Los agricultores ya han entendido que plantar árboles en las granjas puede ayudar en la engorda del ganado, puede proteger de los vientos fuertes, y mejorar las condiciones del suelo”, dijo Kyte.

“Después, en unos cuantos años, esos árboles proporcionarán leña para uso doméstico o para la venta. Nuestro trabajo consiste en apoyar las políticas nacionales e internacionales que fomentan este tipo de prácticas, basadas en criterios científicos y en el sentido común. ”

Las iniciativas de mitigación y adaptación, particularmente en los bosques y en la agricultura, sólo tendrán éxito si son favorables a los pobres, dijo Kyte.

“Podemos tratar de cercar los bosques o tratar de prohibir el carbón, pero hasta que no resolvamos el acceso a la tierra, la productividad agrícola, la disponibilidad de energía y la extrema pobreza, nuestros mejores esfuerzos serán en vano.”

La comunidad global tiene que proponer soluciones viables e integradas que funcionen para la gente del campo, dijo. A menos que se beneficien de la protección de las cuencas hidrográficas, o aumenten la producción de sus cultivos, tengan mejores ingresos, o puedan tener una mejor capacidad de resistencia ante el cambio climático, los mejores planes de carbono fallarán.

“Tenemos que actuar ahora, y si actuamos con determinación, podemos revertir los círculos viciosos y empezar a invertir en la restauración del paisaje y los programas de reducción de la pobreza que resultarán en esta triple victoria.”