Más donantes apoyan REDD+: Banco Mundial

El apoyo financiero para proyectos de REDD+ destinados a proteger los bosques en los países en desarrollo es cada vez mayor, con nuevos países comprometiéndose a participar y actuales donantes incrementando sus compromisos, dijo un funcionario del Banco Mundial.
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Imagen cortesía de Mokhamad Edliadi / CIFOR.

DURBAN, Sudáfrica (8 de diciembre de 2011) _El apoyo financiero para proyectos de REDD+ destinados a proteger los bosques en los países en desarrollo es cada vez mayor, con nuevos países comprometiéndose a participar y actuales donantes incrementando sus compromisos, dijo un funcionario del Banco Mundial.

“En los últimos dos años hemos visto importantes contribuciones de los donantes a las iniciativas multilaterales de REDD+”, dijo Kenneth Andrasko de la Unidad de Financiamiento de Carbono del Banco Mundial. Ha habido un continuo progreso, aunque lento, hacia un sistema basado en el desempeño para el carbono de los bosques, dijo recientemente en el marco de la cumbre climática de la ONU en Durban. “El concepto está adquiriendo mayor presencia.”

Varios programas internacionales de Reducción de Emisiones provenientes de la Deforestación y Degradación de bosques (REDD+) han surgido desde que el esquema ganó fuerza en la decimotercera Conferencia de las Partes (COP) en Bali, hace cuatro años. Los mayores son los administrados por el Banco Mundial, a saber, el Programa de Inversión Forestal (FIP, por sus siglas en inglés), al que se han comprometido 577 millones de dólares, y el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF por sus siglas en inglés) (FCPF), al que se han comprometido 436 millones de dólares.

Sin embargo, la crisis financiera global probablemente afectará el financiamiento dirigido a proyectos de cambio climático, dijo Andrasko. “Estamos empezando a ver algunas señales tempranas de que algunos de los donantes tradicionales tienen limitaciones”, dijo, y agregó que el tamaño exacto y duración de los impactos aún no están claros.

Documentos de la página web del FCPF muestran que desde noviembre de 2010, el fondo que incluye el Fondo de Preparación y el Fondo de Carbono, ha integrado a nuevos donantes, a saber, Canadá, con una contribución de 40 millones de dólares canadienses (41,4 millones de dólares) e Italia, que se comprometió con cinco millones de dólares. BP y CDC Climat también se unieron al FCPF y darán cinco millones de dólares cada uno. Noruega aumentó sustancialmente su promesa a 90 millones de dólares, Alemania añadió 30 millones de euros (40 millones de dólares), mientras que Suiza y Australia también incrementaron sus contribuciones para el FCPF.

Financiamiento directo bilateral también abunda, y supera el financiamiento multilateral. Noruega comprometió más de mil millones para Indonesia y otro tanto para Brasil, con el objetivo de reducir la deforestación. Los acuerdos bilaterales predominan en el apoyo financiero a las naciones con bosques para el fortalecimiento de capacidades, desarrollo de proyectos piloto, y “apoyo para la implementación a gran escala”, según un reporte publicado en noviembre de 2011 por el Overseas Development Institute (ODI) y Heinrich Boll Stiftung.

Cada compromiso bilateral y multilateral, sin embargo, “tiende a perseguir sus propios objetivos de acuerdo con sus propias normas, procedimientos y salvaguardas”, dijeron los autores del informe titulado REDD+ entrega de financiamiento: lecciones a partir de experiencias tempranas. Una evaluación de FCPF a mediados de este año hizo eco de estas afirmaciones, y afirmó que las diferencias en las directrices operativas y los requisitos de las salvaguardas del FCPF y UN-REDD “están creando confusión en aquellos países donde los dos programas operan”. En ambos informes se recomienda armonizar las normas en los fondos para aligerar la carga para los países candidatos. Un documento llamado Common Approach to Environmental and Social Safeguards for Multiple Delivery Partners adoptado en junio de 2011, el cual incluye directrices conjuntas del FCPF / UN-REDD sobre la participación de los interesados, es un gran avance para resolver estas preocupaciones.

La experiencia en el campo también destaca la dificultad de equilibrar los objetivos de los fondos, afirma el informe del ODI. “Por ejemplo, el desembolso rápido a través de procesos optimizados puede entrar en conflicto con la necesidad de una rigurosa entrega y completa aplicación de las salvaguardas. Del mismo modo, existen tensiones entre la apropiación nacional, la soberanía, y aportaciones de los países contribuyentes”, concluyó el documento.

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