Nuevo estudio señala la necesidad de que REDD+ vea más allá del carbono

Plantación de caucho en Indonesia. Foto cortesía de Ryan Woo/CIFOR

BOGOR, Indonesia (28 de febrero de 2012)_Un nuevo estudio sobre plantaciones de caucho señala la necesidad de que la estrategia REDD+, para hacer frente al cambio climático, considere adicionalmente a la biodiversidad y los medios de subsistencia rural.

Las políticas agrícolas en todo el mundo han favorecido tradicionalmente la conversión de cultivos migratorios a plantaciones homogéneas y permanentes de caucho, porque con frecuencia se perciben como más benéficas para el desarrollo local y mejores en el secuestro de carbono. Sin embargo, esto necesita reconsiderarse – especialmente si REDD+ va a tener gran influencia, afirma el estudio que involucra al Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).

“La inclusión de sistemas agroforestales tales como la rotación de cultivos en esquemas REDD+ resulta esencial porque, aparte de su valor por el carbono que almacenan, pueden retener cerca de la mitad de la biodiversidad en bosques naturales densos y proporcionar una base esencial de medios de subsistencia para los hogares rurales pobres” dijo Jean-Christophe Castella, científico de CIFOR y del Instituto Francés para el Desarrollo (IRD).

El caucho, materia prima para los borradores y las llantas, es uno de los productos básicos de mayor interés en el mundo – su uso a nivel mundial se ha elevado casi en seis por ciento al año desde 1900. Como los sustitutos sintéticos del caucho no pueden soportar tanto desgaste como sus contrapartes naturales, se espera que la producción de caucho sintético disminuya en un futuro cercano a menos de la mitad.

Para satisfacer esta creciente demanda, más de un millón de hectáreas de tierra en China, Laos, Tailandia, Camboya, Vietnam y Myanmar (Birmania) han sido convertidas en plantaciones de caucho. Los gobiernos de estos países están considerando ampliar aún más la agricultura de caucho: el gobierno de Camboya piensa aumentar la cantidad de tierra cubierta por plantaciones de caucho en ocho veces, pasando de 100 mil a 800 mil hectáreas. En general, en estos países las tierras dedicadas al caucho podrían cuadruplicarse para el 2050.

Si bien, tradicionalmente, los sistemas de corte y quema pueden mantener a poblaciones pequeñas autosuficientes, el caucho es un cultivo comercial y por ello su producción ha demostrado ser un medio eficaz para aliviar la pobreza rural en países tropicales y contribuir al desarrollo internacional.

La expansión generalizada de plantaciones de cultivos comerciales es uno de los temas abordados por REDD+ (Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y Degradación e incremento de las reservas de carbono en áreas boscosas), un esquema que para que los países ricos paguen a los países en desarrollo por preservar sus bosques tropicales. REDD+ es ampliamente percibida como una solución en la que todos ganan, tanto en la reducción del carbono emitido a la atmosfera, como en la mejora a nivel mundial de las condiciones de vida de las personas.

Al estudiar la proliferación de plantaciones de caucho en la región montañosa de la parte continental del Sudeste Asiático, los investigadores demostraron cómo la aplicación global de REDD+ en situaciones locales, con un alto nivel de variación, puede tener consecuencias no deseadas tanto para el clima como para el desarrollo.

“En un inicio, las personas estaban muy entusiasmadas con REDD+, pero ahora que “ya tocó piso” y han empezado a implementar, se dan cuenta que caracterizar y monitorear la degradación en situaciones cambiantes del bosque es una tarea muy compleja”, dijo Castella, coautor de Corte y quema, caucho y carbono: ¿Puede REDD+ funcionar para las personas y el medio ambiente en la región montañosa de la parte continental del Sudeste Asiático?

El grado en el que la tierra puede absorber y retener el carbono varía ampliamente dependiendo de la elevación, el microclima, el uso pasado del terreno y otros factores. Los sistemas agrícolas de rotación se presentan en formas diferentes, con cultivos y tiempos de descanso del suelo (barbecho) diferentes. En algunos lugares y con ciertas condiciones e historial del suelo, una plantación de caucho podría almacenar más carbono que un sistema rotativo – pero en otros lugares puede suceder lo opuesto.

Debido a esto, es imposible verificar si las plantaciones permanentes de caucho tendrían un impacto benéfico sobre el clima mayor que el de los barbechos, dijo Castella. De hecho, en muchos casos, las regiones que actualmente tienen cultivos de rotación podrían retener más carbono en la biomasa y el suelo que una plantación de caucho.

“El riesgo está en que elimináramos un área de tala y quema del paisaje y después de algunos años nos diéramos cuenta de que éste era un muy buen sistema para todo lo que queríamos que la tierra hiciera”, dijo.

Además de la absorción y retención de carbono, las áreas agrícolas migratorias ofrecen mayores beneficios para la biodiversidad, el ciclo del agua y para el ecosistema, que las plantaciones de caucho.

“Podríamos encontrarnos en situaciones en las que no podremos recuperar esos sistemas debido a la falta de conocimiento ecológico indígena.”

Más aun, las plantaciones de caucho vienen en diferentes tamaños – desde plantaciones de un solo cultivo a gran escala hasta pequeños cultivos y aún en combinación con sistemas agrícolas migratorios. Bajo algunas circunstancias, como en algunas regiones de China donde han proliferado pequeños cultivos de caucho manejados independientemente, las políticas que favorecen la adopción del cultivo de caucho pueden en efecto crear riqueza rápidamente y mejorar los medios de subsistencia para los pobres en áreas rurales.

Pero si no se protege las necesidades legales de la población local con políticas nacionales pertinentes y estructuras institucionales, las poblaciones locales pueden verse sometidas al “despojo de tierras” por parte de empresas multinacionales, dijo Castella.

Entonces, ¿pueden las políticas de REDD+ ser diseñadas realmente para mejorar la seguridad alimentaria, elevar los estándares de desarrollo y reducir las emisiones de carbono así como mejorar los medios de subsistencia de los agricultores a nivel mundial como se esperaba? Posiblemente, dice Castella – pero solamente si se adaptan a las circunstancias locales.

“No existe el remedio perfecto en términos de políticas – vamos a tener que ser sensibles al contexto,” dijo. “Los investigadores tendrán que trabajar de la mano con los pobladores locales para encontrar soluciones que se adapten a la situación local.”

La nueva publicación está auspiciada por Recursos Forestales Internacionales e Institutos (IFRI, por sus siglas en inglés) y el Programa de Investigación sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS, por sus siglas en inglés).


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